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  • Impactantes imágenes: así es el repentino éxodo, por la crisis, de cientos de jóvenes misioneros que se van a Brasil a trabajar

    » La Nacion

    Fecha: 02/02/2026 11:02

    Se viralizaron momentos de largas filas de quienes cruzan el río Uruguay en balsa para ir a cosechar uva o manzanas en Rio Grande do Sul, entre otras regiones; las causas detrás del fenómeno en medio de la crisis de los productores yerbateros - 8 minutos de lectura' POSADAS, Misiones.- Un fenómeno económico y social no para de crecer en Misiones y la semana pasada se divulgaron impactantes imágenes: colas de jóvenes misioneros esperando a cruzar la frontera en balsa, a través del río Uruguay, para ir a buscar trabajo a Brasil como peones rurales. Este éxodo empezó a crecer fuerte durante el gobierno anterior y por la conveniencia que daba ganar en reales con la brecha cambiaria, pero se acentuó durante el actual Gobierno con la crisis que están atravesando las distintas economías regionales de Misiones y que impactan en que haya mucho menos empleo. Intendentes, referentes de la producción, vecinos y trabajadores consultados por LA NACION coinciden, nunca antes en la historia de esta provincia se había visto semejante éxodo de misioneros yendo en busca de trabajo a Brasil. Y mes a mes, el fenómeno ofrece imágenes que sorprenden a gente que vivió en la costa del río toda la vida. Nunca antes se habían visto las imágenes que se divulgaron en redes la semana pasada: donde largas colas de jóvenes, mayoritariamente hombres, aguardaban para hacer Migraciones y cruzar en balsa por San Javier a la vecina San Xavier, o por Alba Posse, a Porto Mauá. El destino es el mismo: buscar trabajo en las cosechas, especialmente la de uva y manzana, que ahora atraviesa su momento de mayor actividad en Rio Grande do Sul. Los intendentes de las localidades fronterizas a Brasil de Misiones, como Bruno Beck (Andresito), Fausto Rojas (San Antonio), Matías Vilchez (San Javier) o Lucas Gerhardt (Alba Posse), Cali Goring (Colonia Aurora), varios de los cuales hablaron con LA NACION, coinciden: el gran motor es la falta de trabajo. Para Cristian Castro, diputado provincial por el PAYS [Partido Agrario y Social] y vecino de San Javier, ahora también cruzan los que tienen trabajo, pero ganan poco y no les alcanza. Todas las mañanas paso cerca del puerto y veo a los chicos que van a la cosecha, pero este año el volumen es grande, todo el tiempo y todos los días, en temporadas anteriores eran días puntuales, los viernes por ejemplo, dice Castro, quien reside en la fronteriza San Javier. Allí el caudaloso río Uruguay, que corre con un ancho de menos de 1000 metros, se cruza en 10 minutos, en una potente balsa que también cruza automóviles. Acerqué a unos chicos con el auto y les pregunté si habían votado a Milei. Todos me dijeron que sí. Lo que me sorprendió, con los seis chicos que hablé, es que todos tenían trabajo, dos eran empleados de comercio y los otros cuatro trabajan en la yerba, esto demuestra la crisis de la chacra, de la yerba, señala Castro. Castro dialogó con estos seis muchachos, oriundos de Apóstoles y Aristóbulo del Valle, de entre 20 y 24 años quienes le detallan que van a ir a trabajar a Caxias. La mayoría de ellos nunca fue a trabajar a Brasil, y se los ve con sonrisas en un video, expectativas. Casi todos visten con shorts, ojotas y llevan poca ropa. Además de San Javier otras localidades fronterizas donde se cruza el Uruguay en balsa son Alba Posse-Porto Mauá y El Soberbio-Porto Soberbo. También se puede cruzar a Brasil por la frontera seca (Bernardo de Irigoyen-Cerqueira o San Antonio-Santo Antonio). En Andresito se cruza a Capanema por un puente. El 11 de diciembre pasado, LA NACION publicó un informe sobre este dramático éxodo que por, primera vez, también, llega a involucrar a familias enteras que se van a vivir y trabajar en estados como Río Grande, o Santa Catarina, linderos con Misiones y los más elegidos. Aunque también hay misioneros yendo a Paraná, que también limita con esta provincia, o incluso a Mato Grosso. Si bien se considera algo de toda la vida el cruce para trabajar del otro lado, siempre fue muy acotado y en general motivado por la cuestión cambiaria, cuando el dinero ganado en Brasil en reales, rinde mucho más en la Argentina, sobre todo en temporadas de brecha cambiaria. En rigor, la eliminación que se hizo del cepo y la unificación cambiaria pegó fuerte en la economía de Misiones, que tiene un 90 por ciento de su territorio lindante con Brasil o Paraguay, que aportaban hasta hace poco, miles de compradores, consumidores y turistas. Hoy es al revés, los argentinos cruzan a comprar. Según algunos intendentes, también afectó mucho en Misiones la revocación de muchas pensiones por invalidez, que le servían a familias de bajos recursos para tener algo con lo que afrontar el momento. El Gobierno dio de baja muchas pensiones que al menos le servían a las familias más pobres para defenderse, para tener algo, indica a LA NACION Cali Goering, el único de los 78 intendentes de Misiones que no es del oficialista Frente Renovador de la Concordia. Menos trabajo Misiones perdió unos 10.000 puestos de trabajo en blanco del sector privado en el primer año del Gobierno de Javier Milei, y solamente se pudo recuperar la mitad de esos puestos, según trascendió. Pero, además, se considera que la yerba mate, el té, la forestoindustria, los cítricos o la mandioca, la construcción y el comercio están en crisis, con cierres de empresas y sin generación de nuevos empleos. El turismo, también se ve afectado por el atraso cambiario y muchos argentinos incluso prefieren dormir en Foz de Iguazú, por encontrar allí hoteles mucho más baratos. Un dato para ilustrar este fenómeno: el Aeropuerto de Iguazú batió en 2025 el récord histórico de pasajeros, pero las Cataratas todavía no alcanzan el máximo, del 2019 prepandemia. Antes el tráfico de ambos estaban correlacionados y eran casi idénticos. Ahora mucha gente viene en avión a Iguazú y cruza a Brasil, precisa Jorge Antonio, empresario gastronómico. Cruces cada día Tenemos muchísimos, como 2000 sanantonienses más o menos, que pasan a trabajar al otro lado cada día, destaca Fausto Rojas, intendente de San Antonio, otro pueblo de la frontera seca con Brasil. Cuando era chico mis tíos me contaban de los paraguayos o brasileños que venían acá a trabajar en los años 70 u 80, ahora eso se dio vuelta, dice Cristian Klingbeil, un productor tealero y yerbatero de la zona centro, que por la crisis que aqueja a estas producciones de bajos precios decidió dejar el campo y emplearse en el taller metalúrgico de su padre en Oberá. El trabajo en el taller también está amenazado, no se si pronto no voy a tener que buscar otra cosa, agrega. Antes la gente se iba cuando se paralizaba la zafra, pero ahora se van en plena zafra, por los bajos valores que encima no se cumplen, expresa a este medio Carmelo Rojas, secretario de la seccional Oberá de la Unión Obrera de Trabajadores Rurales (Uatre). Rojas señala que un peón rural debería ganar unos 700.000 u 800.000 pesos al mes si se cumplieran los convenios, que los productores, afirma, no respetan porque tampoco a ellos les alcanza. En Misiones, los dueños en esta actividad casi siempre son pequeños agricultores, aquí se los denomina colonos, con superficies de entre 25 y 50 hectáreas que también están pasando por una crisis profunda, que en algunos casos los impulsa a poner en venta sus tierras. El misionero es muy arraigado, muy de su tierra, le cuesta irse, no es como el santiagueño que no tiene un trabajo en su provincia y está acostumbrado a emigrar, reflexiona Ana Cubilla, quien es secretaria del Sindicato Único de Obreros Rurales (SUOR) y concejal de Andresito, localidad fronteriza con Brasil en la punta nordeste de Misiones. Cubilla cuenta que en Andresito hay barrios enteros de tareferos que se quedaron vacíos porque todos se fueron a Brasil a trabajar. Para Cubilla, el 80% de los trabajadores de allí que podían emplearse se fueron a Brasil. Culpa a las políticas nacionales hacia la actividad por haber potenciado un fenómeno que, si bien existía, no llegaba a semejante nivel. Los tareferos cobran un subsidio durante los meses en que no hay cosecha (octubre, noviembre y diciembre), pero este subsidio es de la mitad de un sueldo mínimo. No alcanza para nada, por eso muchos no pueden subsistir y buscan irse, indica Cubilla. Últimas Noticias Ahora para comentar debés tener Acceso Digital. Iniciar sesión o suscribite

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