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» La Nacion
Fecha: 31/01/2026 14:54
La actriz, que está a punto de hacer temporada en Mar del Plata y en plena preproducción de una película, habló con LA NACION sobre uno de los momentos más difíciles de su vida - 14 minutos de lectura' El año pasado fue uno de los más difíciles para Miriam Lanzoni. También, el que le permitió ahondar en sus emociones más profundas y enfrentarse a sentimientos que venía escondiendo desde hacía tiempo. Después de enfrentar un diagnóstico de psoriasis, enfermedad que la encerró durante meses, la actriz volvió a salir al mundo más recargada que nunca. Cuando uno no quiere hacerse cargo de algo o asimilar ciertas cosas, el cuerpo empieza a hablar por donde sea y como sea, de maneras muy diversas, advierte quien a fines de 2024 sufrió varias pérdidas: primero, la muerte de su mejor amigo; segundo, la separación de su pareja Christian Halbinger, con quien estuvo casi una década. Mientras se prepara para hacer temporada en Mar del Plata con El disgusto es mío, la actriz, guionista y productora está en plena preproducción de Corazón a la mexicana, una ficción que se rodará durante el mes de abril en Córdoba. Empezar de nuevo Decidiste arrancar un 2026 con toda la energía... Sí, no iba a hacer temporada porque se me superponía con otro proyecto y Giuliano Bacchi, que es amigo y trabajé con él, me dice: Mirá, tengo el Carreras, hagamos algo. Había una obra que estaba dando vueltas, El disgusto es mío, y acepté. Es una comedia fabulosa y se sumó Sergio Surraco como coprotagonista. Es una historia sobre una aplicación de citas, pero es una aplicación que te busca el prototipo del desgraciado/ desgraciada que más te jodió la vida y te genera un encuentro para que vos resuelvas lo que tenías que resolver. Es muy divertida. Eres una mujer que no para. Cuando no hay un proyecto de televisión, estás con tu productora haciendo cine... Sí, siempre fui muy de la autogestión. Yo empecé así, vine a Buenos Aires sola y me armé sola. Mi primera obra de teatro comercial fue en Pinamar. Como nadie me llamaba, decidí contratarme yo. Salí a vender entradas por la playa y dos horas después estaba pintando la escenografía, cosiendo el vestuario. Yo soy muy así. ¿Y te fue bien esa temporada? -Recontra bien porque en un lugar donde no hay tantas propuestas teatrales (casi ninguna), la gente valoraba la obra. Con el tiempo fui capitalizando esto de saber gestionar lo que quiero. En mi caso, nunca fue mi fuerte que me llamen. En pandemia empecé a estudiar cine, entonces también escribo mis propios guiones, series, pelis. Es como que me metí en la cocina de lo que termina siendo representar un personaje. Dije: Bueno, a ver ¿para qué personajes me gustaría que me llamen?. Los escribo yo. Digamos que hice de esa debilidad una fortaleza porque también es muy angustiante que quieras que te llamen para tal cosa y no lo hagan. Así que disfruto de armar mis proyectos y dar trabajo a colegas, vestuaristas, maquilladoras. Además del teatro, hay una película también... Corazón a la mexicana se llama. Es una comedia romántica y una coproducción con México. La vamos a filmar en Córdoba con un elenco internacional espectacular. Está Marco de la O, que es el protagonista de El Chapo Guzmán y está en la serie Accidente. También, Humberto Zurita que es el malo de La Reina del Sur. De Argentina están Betiana Blum y Pablo Rago. El guion es mío y de Maru Petrelli, que es con quien trabajo en conjunto. Esta peli la venimos trabajando hace un año ya. Se va a filmar en abril, mayo, así que estamos en plena preproducción. ¿Vos llamás a Pablo Rago y a Betiana Blum o dejás que lo hagan otros? A veces los primeros llamados, sí, porque como el guion es mío, me interesa saber si les gusta. Yo siento que a cualquier actor o actriz le tiene que pasar algo con la historia que va a contar. Después ya pasa a la parte de negociación. Hacerse cargo ¿Cómo estás hoy de salud? Hoy estoy muy bien. Me quedan algunas ronchitas, pero también entiendo que están ahí por algo y van a tener el proceso que tengan que tener. Ya no tengo registro; ni siquiera las veo. Como escribí en un posteo, a veces estas cuestiones que te doblegan (porque la sensación es que te parten al medio) son para que salga todo lo que tiene que salir. Es una frase medio trillada, pero el cuerpo se expresa solo. Cuando uno no quiere hacerse cargo de algo o asimilar ciertas cosas (quizá no podés), hay algo del cuerpo que empieza a hablar por donde sea y como sea, de maneras muy diversas. Me parece que hay que hacerse cargo, recoger el guante y ahí empieza un proceso muy zarpado y muy lindo. Decidiste mostrar algo que lo tenías guardado para vos, ¿por qué lo hiciste? Lo hice porque el tipo de psoriasis que yo tuve es una psoriasis en gota y es solamente a nivel epidérmico. Hay otras que te afectan los riñones, las articulaciones. Pero a mí me avergonzaba verme con todas esas ronchas gigantes; ni siquiera me animaba a sacarme una foto. Yo me bajé de la obra de teatro que estaba haciendo (la terminamos antes), me bajé de un musical que empezaba a ensayar, pospuse la película... Me agarró como una sensación de caerme al vacío. ¿Sucede de un día para el otro o hubo una situación en particular que te hace despertar esto? En diciembre de 2024 se muere Fede Cory; mi mejor amigo, mi asistente, mi hermano, mi todo desde hace diez años. Era alguien demasiado fundamental en mi vida. En ese diciembre también me separo y me voy a hacer temporada a Carlos Paz sola. De pedir una casa para cinco personas, pasé a ir sola y fue muy desolador para mí. Fueron muchos cambios. Yo sentí como un desgarro, como un desmembramiento por todos lados. ¿Y qué pasó después? Cuando vuelvo a mi casa, un día estaba mirando mis hadas que tengo colgadas en mi balcón (yo tengo muchas hadas en mi casa porque me encantan) y veo una de ellas que hizo Cory un día bromeándome. Ese día yo me di cuenta de que Cory no iba a volver. No me acuerdo cuántas horas lloré, pero fue muy fuerte. Ahí caí porque antes, con la temporada, no había tenido tiempo. Había estado en una casa que no era la mía, protagonizando una comedia con dos funciones por día, sosteniendo el personaje para afuera, pero por dentro... A los dos o tres días (era mayo o junio) empecé como con ronchitas y al otro día estaba toda brotada. Ahí empezó un proceso de desesperación, de querer curarlo, de tomar corticoides, de hacer cosas desesperadas para que eso se me vaya, sin darme cuenta, de que tenía que tratar de fondo esto, que abajo de todo eso había mucho más. ¿En cuánto tiempo le pusieron nombre a la enfermedad? Al principio empecé como medio autodidacta a ponerme a averiguar, a comprar cremas mágicas. Hasta que llamé a mi médico e hicimos estudios de sangre para descartar cualquier otra cosa. Todo era diez, diez, diez porque yo además soy una persona supersana. Entonces me mandó a hacer una biopsia y era psoriasis en gota. Ahí empezamos un tratamiento con un dermatólogo y con terapia; algo bastante integral. Yo sentía muchísima vergüenza de salir a la calle; de hecho, me bajé de proyectos, estaba encerrada en mi casa y había días que tenía picazón, dormía mal, estaba ojerosa. No me animaba ni a sacar a pasear a mis perras. Hasta que un día dije: Basta. A mí no me define ni una ni mil ronchas. Me clavé un short y un top (me acuerdo que fue el día que peor estaba) y salí a pasear a mis perras. La piba de ahí ¿Cuánto tiempo había pasado desde que te dieron el diagnóstico a esa salida? Esa salida fue en octubre, noviembre. La vergüenza te juega muy en contra. Por eso también sentí la necesidad de hacer ese posteo y fue tan liberador y sanador. Tanta gente agradecida de que muestre lo que me pasaba. El cambio fue muy interno porque estaba queriendo ocultar algo que me estaba pasando. Dije basta y empecé a caminar mi vida con esto porque también soy esto y no pierdo todo el valor de todo lo que construí, ni de lo que soy como mujer o como persona. Nadie te va a dejar de querer ni de contratar por tener psoriasis o cualquier otra cosa. ¿Cómo fue la decisión de contar esto? Estaba en Chaco. Me fui a pasar las fiestas con mi familia para bajar el ruido. Esos días estuve entrenando en el gimnasio de mi adolescencia y fue tan zarpado. A mí me gusta mucho cuando voy para Resistencia o Pampa del Infierno caminar por los lugares que iba; esas calles a mí me vieron soñar mucho, entonces me gusta volver a recorrerlas para decir: Viste que lo logramos. Paso por los mismos lugares y está la misma gente. Para ellos yo no soy la Miriam de la tele, yo soy la piba de ahí. Y ahí reflexioné porque estas cosas pasan por algo y entonces le quise dar el espacio que se merece. Que poder enfrentar esto sea la excusa para algo poderoso, para ser puente, para que todos seamos como una red de buena comunicación, está bueno. Yo soy muy libre en mis redes y no la careteo demasiado. Podés mostrar un estreno, un look, que te regalan ropa, maquillaje, pero a mí solo eso no me representa. La vida también tiene otras cosas. Lo pusiste y las repercusiones fueron gigantes... Sí, hubo mucha gente diciéndome: Jamás me imaginé que la vergüenza se me iba a ir con mostrarlo. Mi abuelo siempre me preguntaba: ¿Quién es el miedo? ¿Es hombre o mujer?. Y yo respondía: Ni idea. Ves que no existe el miedo, me decía. El miedo es algo que uno fabrica. En todo caso, ponele un nombre, una forma, encerrarlo y acorralalo. Nunca te va a ganar. Me parece que estamos en un momento de la vida en que la gente está muy vulnerada, que le cuesta mucho expresar porque también hay una necesidad de tener que aparentar todo el tiempo; entonces, lo verdadero o lo que te sucede (como esto o cualquier otra cuestión), lo tenés que ocultar o te tiene que avergonzar cuando, en realidad, ni siquiera lo estás eligiendo. Este universo donde es más fuerte tener que aparentar que ser es doloroso. Una de las fotos que más llamó la atención fue en la que contabas que tenías que dormir toda envuelta para no lastimarte... Sí, porque cuando te ponés estas cremas que son bastante oleosas, si no te envolvés en film o en algo, se te va con las sábanas. Sabés que a veces era tal el brote que tenía en la cara que dormía envuelta en film con agujeros. Obviamente, no dormís, no descansás. ¿Alguna vez te pasó lo mismo, tal vez sin ponerle nombre? Sí, me pasó hace veintipico de años con la muerte de mi abuelo, pero ahí fui como más inconsciente y autodidacta. Yo me crie en un pueblo donde todo se curaba con cosas naturales o con un señor que te curaba el empacho; entonces creo que lo curé un poco así. Por eso está vuelta, dije: Tengo que volver a ese lugar porque uno sabe cómo enfermarse y también cómo curarse. Está mucho más cerca de lo que uno cree. Basta con sentarte con tu verdad, sea cual fuera, y enfrentarte a ella. ¿Cómo te cuidás ahora para que esas cosas no pasen? Estoy pendiente de las cosas que no quiero y no me involucro. Para mí la paz es un recorrido y un destino. Mi trabajo es un recorrido y un destino. El amor también. A mí me gusta compartir; para mí ese es un gran secreto. Todo lo que tengo me gusta que sea compartido; para mí la felicidad es compartida. Soltera ¿Estás sola hoy? Sí, ahora sí. ¿Costó mucho después de tantos años en pareja? Bueno, sí. Seguimos en contacto igual con Chris. Tenemos una relación de mucho amor. Es una persona superimportante en mi vida. Yo tengo eso, ¿ves? No puedo terminar a lo Wanda (risas). No me sale. ¿Pero te permitís conocer gente hoy? ¿Te gustan las aplicaciones? No, no, no; menos en aplicaciones. A ver... Me divierte y he estado con mis amigas viendo y chusmeando, pero no me pasa otra cosa. Hoy estoy demasiado enfocada en mi laburo y en ocuparme de mí. Pensá que yo estuve diez, doce años con Ale (Fantino), me separé y me puse en pareja otros casi nueve años y medio. No estuve nunca sola. ¿Y podés estar sola? Ahora sí, pero recién ahora. Cuando empecé con este brote, fue como la sensación de la soledad con mala fama. Pero ahora sí disfruto mucho. Disfruto de mi casa, de mis perros, de arreglar mis plantas. Siempre tuviste el proyecto de maternar a través de la adopción, ¿qué pasó con eso? Obviamente que tengo ganas, pero la realidad es que no quiero hacerlo sola. Y no porque no me crea capaz. Me creo capaz, pero siento que es una responsabilidad muy enorme y no me siento lista para afrontarlo sola. Se dio así y lo voy escuchando y respetando porque hay algo que sucede y si te ponés a luchar contra eso terminás así. En una primera relación (en alusión a Fantino) era un proyecto y me separé antes que suceda. Después con Chris, la verdad es que no pudimos coincidir en eso y fue muy doloroso. Pero a mí también me llevó a este planteo de ver si yo quería hacerlo sola y la realidad es que por el momento no. Llegado el caso, veré. Yo tengo óvulos congelados; mi proceso de adopción sigue. Ya tengo mi apto adopción. Por ahí, con el transcurrir de los años, lo hago sola porque es un pendiente y tengo muchísimas ganas, pero me encantaría que sea como en familia aunque una familia puede ser de cualquier manera. Yo creo mucho en Dios y siento que él arma como un plan perfecto, que uno no lo entiende en el momento, pero después decís: Ah, mirá era por esto. Yo tengo una vida que ha sido muy fuerte en muchos sentidos y creo que hay cosas que tenían que pasar, si no, yo no estaría acá así. Yo revalorizo mucho todo porque sé también la otra cara de la vida. Tu mamá debe ser como un gran referente para vos, una mujer que ha atravesado la violencia de género y salió... Sí, claro. Mi madre es el estandarte y creo que es mi gran faro. Mi madre y mi padre, los dos. Mi madre desde ese lugar de haber tomado el primer impulso y mi papá, Miguel, de haberse sumado a esa recuperación, a esa sanación. A mí me parecen dos héroes; yo los admiro muchísimo y digo: Si ellos pudieron, se puede todo. Su fortaleza está en la familia, en sus valores, en el don de gente, en su honestidad y en habernos dado a nosotros lo mejor. Yo no puedo creer cómo mi madre lo hizo porque vi todo lo que le pasó, vi todo su proceso siendo muy chica. Hay gente que no sale, entonces yo se lo agradezco muchísimo porque hoy me convierte también en la mujer que soy. En saber lo que no quiero y en darle valor al amor, al buen trato, a vincularme desde ese lugar. Yo no sé vincularme de otra manera. No sé, ni quiero.
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