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  • El sueño entrerriano | Análisis

    Parana » AnalisisDigital

    Fecha: 01/02/2026 00:03

    Marcelo Albarenque Iniciamos el año 2026 con sorpresas. En enero se truncó un eventual juicio político a la vocal del Superior Tribunal de Justicia, Susana Medina de Rizzo. No obstante que a criterio de muchos, el tenor de las acusaciones ameritaba, al menos, un dictamen de comisión, el proceso se diluyó en la -excesivamente permeable- normativa. El exvocal Carlos Chiara Diaz podría pensar desde su retiro, por mucho menos me jubilaron. Por otra parte, se habla en la provincia, desde el oficialismo, de una reforma a la Constitución de Entre Ríos. Sí, leyó bien. Entre todas las urgentes prioridades que debemos resolver, el gobierno parece haber seleccionado la única no prioritaria, ni urgente. Las ínfulas refundacionales que tiñen el -delirante- discurso del oficialismo nacional parecen haber derramado también sobre el discurso del oficialismo provincial. Podemos afirmar, con precisión, que Rogelio Frigerio optó ya desde inicios de 2025 por un alineamiento irrestricto con la política del gobierno de Javier Milei, sin importar las consecuencias que estas tengan para los entrerrianos o para la provincia: alineamiento total, a cualquier costo. Hablamos de relaciones carnales con la gestión Milei, parafraseando a un excanciller menemista. No le importa a Frigerio que su presidente Milei, haya devaluado la moneda un 118 % en diciembre de 2023; aplicando subas generalizadas de tarifas; congelando haberes jubilatorios, con represión de protestas incluida; provocado la caída del consumo en rubros esenciales; profundizado la caída del empleo formal; llevando el consumo de carne vacuna per cápita al nivel más bajo en 110 años; encabezando en 2024 la mayor caída de la producción industrial a nivel mundial. Tampoco parece importarle que haya participado, presuntamente, en una criptoestafa; contraído nueva deuda con el FMI por 20.000 millones de dólares, solo para pagar servicios financieros; habilitado presuntas coimas en medicamentos; o extraído reservas de oro del BCRA sin informar su destino ni contar con autorización del Congreso, solo como ejemplo de bondades del modelo libertario. No tiene presente la astronómica reducción de legítimos ingresos que sufrirá la provincia de aprobarse la eufemísticamente denominada reforma laboral, que adiciona nuevas ventajas fiscales para los principales contribuyentes. Reforma que, de aprobarse en su versión actual, desfinanciará aún más a la ANSES, disponiendo que parte de las contribuciones patronales a jubilaciones se destinen a financiar despidos en el sector privado. Nuevamente pierden trabajadores formales y jubilados presentes y futuros, incluidos entrerrianos, desde ya. Nada de esto importa, porque el actual gobernador tiene un sueño. Podríamos decir un sueño entrerriano o, en su caso, un sueño desde Entre Ríos: continuar su carrera en las grandes ligas a cualquier precio. En algún punto de su dilatada carrera pública tomó la decisión de abandonar su ámbito natural, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y mudar su actividad pública a Entre Ríos. Con esto se evitaba competir por espacios electivos con otros referentes de peso de Juntos por el Cambio. Imaginó a Larreta como su presidente durante la gobernación o, en el peor de los escenarios, a Patricia Bullrich. Nunca pensó, y no podemos culparlo, que el presidente terminaría siendo un economista con problemas de control de ira, que se pasea por el mundo persiguiendo a Trump, vestido con un mameluco de trabajo de YPF. Los diálogos en relación con una reforma a la constitución de la provincia vienen a ser un nuevo capítulo de la política de exclusivo discurso y marketing del gobernador y su gestión. En su relato, Entre Ríos fue, hasta su llegada, una provincia subdesarrollada en la que nada se hacía. Además, siempre -según la narrativa del doctor Frigerio- durante 20 años se votó mal. Incluso, según este relato, se votó mal a Jorge Busti, socio político de Frigerio cuando vestía su traje de peronista y cantaba la marcha con los dedos en V. Este tipo de afirmaciones las formula, curiosamente, mientras se apropia desde el marketing de obras realizadas durante los 20 años anteriores. Solo como ejemplo, el Hospital de la Baxada, gestionado ante el PAMI durante el gobierno de Sergio Urribarri y recientemente transferido a la provincia; o la apropiación de la nueva sede corporativa de IAPSER Seguros para crear nadie sabe bien qué. Lo curioso de este último ejemplo es que el Estado provincial se apropia de un edificio propiedad de un ente autárquico y que, fiel a su estilo demagógico, el gobernador, al justificar la decisión, expresó: transformamos ese edificio que iba a ser para burócratas y empleados públicos en algo útil. Dejando de lado el manifiesto desprecio hacia el empleado público que decanta de esa afirmación, resulta curioso que no tenga presente que él mismo es un burócrata que vivió la mayor parte de su vida con sueldo público. Tal vez la provincia, antes que una reforma constitucional pensada para tapar necesidades reales, necesita un gobernador que la tenga como prioridad, antes que a sus propias aspiraciones personales. No es necesario disfrazarse de gaucho para visitar fiestas populares, tomar mate, tener por mascota un carpincho, recitar a Linares Cardozo o hablar de Urquiza. Sólo gobernar para Entre Ríos. Aunque esto implique renunciar o tan sólo reencausar a su sueño desde Entre Ríos. (*) Abogado

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