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Parana » El Diario
Fecha: 30/01/2026 11:41
La Organización Mundial de la Salud (OMS) insistió en su campaña para erradicar las enfermedades tropicales desatendidas (ETD) este 30 de enero cuando se conmemora el día para la concientización y visibilidad sobre estas patologías. Estas enfermedades constituyen un grupo de 21 afecciones que impactan de forma predominante a las poblaciones con acceso limitado a servicios básicos como agua potable y saneamiento. De acuerdo con el ente internacional, más de 1,4 millardos de personas requieren intervenciones médicas al año para combatir estas patologías. En cuanto a la calificación de desatendidas que los organismos de salud le confieren, la OMS explicó que se debe a que han permanecido fuera de las prioridades de la agenda de salud global. Por esta razón, reciben una financiación mínima para investigación y desarrollo en comparación con otras crisis sanitarias, a pesar de que el impacto de las ETD trasciende la salud física, al provocar discapacidades crónicas, desfiguraciones y ceguera. Clasificación de las enfermedades tropicales desatendidas La OMS y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) mantiene una lista actualizada de estas afecciones, las cuales se clasifican según el tipo de patógeno que las origina: Protozoos (parásitos unicelulares): incluye la enfermedad de Chagas (tripanosomiasis americana), la leishmaniasis en sus formas cutánea y visceral, y la tripanosomiasis africana humana, conocida comúnmente como la enfermedad del sueño. Bacterias: en este grupo destacan la lepra (enfermedad de Hansen), el tracoma (principal causa infecciosa de ceguera en el mundo), la úlcera de Buruli, el pian y la noma (estomatitis gangrenosa). Helmintos (gusanos parásitos): comprende enfermedades como la cisticercosis, la filariasis linfática (elefantiasis), la oncocercosis (ceguera de los ríos), la esquistosomiasis y las geohelmintiasis (lombrices intestinales). Virus: el dengue y el chikungunya son las afecciones virales de mayor prevalencia en este grupo, compartiendo el mismo vector de transmisión. También se incluye la rabia, transmitida usualmente por mordeduras de perros infectados. Hongos y toxinas: abarca el micetoma, la sarna y el envenenamiento por mordedura de serpiente, esta última incluida recientemente por su elevado índice de mortalidad y discapacidad en zonas rurales. Mecanismos de transmisión de las ETD Para comprender la propagación de estas enfermedades, los expertos dividen los contagios en rutas biológicas específicas. La transmisión por vectores es la más común, donde insectos como los mosquitos (Aedes aegypti), las chinches (vinchucas) y la mosca Tse-Tse actúan como transporte de los patógenos. En el caso del mal de Chagas, el contagio ocurre cuando las heces del insecto entran en contacto con heridas o mucosas tras una picadura. Por otro lado, la transmisión por agua o suelo contaminado es el pilar de infecciones como la esquistosomiasis, cuyas larvas penetran la piel humana sana en ríos o lagos. Asimismo, el contacto directo y el hacinamiento facilitan la propagación del tracoma y la sarna, mientras que la transmisión zoonótica (de animales a humanos) es la responsable de la rabia y la equinococosis. Avances en la Hoja de Ruta 2030 de la OMS A pesar de los desafíos, el reporte actualizado a inicios de 2026 reveló que 58 países han logrado eliminar al menos una ETD, acercándose a la meta de la Hoja de Ruta de la OMS que aspira a que 100 naciones alcancen este objetivo para 2030. Entre estos casos destacaron a Egipto y Fiyi, que han sido validados oficialmente como territorios libres de tracoma. Por su parte, Níger se convirtió en el primer país africano en eliminar la oncocercosis. Además, la OMS indicó que en 2025 se presentaron nuevos medicamentos orales para la enfermedad del sueño y tratamientos pediátricos para la esquistosomiasis. No obstante, el organismo acotó que erradicar una enfermedad implica reducir su incidencia mundial a cero de forma permanente, lo que consideraron que es complicado debido a los obstáculos biológicos y sociales de cada región: Reservorios animales: al ser muchas de las ETD una zoonosis, es casi imposible eliminar el patógeno de la naturaleza por completo si este persiste en animales. El ciclo de la pobreza: la falta de infraestructura básica de agua y alcantarillado garantiza que los parásitos siempre encuentren un huésped. Conflictos bélicos: la inestabilidad política en regiones endémicas impide que los trabajadores de la salud administren medicamentos en zonas de guerra o vigilen brotes provocados por desplazamientos forzados. Brechas de diagnóstico: varias de estas afecciones son asintomáticas durante años, como el Chagas, y carecen de pruebas rápidas que puedan usarse en zonas remotas sin laboratorios. Planes de prevención y tratamiento La lucha contra las ETD se encuentra dentro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), sin embargo, los entes sanitarios mundiales advirtieron que la sostenibilidad de los programas depende de que los países endémicos financien sus propias estrategias e integren la atención de las ETD en sus sistemas de salud primaria, en lugar de depender únicamente de donaciones externas. El plan para erradicar las 21 enfermedades tropicales desatendidas para 2030 de la OMS apuesta por reducir en un 90 % el número de personas que requieren intervenciones. La idea del ente es que, si se cumplen las metas de cobertura, la humanidad podrá transformar estas ETD a condiciones de salud controlables. Un estudio, publicado en la revista especializada en salud Journals, explicó que desde el enfoque del paciente, la lucha contra las enfermedades tropicales desatendidas se traslada al cuidado personal. Los especialistas refieren que las medidas de prevención individual son, en muchos casos, la única barrera efectiva en zonas donde la infraestructura de salud es deficiente. En el caso de las enfermedades transmitidas por vectores, como el Chagas o el dengue, la protección personal incluye el uso de repelentes, ropa de manga larga y la instalación de mallas o mosquiteros en puertas y ventanas. En cuanto a las afecciones de transmisión hídrica y por suelo, como la esquistosomiasis y las geohelmintiasis, la prevención recae directamente en los hábitos de higiene y el calzado. En estos casos, los expertos recomiendan evitar el contacto directo de la piel con aguas estancadas, ríos o suelos que puedan estar contaminados con heces humanas o animales.
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