03/02/2026 09:59
03/02/2026 09:58
03/02/2026 09:58
03/02/2026 09:58
03/02/2026 09:58
03/02/2026 09:58
03/02/2026 09:56
03/02/2026 09:56
03/02/2026 09:56
03/02/2026 09:56
» TN
Fecha: 03/02/2026 06:06
La pasión y las ganas de transmitir un mensaje pueden llevar a una persona a lograr objetivos que parecen imposibles. Tal es el caso de Alejandro Breuer, un joven de 21 años que corrió 60 kilómetros para unir su casa en el barrio de Caballito con el estadio de Estudiantes de La Plata. El desafío tuvo un trasfondo muy especial. Leé también: Trabaja en un supermercado, se animó a nadar al lado de un glaciar y reveló cómo fue su extrema preparación En mayo del 2025 estaba pasando por un momento oscuro en lo personal, con mucha ansiedad y estrés. Eso me estaba afectando mucho y no estaba encontrando escapatoria, contó el joven en diálogo con TN. Cuando parecía que no encontraba soluciones para lidiar con esa problemática, decidió seguir el consejo que le habían dado varios conocidos: probar el running. Las mejoras no tardaron en llegar: Me di cuenta de que había encontrado algo diferente a todo lo que había probado. Cada vez corría más kilómetros y entrenaba más, así me daba cuenta de que mi cabeza se calmaba. Entraba en un limbo en el que me podía relajar. El entrenamiento le permitió dejar atrás las contracturas y los tics nerviosos. También lo hizo plantearse objetivos cada vez más ambiciosos: Me empecé a anotar en carreras, corrí la media maratón de Buenos Aires con solo cuatro meses de entrenamiento y la rompí. Me empecé a sentir mucho mejor conmigo mismo: el deporte y el running me dieron una estructura y estaba encontrando paz. El amor por Estudiantes de La Plata Alejandro vivió toda su vida en Caballito y no tiene familiares en La Plata. Su amor por Estudiantes nació casi de casualidad, cuando tenía cinco años. Corría el año 2009 cuando vio en la televisión que el Pincha había salido campeón de la Copa Libertadores. Simplemente fue ver esa imagen y sentir una conexión profunda. Ese momento me quedó grabado en el corazón y en la cabeza. A partir de ese día supe que había nacido con ADN Pincharrata, dice con orgullo. El estudiante de Publicidad en la UADE se define como un enfermo de Estudiantes que, además, se siente representado por los valores del club: El no darse por vencido, el anteponer el equipo antes que el trabajo individual. La decisión de correr los 60 km hasta el estadio de Estudiantes En diciembre de 2025, Alejandro ideó un plan para romper con la monotonía del verano en Buenos Aires: tras una preparación de solo 48 días, correría los 60 kilómetros que unen su casa con el estadio de Estudiantes de La Plata para llevar un mensaje de superación. Al mismo tiempo había empezado a compartir en las redes sociales contenido vinculado al running y a su propia experiencia como flamante corredor. Pensé: Yo puedo hacer esta locura, esta hazaña y hacerlo no solo por mí, sino por todas esas personas que tal vez no se animan o tienen miedo. Mi objetivo era llegar tan solo a una persona y que esto le sirva para salir de una depresión o levantarse de la cama o animarse a hacer algo que no se anima a hacer, recalcó el joven. Este desafío le permitía, además, sentirse más cerca y conectar mejor con Estudiantes ya que generalmente, por una cuestión de distancia y tiempo, no puede ir a la cancha. Era unir dos pasiones y dos cosas que me alegran la vida: Estudiantes y correr, explicó. El ambicioso plan de entrenamiento y el día del desafío Las prácticas empezaron a mediados de diciembre y no pararon ni en las Fiestas ni los días lluviosos. El trabajo previo al desafío implicaba levantarse de madrugada e, incluso, salir a correr en los días en los que estaba bajón. Finalmente, llegó el gran día el 30 de enero: Fueron seis horas y media corriendo un total de 60 km y medio. Salí de Caballito y pasé por Parque Saavedra, el Monumental, Palermo, Puerto Madero. Así fueron los primeros 35 km. Tras un adelantamiento de 15 minutos en auto para evitar una zona compleja para corredores. El joven siguió su camino por Berazategui, el parque Pereyra Iraola y el Camino General Belgrano. Esos últimos 25 km fueron horribles, terminé todo quemado por el sol. Mis viejos me estaban acompañando con el auto por si pasaba algo. Por muchos momentos quise abandonar, me arrepentí varias veces de haberme puesto esa meta con tan poco tiempo de entrenamiento, pero fuera como fuera tenía que cumplir con lo que me había prometido. Estudiantes me enseña a no rendirme: no podía fallarme, ni a mí ni a mi club, y así seguía, relató. Los calambres empezaban a sentirse y el agotamiento físico y mental era absoluto. Alejandro, sin embargo, continuaba porque tiraba el corazón. La emoción de la llegada a 1 y 57 Días antes, el joven corredor había logrado ponerse en contacto con gente de Estudiantes. Tenía un deseo: poder terminar el desafío dentro de la cancha. Y así lo logró. Me estaba esperando ahí mi familia con la remera de Estudiantes. Realmente no podía ni correr, ya no podía ni caminar directamente. Llegué y me desplomé. Trataba de ser consciente de lo que estaba viviendo, pero no podía ni pensar, recuerda Alejandro sobre el cansancio extremo que atravesó. Y continuó: Después de 60 km de llorar, de haberme arrepentido muchísimas veces de haberme puesto un desafío tan loco, simplemente lo había logrado: fueron seis horas y media corriendo. Sigo sin poder procesar lo que pasó. Ojalá les haya podido dar el mensaje a otros de hacer cosas que a uno lo hagan sentir vivo. Quiero que la gente pierda el miedo, que hagan cosas imposibles, que no se rindan. Lo más importante es que la gente se supere, que busque ir más allá, que sea diferente. Les digo que busquen cosas genuinas, que los muevan por dentro. Soy partidario de disfrutar cada día y tratar de dar lo mejor, concluyó. Los próximos objetivos Tras la gran emoción de conectar su casa con la cancha de su equipo, Alejandro tiene nuevas metas por delante: Este año voy a correr la media maratón y mi primera maratón de Buenos Aires. También quiero apostar a las redes sociales como creador de contenido. Me parece lindo conectar con la gente y que se sienta identificada. El running me ayudó a encontrar algo de lo que hablar y contar mis vivencias, eso es muy valioso.
Ver noticia original