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Concordia » El Heraldo
Fecha: 31/01/2026 15:43
La fantasía es un recurso que, a veces, se torna imprescindible para sobrellevar la realidad. Es un artilugio, inocente y no tanto, utilizado, no necesariamente, buscando escapismo o evasión. En ocasiones, es una estrategia alegórica evidenciando situaciones que de otra manera podrían no ser comprendidas. Ana, una niña de 8 años, vive en una mansión de varias habitaciones y un jardín en el número 17 de la calle María de Molina del barrio de Salamanca en el centro de Madrid junto a sus dos hermanas, Irene y Maite. Son huérfanas de madre (María, una pianista fallecida de cáncer) y Anselmo, su padre, militar autoritario y fascista (había formado parte del escuadrón Azul que luchó junto a los nazis), ha tenido un infarto, falleciendo. Por lo tanto, las tres quedan a cargo de su tía, Paulina. Es el comienzo de Cría cuervos , película que fuera estrenada el 26 de enero de 1976. Es la undécima película de Carlos Saura. Filmada a finales del año anterior, es la primera que el notable director español presenta luego de la muerte de Francisco Franco, en el periodo previo a la vigencia plena de la democracia en España. En toda la filmografía que Saura realizó cuando el franquismo asolaba España, (entre ellos, El jardín de las delicias (1970), Ana y los lobos (1973) y La prima Angélica (1974), recurrió a sutiles metáforas para vulnerar la censura y hablar de la realidad del país que fue marcado severamente por la dictadura que había puesto final a la cruenta guerra civil y que por más de cuarenta años dominó la sociedad, persiguiendo, encarcelando y, en algunos casos, asesinando a los opositores. En el caso de Cría cuervos , la alegoría surge de la orfandad a que se encuentran sometidas las menores. Inicialmente por la muerte de la madre y luego por la de su padre. Tal condición puede entenderse como alusiva a la España conservadora que dejaba de tener la protección del generalísimo por la gracia de Dios y sometida, como las niñas, a cambios indispensables y urgentes. La muerte de Anselmo, el opresor y despótico padre es una clara simbología alusiva a la muerte de Franco. La infancia es central en la película. El protagonismo de Ana, fundamentalmente, como eje y eslabón imprescindible de la historia se mantiene durante toda la trama. En las tareas cotidianas y regulares y en la fantasía imaginativa que, en su mente, alterna con la dolorosa adecuación a la nueva vida que debe emprender. Cría cuervos es una película triste. Lo afirmó el propio director cuando presentó (y luego ganó el Premio del Jurado) en el Festival de Cannes. Dijo: es parte de mi creencia de que la infancia es una de las partes más terribles en la vida de un ser humano. Lo que trato de decir es que a esa edad no tienes idea de hacia dónde vas, sólo que la gente te lleva algún lugar, te lleva, tira de ti y estás asustado. No sabes adónde vas ni quién eres o que vas a hacer. Es un momento de terrible indecisión. Pero, también, Cría cuervos es una película de mujeres. Mujeres desamparadas. Las tres niñas, la tía soltera, Paulina; la abuela que permanece muda y en silla de ruedas; Rosa, la ama de llaves que introduce a Ana el interés por el sexo, el recuerdo de la madre y Amelia, la amante del padre, esposa de Nicolás, un militar colega de Anselmo. Es clara la intención de Saura. Rescatarlas de ámbitos hostiles. Todas ellas, se encuentran atrapadas en una sociedad que las reducía a un papel absolutamente secundario, despojadas de derechos. La mujer española, en esos años, requería el permiso de su marido para gestionar la apertura de una cuenta bancaria a su nombre o para solicitar un pasaporte. Que la mayor parte de la película transcurra dentro de las paredes de la casa, es una clara metáfora de la situación de la mujer en ese tiempo. Es un universo femenino, oscuro, cerrado, opresivo y melancólico. En todo el film la ambigüedad requiere la atención permanente del espectador. Ana niña y Ana adulta en las sucesivas elipsis temporales, superpone y alterna actos de fantasía y de realidad con dosis de onírico surrealismo. La presencia casi constante del concepto de muerte, tanto en los hechos propios del fallecimiento de los padres como de la invocación a revivir a la madre son elementos que conforman la psiquis de Ana. La hipocresía y doble moral burguesa es reflejada en la conducta de Anselmo, promoviendo el estricto y riguroso cumplimiento de la moral católica (tan afín y privativa del franquismo) a la vez que practica el adulterio y maltrata física y psicológicamente a su mujer, enferma y débil. Carlos Saura que había nacido en Huesca el 4 de enero de 1932 y falleció el 10 de febrero de 2023, fue un notable director de actores. En Cría cuervos convocó a Ana Torrent, la protagonista de la extraordinaria película de Víctor Erice, El espíritu de la colmena (1973) para que interpretara a Ana, niña. Geraldine Chaplin, hija de Charles Chaplin y pareja de Saura, en esos años, asumió los papeles de María, la madre y de Ana, adulta; Mónica Randall fue Paulina; Josefina Diaz, la abuela; la argentina Mirta Miller, Amelia y el formidable Héctor Alterio, recientemente fallecido el 13 de diciembre de 2025, y que, al momento de la filmación, estaba exiliado en España desde hacía un año, interpretó a Anselmo, el padre. Contó Saura con Teo Escamilla como director de fotografía y utilizó con acierto a la música. En particular, dos temas. Canco i danse VI de Frederic Mompou, que la madre tocaba en el piano, cuando los días eran más íntimos y afables para Ana y la conocida Porque te vas de José Luis Perales, con una letra de notable significación para reflejar la angustia de la niña ante la partida de su madre. La película, considerada como la mejor de Saura, además del Premio Especial del Jurado en el Festival de Cannes, obtuvo los premios de la crítica tanto de España como de Francia y fue nominada como mejor film extranjero para los Golden Globe en Estados Unidos. A los cincuenta años de la muerte de Franco y del renacer democrático de España, el recuerdo del estreno de Cría cuervos es una oportunidad para intentar descifrar la composición social de un país, en el cual, de acuerdo al resultado de una encuesta reciente del Centro de Investigaciones Sociológicas, un 21 % de sus habitantes volverían a los años del franquismo. A propósito, Joan Manuel Serrat al recibir la Medalla de Oro de la Generalitat de Cataluña, sorprendido por esa encuesta afirmó solo con una democracia en justicia y libertad, solo con un sistema que refuerce nuestra tolerancia, nuestra capacidad de convivir, de tratar de entender al que es diferente, solo con eso encontraremos un camino que nos conduzca al futuro. Ads
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