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» Clarin
Fecha: 03/02/2026 09:06
Pocas horas antes de que Marco Lavagna diera un portazo como director del Indec, el ministro de Economía Luis Caputo había adelantado que la inflación de enero iba a ser más baja que en diciembre y llegó a arriesgar un número aproximado en la zona del 2,5%, aunque evitó presentarlo como una proyección puntual. El jefe del Palacio de Hacienda adelantó este lunes por la mañana en una entrevista radial que el equipo económico espera que el IPC del primer mes del año muestre una desaceleración en comparación con el último mes de 2025. Ese 2,8% de diciembre había sido el índice más alto en siete meses. "No creo que (sea) mucho más bajo, seguramente en torno de 2,5%, no puedo dar números porque no lo sé, pero lo espero más o menos ahí", indicó Caputo en conversación con Radio Mitre. También aseguró que el objetivo del Gobierno, más allá de un número puntual, es que la inflación argentina converja al nivel de suba de precios internacional. El presidente Javier Milei arriesgó que en agosto el IPC debería ser menor a 1% mensual. Caputo pronunció esas palabras antes de las 9 de la mañana. Minutos después del mediodía se desencadenaría la crisis en el Indec con la salida, para algunos sorpresiva, de quien ocupaba el sillón de director desde diciembre de 2019 y que había sostenido su puesto más allá del último cambio de gobierno. Por la tarde blanqueó que hubo una diferencia clara de criterio con la conducción del Indec: Lavagna quería seguir adelante con la publicación del nuevo IPC para el próximo 10 de febrero (algo que se conoce desde mediados de octubre) y tanto el ministro como el Presidente opinaban lo contrario: que la vieja medición debería sostenerse, sin una fecha precisa, hasta que el proceso de desinflación "se consolide". Ese choque, a una semana de la publicación del índice, derivó en la salida de Lavagna. La inflación es un dato sensible para la marcha del plan económico. En términos anuales, el 2025 terminó con un IPC de 31,5%, y enhebró dos desplomes consecutivas en relación a 211,4% de 2023 y 117,8% de 2024. La última secuencia del 2025 mostró un estancamiento en esa desinflación. De hecho, hubo una aceleración desde el piso de 1,5% que marcó mayo. Un sondeo por las principales consultoras privadas que registran movimientos de precios semanales y construyen sus propias proyecciones de inflación da cuenta de que en el mercado también se espera que enero refleje una velocidad menor de inflación, aunque todavía por encima del 2% como se sostiene desde septiembre pasado. Para la consultora Equilibra, por caso, su estimación de IPC de enero fue de 2,2%, lo que marcaría una desaceleración ciertamente pronunciada. La diferencia con diciembre estaría explicada por una caída en el ritmo al cual subieron los alimentos. En diciembre había sido de 4,3% mensual y en enero lo calcularon en 2,6%. La razón sería que los cortes de carne tuvieron incrementos menos pronunciados en las primeras semanas del año. El resto de la inflación núcleo sin tomar en cuenta alimentos y bebidas también desaceleró: desde 2,5% a 2% en enero, según Equilibra. También hubo menos peso de aumentos tarifarios, que en diciembre habían sido de 3,3% entre transporte público y naftas, y en enero ese número cayó a 2,4%. EcoGo, por su parte, midió 2,4%. "Dentro de la dinámica mensual, hay una heterogeneidad bastante alta escondida. La núcleo estuvo más tranquila este mes con carnes subiendo cerca de 4% frente al 7% de diciembre", aseguró Lucio Garay Méndez, de esa consultora. Otros centros de estudios tienen números distintos: Orlando Ferreres recogió 2,8%, similar a diciembre; C&T Asesores Económicos concluyó que la suba de precios general en el Gran Buenos Aires fue 2,4%. Libertad y Progreso, en tanto, midió 2,6%. Sobre la firma Newsletter Clarín
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