02/02/2026 10:00
02/02/2026 09:55
02/02/2026 09:55
02/02/2026 09:55
02/02/2026 09:55
02/02/2026 09:55
02/02/2026 09:54
02/02/2026 09:54
02/02/2026 09:54
02/02/2026 09:53
Buenos Aires » Infobae
Fecha: 02/02/2026 08:55
La economÃa brasileña atraviesa una fase marcada por grandes contradicciones y por incertidumbres que podrÃan tener un fuerte impacto en 2027, cuando quienquiera que sea el nuevo presidente deberá enfrentarse a una situación fiscal crÃtica. La semana pasada, el Banco Central confirmó la tasa Selic en el 15%. Se trata del tipo de interés de referencia fijado por el Banco Central de Brasil, que sirve como ancla para todos los demás tipos de interés, como préstamos, hipotecas, tarjetas de crédito y tÃtulos públicos. Con este nivel, la tasa real, que incluye la inflación prevista para los próximos 12 meses, se mantiene en torno al 10,6%, el nivel más alto desde mayo de 2006, cuando era del 10,7%. La semana pasada, el Tesoro reveló además que las cuentas del Ejecutivo en 2025 registraron un déficit de 61.700 millones de reales (11.738 millones de dólares), casi el doble del lÃmite fiscal tolerado y un 32% superior al déficit de 2024, que fue de 42.900 millones de reales (8.161,3 millones de dólares). El ministro de Hacienda, Fernando Haddad, quien ya ha anunciado que dejará su cargo este mes, declaró, sin embargo, que la meta fiscal fue cumplida. En realidad, para llegar a esta afirmación según los expertos, el ministro no incluyó algunos gastos relacionados con sentencias y acciones judiciales en los ámbitos de la sanidad, la educación y la defensa nacional, asà como los reembolsos por deducciones indebidas del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS). En un editorial titulado Como en los tiempos de Dilma, en referencia a las pedaladas fiscales del gobierno de Dilma Rousseff que condujeron a la peor recesión económica de la historia brasileña, el diario O Estado de São Paulo critica las declaraciones de Haddad. El gobierno alcanza su meta fiscal mediante una maniobra para excluir gastos del cálculo, pero los números no mienten: la deuda galopa y Lula parece decidido a revivir la pesadilla de su delfina. Durante el desastroso gobierno de Dilma Rousseff, una táctica similar se conoció como contabilidad creativa y fue uno de los factores que condujeron a su proceso de impeachment. Es importante reconocer una diferencia significativa: en la era Dilma, el déficit se ocultaba mediante fuertes manipulaciones; en la administración de Lula, la maniobra para alcanzar el objetivo se realiza a la luz del dÃa, concluye O Estado de São Paulo. Las proyecciones incluidas en el último Informe de Proyecciones Fiscales del Tesoro Nacional, que analiza la evolución de las cuentas públicas brasileñas en la próxima década y fue presentado la semana pasada, advierten que el gobierno de Lula deberá conseguir 14.000 millones de reales (2.663,4 millones de dólares) adicionales este año para alcanzar el objetivo fiscal, que prevé un superávit primario del 0,25% del PIB (equivalente a 34.300 millones de reales, es decir, 6.525 millones de dólares). Las necesidades de mayores ingresos serán aún más elevadas en 2027, cuando, según las estimaciones, faltarán 46.000 millones de reales (8.751 millones de dólares), para alcanzar el objetivo de un superávit del 0,5% del PIB (73.000 millones de reales, o sea 13.888 millones de dólares). En el tercer mandato de Lula, la deuda pública como porcentaje del PIB saltó del 71,7% al momento de su asunción al 78,7% a finales del año pasado. El Tesoro prevé que alcanzará el 83,6% en 2026. Se trata de un aumento de casi 12 puntos porcentuales en un solo mandato, que recuerda a los datos del gobierno de Dilma Rousseff, cuando entre 2011 y 2015 la deuda pública pasó del 51% al 65% del PIB. También las cuentas de las principales empresas estatales del paÃs están en rojo. El déficit registrado en 2025 fue de 5.870 millones de reales (1.117 millones de dólares), según los datos divulgados por el Banco Central el viernes pasado. Es el segundo peor resultado desde el inicio de la serie histórica en 2001, solo por detrás del récord de 8.100 millones de reales (1.541 millones de dólares) en 2024. En el cálculo se excluyen únicamente la petrolera estatal Petrobras y los bancos públicos como el Banco do Brasil y la Caixa Econômica Federal. En particular, pesa de forma significativa la crisis de Correos, que acumuló pérdidas por 6.100 millones de reales (1.160 millones de dólares) en los primeros nueve meses de 2025, casi el triple de las registradas el año anterior, cuando el resultado negativo fue de 2.100 millones de reales (400 millones de dólares). También preocupa el clima de tensión dentro del Instituto Brasileño de GeografÃa y EstadÃstica (IBGE), responsable del cálculo del Producto Interno Bruto (PIB). El dato correspondiente a 2025 se dará a conocer el próximo 3 de marzo, pero los enfrentamientos entre el presidente de la institución, Marcio Pochmann, y parte del personal técnico hacen temer discrepancias en la elaboración de los datos. El pasado 19 de enero fue despedida la investigadora Rebeca Palis, hasta entonces responsable de la Coordinación de Cuentas Nacionales, el área encargada del cálculo del PIB. En señal de solidaridad, al menos otros tres directivos del área que ella coordinaba presentaron su dimisión. La semana pasada, además, otra directiva fue destituida de la Gestión de Sistematización de Contenidos Informativos (GECOI). Según el sindicato del sector, Pochmann está llevando a cabo una caza de brujas contra los empleados públicos que defienden la posición técnica, institucional e histórica del IBGE. A pesar de este escenario tan complejo, en 2026 el Ibovespa, la bolsa brasileña, alcanzó máximos históricos, superando los 183.000 puntos, impulsado principalmente por un fuerte flujo de capitales extranjeros. Solo en enero, las inversiones foráneas ya superaron más de la mitad del total registrado en todo 2025, favorecidas por un dólar más débil y por valoraciones aún atractivas de la Bolsa brasileña, a pesar de los riesgos asociados a los altos tipos de interés, al contexto fiscal y a las incertidumbres electorales. Hasta el 23 de enero de este año, los extranjeros invirtieron 17.728 millones de reales (3.373 millones de dólares) en el mercado bursátil brasileño, frente a los 25.473 millones de reales (4.846 millones de dólares) de todo 2025. Otro dato positivo es la caÃda de la tasa de desempleo. Con una media anual del 5,6% a finales de 2025, alcanzó el nivel más bajo de la serie histórica. Al menos cinco factores explican este resultado. En primer lugar, Brasil está envejeciendo y, con el envejecimiento, aumenta el número de personas que salen del mercado laboral sin ser sustituidas en la misma proporción, lo que reduce la tasa de desempleo. Además, el aumento de la escolarización ha hecho que en los últimos años los jóvenes dediquen más tiempo al estudio, retrasando su entrada en el mercado laboral, lo que también tiene un impacto directo en el desempleo. Otro fenómeno decisivo ha sido la expansión de las aplicaciones de reparto y transporte de pasajeros. Esto ha contribuido a reducir la tasa de desempleo, porque una persona despedida que de otro modo estarÃa desempleada puede encontrar rápidamente trabajo como conductor o repartidor. Es una forma de seguir siendo productivo para la economÃa, declaró al diario O Globo Bruno Imaizumi, economista de 4Intelligence. El año 2026 será, por tanto, no solo el de las elecciones presidenciales en Brasil, sino también el de una crucial prueba económica, cuyo impacto será determinante para el mandato del próximo presidente. Desde el empleo hasta la deuda pública, el nuevo gobierno deberá navegar con extrema cautela entre datos y polÃticas económicas para no llevar al paÃs a una nueva recesión.
Ver noticia original