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  • Calendario astronómico de febrero 2026: un mes bajo las estrellas para no perderse nada

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 30/01/2026 12:11

    Febrero 2026 será especialmente atractivo para quienes miran el cielo con curiosidad científica o simple fascinación. A lo largo de sus noches, la Luna marca el ritmo de la observación astronómica, alternando fases luminosas con cielos oscuros ideales para explorar objetos lejanos. A ese pulso natural se suman conjunciones entre planetas, un eclipse solar anular visible desde regiones específicas del hemisferio sur, el paso cercano de un cometa y una alineación planetaria que reúne a seis mundos del sistema solar en un mismo escenario celeste. 1 de febrero El calendario comienza con la llamada Luna llena de Nieve, una denominación tradicional asociada a los rigores del invierno boreal. Esa noche, el satélite natural de la Tierra domina el cielo con su disco completamente iluminado. A simple vista ofrece un espectáculo notable, pero binoculares o telescopios permiten apreciar cráteres, mares y relieves con mayor definición. La Luna llena también resulta un objetivo atractivo para la fotografía astronómica, especialmente en tomas de detalle o composiciones con paisajes nocturnos. 15 de febrero Ocurre uno de los eventos más sutiles del mes, la conjunción entre Saturno y Neptuno. Se trata de un acercamiento aparente entre ambos planetas en el cielo. Neptuno, uno de los objetos más esquivos del sistema solar, no se observa a simple vista. Un telescopio se vuelve indispensable para localizarlo, y una apertura de entre 15 y 20 centímetros permite distinguir su característico tono azulado. Con instrumentos más pequeños, el planeta suele verse como un punto grisáceo similar a una estrella débil. La cercanía de la Luna nueva en esas fechas favorece la observación, ya que el cielo permanece oscuro y con menor contaminación lumínica natural. La Luna nueva transforma la mitad del mes en el mejor momento para la observación profunda del firmamento. Sin el brillo lunar, regiones alejadas de las ciudades permiten ver la Vía Láctea incluso sin instrumentos ópticos. Con binoculares o telescopios, objetos como la galaxia de Andrómeda, la Nebulosa de Orión y otras galaxias más tenues adquieren un protagonismo especial. Este período también resulta ideal para la astrofotografía, tanto en paisajes nocturnos como en capturas de cielo profundo mediante telescopios y monturas especializadas. 17 de febrero Este día concentra dos fenómenos destacados. Por un lado, un eclipse solar anular dibuja el clásico anillo de fuego alrededor del Sol, con la fase anular visible desde la Antártida. El evento parcial se apreciará en el sur de Argentina, Chile y amplias zonas del sur de África. En Ushuaia el Sol se ocultará un 3%. La observación de cualquier eclipse solar requiere protección adecuada para la vista, mediante filtros certificados o equipos diseñados específicamente para este fin. Ese mismo día, el cometa C/2024 E1 (Wierzchos) alcanza su punto más cercano a la Tierra. Con una magnitud aproximada de 8, no resulta visible a simple vista, pero binoculares o pequeños telescopios permiten detectarlo bajo sobre el horizonte suroeste del hemisferio norte después del atardecer. Para muchos observadores, el seguimiento de un cometa añade un componente dinámico a la experiencia astronómica, ya que su posición cambia noche a noche sobre el fondo estelar. 19 de febrero Esta vez entre la Luna creciente, Neptuno y Saturno. El encuentro ocurre a primera hora de la tarde, alrededor del anochecer, aunque el horario exacto varía según la ubicación geográfica. La delgada Luna actúa como una referencia visual útil para encontrar a los planetas. Del espectáculo lunar a la gran alineación planetaria 23 de febrero La segunda mitad del mes mantiene el interés con eventos que combinan belleza visual y valor científico. El 23 de febrero ocurre una ocultación parcial de la Luna sobre el cúmulo estelar de las Pléyades. Durante la noche, el borde lunar roza la región donde se agrupan estas estrellas jóvenes y brillantes, muy apreciadas por los observadores. Según la ubicación del observador, el fenómeno se desarrolla entre las últimas horas del día y la medianoche. La ocultación ofrece múltiples posibilidades, desde la simple observación a simple vista hasta la fotografía o la realización de secuencias de time-lapse que muestran el movimiento relativo entre la Luna y el cúmulo. 27 de febrero En plena madrugada, la Luna con un 79,5 % de iluminación entra en conjunción con Júpiter. El evento se observa alrededor de la 1:30 de la mañana, con variaciones según la región. A simple vista, el acercamiento entre ambos cuerpos resulta evidente, pero binoculares potentes o telescopios permiten un espectáculo adicional, la desaparición y reaparición de Júpiter y sus lunas galileanas a medida que la Luna se desplaza en el cielo. El intenso brillo lunar obliga a utilizar filtros lunares o a ajustar el campo de visión para evitar que la luminosidad sature la imagen. El 28 de febrero El cierre del mes ofrece uno de los fenómenos más llamativos para el público general: la alineación planetaria que reúne a Mercurio, Venus, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno. Aunque no se trata de una alineación perfecta en el espacio, desde la perspectiva terrestre los planetas se distribuyen a lo largo de una misma franja del cielo. Mercurio, Venus, Júpiter y Saturno resultan visibles a simple vista, mientras que Urano y Neptuno requieren binoculares o telescopios. El uso de instrumentos ópticos mejora el contraste y permite distinguir detalles, especialmente en los planetas gigantes. Este tipo de alineaciones despiertan un interés particular porque ofrecen una visión conjunta de la arquitectura del sistema solar. Observar varios planetas en una sola sesión ayuda a comprender sus diferencias de brillo, color y comportamiento aparente. También invita a reflexionar sobre la mecánica celeste que gobierna sus movimientos y posiciones relativas. A lo largo de febrero, el equipo adecuado marca la diferencia en la experiencia de observación. Los binoculares se presentan como una herramienta versátil, fáciles de transportar y útiles para una amplia gama de eventos. Los telescopios, en cambio, permiten explorar detalles finos y objetos débiles, aunque requieren mayor planificación. Para quienes se inclinan por la fotografía, una cámara con trípode o montada en un telescopio abre la puerta a registrar fenómenos que el ojo humano no retiene con la misma precisión. El calendario astronómico de febrero de 2026 combina accesibilidad y profundidad. Desde eventos visibles a simple vista hasta desafíos observacionales que exigen paciencia y técnica, el mes ofrece oportunidades para todos los niveles de experiencia, desde todos los rincones de la región.

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