01/02/2026 14:54
01/02/2026 14:52
01/02/2026 14:50
01/02/2026 14:47
01/02/2026 14:42
01/02/2026 14:42
01/02/2026 14:42
01/02/2026 14:42
01/02/2026 14:42
01/02/2026 14:42
https://www.elentrerios.com/ » El Entre Rios
Fecha: 01/02/2026 12:08
Por Daniel Tirso Fiorotto (*) Cualquier juez razonable, ante un pleito familiar, obligará al padre a sostener el ritmo de vida que sus hijos llevaban antes de la pelea matrimonial, por responsabilidad parental. La idea radica en evitar cambios radicales en la niñez. Si vivían con cien, seguirán con cien, si vivían con un millón, seguirán con un millón Con los países ocurre algo parecido: en nuestra región se acostumbra desde hace mucho que el partido derrotado en las elecciones entrega el poder al partido victorioso. Después se discute cuánto inciden el dinero, las corporaciones, los medios masivos, cuánto hay de democracia, cuánto de plutocracia En otras zonas del planeta acostumbran otras cosas. Lo mismo pasa con los derechos obreros, por caso. Pese a las diferencias, todos estamos expuestos de manera equidistante a los efectos de una conflagración atómica mundial devastadora, y a los efectos del extractivismo contaminante. En estos dos puntos hablamos de la vida en el planeta, ni más ni menos. Cualquier iniciativa por la paz y por el cuidado de la biodiversidad debe llamar nuestra atención, porque nadie sabe en verdad de dónde vendrá el viento que barra con estas calamidades. Junta de Paz Ante la convocatoria a una Junta de Paz (Board of Peace), en estos días, bueno sería que las personas y las organizaciones se involucraran, y más aquellas que cultivan entre sus principios el diálogo, la armonía, la complementariedad, la reciprocidad, la creatividad para superar problemas. Si de Junta de Paz se trata, la Junta Abya yala por los Pueblos Libres prefiere matear, a matar, de modo que entidades como ésta, y sindicatos, foros, pensadores varios, podrían contribuir, aún reconociendo limitaciones, y quién no las tiene. En esa línea, esperamos que varios vecinos estudiosos del orden mundial tomen con piedad este juego que proponemos. Lo que mostramos aquí, al correr del teclado, es sólo la oportunidad de un shock que despierte al mundo del rumbo zombi actual. Se trataría de una terapia de shock inversa; por la positiva, con decisiones inesperadas, no de desestabilización o de guerra sino de paz. Paz inesperada, para provocar paz inesperada. Como quien cambiara de aire. No nos extendemos aquí en asuntos sociales de otro orden, aunque muy vinculados, pero de hecho todo un cambio bien podría contemplar el mundo del trabajo, hoy en crisis por la desocupación generalizada, y con él, los necesarios alimentos sanos y cercanos y el acceso a la tierra para que pueda desplegarse la vida comunitaria. Si vamos a charlar de estrategias es necesario, antes que nada, estar vivos, y seguramente los caminos serán concomitantes. Los estados y sus socios nos están empujando al abismo. ¿Podrían recibir un shock desde las organizaciones, desde los trabajadores, desde los pueblos? Sin capacidad para revertir por ahora la verticalidad de los poderes contra la vida comunitaria, ¿podríamos frenar por lo menos el rumbo bélico, y destructivo de la biodiversidad? Hemos visto otro tipo de shock: el de fogonear una conmoción o una catástrofe para luego adoptar medidas drásticas, como bien se ha estudiado (Naomi Klein). ¿Puede servir la doctrina del shock, para enseñarnos a usarla por otra vía? En principio huele a candidez, sin embargo, en la actualidad los pueblos no tienen participación y desde este punto de vista podrían generar climas apropiados, recuperar protagonismo de mil formas, incluso organizándose para la proposición y para el consumo. La terapia de shock de los Milton Friedman ¿podría volverse a favor de la vida? Distintas organizaciones han marcado posición por la paz en el mundo y la integración de los pueblos como prioridad para avanzar en otras también prioridades, dado que el arsenal atómico de varias potencias tiene a la vida en la Tierra contra las cuerdas. Dejamos constancia: esto es un juego de hoy, en 2026, con los protagonistas actuales: las potencias se reparten el mundo otra vez sin disimulo, aparecen oligarcas distintos, Cuba no es la Cuba de hace décadas, Venezuela no es la de ayer, Bolivia tampoco, las superpotencias compiten en arsenales nucleares, la biodiversidad está siendo diezmada, la Argentina va de tropiezo en tropiezo, estrangulada por sus deudas públicas También es importante señalar previamente que nos interesa abordar un asunto sin prejuicios geopolíticos, cuando de la paz y de la vida se trata. En medio de la tensión actual, las comunidades continúan por debajo, tejiendo redes, pero ya contagiadas con el virus vertical uniformador que, como una paradoja, provoca fragmentaciones permanentes. La actitud de los estados desarmados como la Argentina se ha agotado en desaparecer de los grandes debates mundiales, siguiendo a alguna de las potencias de modo acrítico, y minando los endebles lazos con sus vecinos, que debieran fortalecer. ¿Entonces no tenemos nada para decir? Los estados y los capitales están hoy como perros que muestran los dientes, y ninguno cede un tranco e poyo. Ahora, esta pregunta: ¿qué sucedería si alguien cediera? ¿No podría provocar un reacomodamiento inesperado, como en el dominó? ¿Podrán los pueblos generar, en alguna latitud, ese shock? Veamos esto: la Argentina aspira al Atlántico Sur y no lo tiene hace casi dos siglos. Bolivia aspira a una salida al mar. El mundo quiere que Brasil proteja la Amazonia. Rusia no quiere misiles de la OTAN al lado. Ucrania quiere su territorio. Taiwan pretende la independencia. El mundo anhela que China cuide mejor la fauna marina. Todo el mundo desarmado quiere que las potencias firmen un pacto de desarme paulatino. El mundo quiere que Israel frene su expansionismo y devuelva territorios, o los comparta, y que Palestina tenga su lugar en paz, como ayer aspiraba Martin Buber y hoy repite Américo Schvartzman. Ya se cuentan por decenas los avales del Comité de Descolonización de las Naciones Unidas a la Argentina y la exigencia a Gran Bretaña para iniciar el diálogo por el Atlántico Sur y Gran Bretaña hace oídos sordos. (Por lo cual, para nosotros no hay nada nuevo como una ruptura de un orden que en verdad siempre nos muchacheó). Y así podríamos enumerar decenas de problemas. Empezar por las Malvinas ¿Dónde están los obstáculos? 1-¿En los capitales ligados a la producción y el comercio de las armas? 2-¿En los capitales financieros? 3-¿En los capitales ligados al petróleo y los minerales? 4-¿En los tecnofeudalistas que Varoufakis llama nubelistas? 5-¿En los ejércitos de los estados? ¿O será que los obstáculos son abordables, pero se potencian mutuamente, hasta que se les traba la mandíbula, como el mito dice de los pitbulls? Volvamos entonces a la teoría del Estado que cede para reconfigurar sus relaciones y provocar cambios en el resto. ¿No será que cede, para luego recibir por otra vía y más adelante? ¿No será, el que cede, el más creativo y el más corajudo y a la vez el más lúcido, porque salvando la vida en la Tierra se salva a sí mismo?Para entrar en el juego hay que abonar una mirada previsora: si aspiramos a la unidad de nuestros pueblos de Latinoamérica y el Caribe, entonces compartir un territorio dentro de medio siglo será muy distinto a compartirlo hoy, con todos nuestros países fragmentados. Aspiramos, pues, a que una concesión promueva no sólo la paz sino también una espiral de integración. Imaginemos que la Argentina empieza. Y sólo lo decimos como un ejemplo, pero podría ser en otros países con problemas similares que por ahora prometen violencia. Este juego no es más que un disparador para conjeturar cambios posibles, al alcance, y consiste en una serie de hipótesis eslabonadas. A-La Argentina arregla con Gran Bretaña y Brasil que el Atlántico Sur sea gobernado durante los siguientes 20 años por Gran Bretaña y los 20 años posteriores sea gobernado por una administración compartida de Gran Bretaña y Brasil. (Aquí la Argentina está cediendo 40 años sin soberanía sobre el Atlántico Sur, y garantizando la paz). Los 20 años siguientes gobernará una administración compartida de Gran Bretaña y el Mercosur original más Chile. Así (20 + 20 + 20 años), Gran Bretaña se asegura por 60 años la injerencia en el Atlántico Sur y la paz. Desde entonces (digamos, el año 2086), el Atlántico Sur continuará bajo administración del Mercosur original (Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay), más Chile, con presidencia alternada y control mutuo por 30 años más. Es decir, la Argentina cedería, pero dentro de 40 años ya tendría voz en el Atlántico Sur, y dentro de 60 años podría presidir la región aunque en alternancia y con control mutuo del Mercosur con Chile. Esto da garantías a los habitantes actuales de las Malvinas (sensibles por la guerra), de que ingresan a un sistema que no dependerá de Buenos Aires. Por supuesto, Malvinas gozaría de una autonomía de tipo confederal superior a la que tienen las provincias argentinas actuales; primero, por la parábola del hijo pródigo, y segundo, porque el engaño de federalismo que padece hoy la Argentina no tiene por qué enfermar también a la región recuperada. El país declararía al inglés como lengua cooficial. Equivale a decir que en 60 años ya no estará Gran Bretaña en el Atlántico Sur como potencia, y también que la Argentina tendrá incumbencia pronto (primero con sus socios del Mercosur, dentro de dos décadas, luego en forma plena, con alternancias, pero habrá logrado todo en paz. Ceden las dos partes. Sin embargo, eso que parece una concesión de Gran Bretaña y también de la Argentina, redundará en beneficio de todos, y provocará movimientos positivos en otras latitudes. (La Argentina, que no tendrá soberanía plena como se entiende hoy por un siglo, tendrá varias acciones a favor, como el compartir la soberanía con socios vecinos, además de una reducción de su deuda pública que actualmente la estrangula, y las garantías de paz que hoy no existen; además de ser favorecida por minimizar en el mundo los riesgos bélicos. Ya no estará ese arsenal apuntando a Latinoamérica desde las Malvinas, por un lado, y por otro, con el paso de las décadas se demostrará que nuestros países sudamericanos estarán integrados en un bloque extraordinario y el frío Atlántico Sur fogoneará esa relación maravillosa, anhelada desde hace siglos. Gran Bretaña, por su lado, logrará acuerdos con un bloque sudamericano poderoso, se beneficiará de las garantías de paz en el Atlántico Sur, y sorteará (como veremos) el desastre que creó en el territorio en disputa hoy entre Israel y Palestina. Ahora, ¿y el Mercosur? Veamos: Bolivia sale al mar B-Chile arregla con Bolivia y le concede salida al mar permanente, soberana. Es decir: podrá tener injerencia en el Atlántico Sur dentro de 40 años, se involucrará de lleno en la integración, y a cambio cederá pronto un territorio a Bolivia. También Chile y la Argentina arreglan con Gran Bretaña un acuerdo por el sector Antártico para terminar con las disputas e incluso trabajar en común.C-Brasil tendrá injerencia en el Atlántico Sur dentro de 20 años, y por muchas décadas, y por eso acepta que las Naciones Unidas tengan injerencia, con sugerencias sobre la Amazonia, para que sea preservada para la vida de todas las especies de la Tierra. Por supuesto, sin perder soberanía. Los países de Sudamérica se beneficiarán poco a poco con el trabajo conjunto hacia la unidad. La Argentina afianzará los lazos con Brasil y Chile, como gran paso hacia la unidad continental. D-Rusia es socia de Brasil en los Brics, de modo que Brasil convencerá a Rusia para que dé medio paso atrás en Ucrania, y que acepte un alto el fuego y una aproximación para la firma de un tratado de no proliferación nuclear y desarme. E-Rusia y China celebrarán que el imperio anglo estadounidense (OTAN) empiece la retirada en el Atlántico Sur dentro de 20 años, de modo gradual, de modo que serán favorecidas en lo inmediato por la distensión. China y Taiwan aceptarán conversaciones en busca de una relación de unidad con autonomía, en respuesta a la retirada de la OTAN del Atlántico Sur. F-En respuesta a los gestos de la Argentina, Gran Bretaña, Brasil y Chile, los estados de Rusia, China, Estados Unidos, Europa, Israel y Corea del Norte aceptarán iniciar conversaciones para el desarme y la reconversión de la industria bélica, y esto revertirá la carrera hacia la destrucción del mundo que se avizora hoy. Es decir: todos los países que sientan que ceden algo hoy serán ultra agraciados en realidad por la supervivencia. Los mayores beneficiarios serán el 90 por ciento de los países del mundo que no poseen arsenal nuclear ni negocian armas a gran escala, entre ellos la Argentina. G-Irán se comprometerá a no avanzar en sus proyectos nucleares y a respetar la integridad de Israel. H-Israel llegará a un acuerdo con Palestina para su independencia absoluta, compartiendo la capital y otros territorios. Israel ganará en garantías de paz. También ganarán sus vecinos e Irán. I-Turquía y Siria, en homenaje a la paz alcanzada por quienes deciden ceder posiciones, aceptarán regímenes de autonomía confederal para los kurdos. Paz y más paz J-Corea del Norte y Corea del Sur inician conversaciones para la reconciliación, el perdón mutuo, la reunificación gradual.K-Estados Unidos se beneficia por no tener que sostener un presupuesto militar desproporcionado con muchos frentes de guerra, y puede abocarse a otras cosas. Si bien tendrá menor injerencia en el Atlántico Sur, el convenio multipartito garantizará la paz en Centroamérica con compromisos de México, Colombia, Nicaragua, Venezuela y Cuba; compromisos promovidos por Brasil, Argentina, Bolivia, Chile, etc. L-Celac confirmará los tratados de paz y de no proliferación nuclear en la región. M-Europa recuperará lazos con Rusia para la distensión; y flexibilizará sus relaciones con Gran Bretaña, en atención a que Gran Bretaña se aviene a retirarse paulatinamente del Atlántico Sur. Incluso logran acuerdos por Gibraltar con una línea similar a la de las Malvinas, es decir: la promoción de la unidad de los pueblos deja pequeños, insignificantes, conflictos que hoy resultan abrumadores. N-Gran Bretaña asegurará su presencia pacífica en el Atlántico Sur por 60 años (aunque con administración compartida dentro de dos décadas), y su presencia permanente en la Antártida en alianza con la Argentina y Chile. O-Como China logra compromisos internacionales sobre el cuidado de la fauna marina y Brasil con el cuidado de la Amazonia, el resto de los países firma compromisos de reducción paulatina y sin pausa del extractivismo y la contaminación: transgénicos, agrotóxicos, técnicas de la industria minera y petrolera P-Todos los estados admiten una reducción abrupta de las deudas públicas con sistemas de conversión de capitales especulativos Algunos países que se verán beneficiados por las garantías de paz, y no deberán hacer desembolsos desorbitantes en los arsenales como en la actualidad, colaborarán con parte de los fondos que se ahorrarán para esa reducción drástica de las deudas de países como la Argentina y Brasil. Q-La Argentina gana en paz, en soberanía, en integración, en biodiversidad, en posibilidades de desplegar su economía sin la guillotina de la deuda, y gana en un concierto mundial que revierte el proceso actual. Aquí game over, pero recién podría comenzar un juego de verdad. (En fin, si esta candidez alienta algún diálogo sereno, habrá cumplido su objetivo). (*) Texto original en UNO.
Ver noticia original