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» Clarin
Fecha: 30/01/2026 03:44
Taiwán completó con éxito la primera prueba de inmersión de su primer submarino de defensa de fabricación totalmente doméstica, el Hai Kun -también conocido como Narwhal-, un hito clave para la modernización de sus fuerzas navales en medio de la creciente presión militar de China. La embarcación, designada SS-711, realizó su inmersión inicial en aguas poco profundas alrededor del puerto de Kaohsiung, en el sur de la isla, a las 10 de la mañana del jueves en Taiwán (las 23 del miércoles en la Argentina), tras meses de ensayos en superficie y en el dique. El Hai Kun mide aproximadamente 70 metros de eslora y desplaza unas 2.500 toneladas bajo el agua, lo que lo ubica dentro de la categoría de submarinos convencionales de ataque. Su sistema de propulsión es diésel-eléctrico, una configuración tradicional en submarinos no nucleares que permite operar silenciosamente bajo el agua mediante energía eléctrica alimentada por baterías recargadas por motores diésel. El diseño del casco se basa en modelos europeos precedentes, adoptando un perfil hidrodinámico moderno con timonas en X, que mejoran la maniobrabilidad sumergida y reducen la firma acústica cuando se opera cerca de la costa taiwanesa. En términos de armamento, está equipado con seis tubos lanzatorpedos de 533 milímetros capaces de disparar torpedos pesados Mk-48 Mod 6 de origen estadounidense, uno de los más avanzados en su tipo. La nave también tiene capacidad técnica para emplear misiles antibuque Harpoon o plantar minas navales en escenarios de combate. El sistema de combate y gestión de sensores fue desarrollado con la participación de empresas de defensa occidentales como Lockheed Martin, integrando sensores, sonar y sistemas de control para operar con eficacia en misiones de vigilancia, interdicción y defensa de rutas marítimas críticas. El Hai Kun es el primero de hasta ocho submarinos que Taiwán planea construir bajo su programa Indigenous Defense Submarine (IDS), un proyecto orientado a dotar a dotar a Taiwán de una capacidad de combate bajo el agua que complemente otras herramientas de defensa asimétrica frente a China. El programa enfrentó retrasos y desafíos técnicos desde sus primeras etapas, atribuidos por las autoridades taiwanesas a la complejidad del proyecto y a la presión ejercida por China sobre proveedores y entornos diplomáticos, lo que obligó a extender tiempos de ensayo y ajustes en sistemas internos. Tras completar exitosamente los ensayos de superficie y navegación básica, el submarino entró ahora en la fase de pruebas sumergidas ordenadas y progresivas. Las autoridades estiman que, una vez validadas todas las capacidades operativas, el Hai Kun será entregado oficialmente a la Armada taiwanesa. Un punto de inflexión estratégico Para Taiwán, que desde 1949 se gobierna de forma autónoma mientras Beijing lo reclama como parte inseparable de su territorio, contar con un submarino de fabricación propia representa un avance crucial en su estrategia de defensa. China incrementó sus maniobras militares alrededor de la isla en los últimos años e intensificó ejercicios con fuerzas navales y aéreas en el estrecho, lo que convierte la capacidad submarina en un elemento disuasivo clave frente a cualquier operación hostil. Los submarinos, por su naturaleza sigilosa y su capacidad para atacar tanto buques como otros submarinos, son herramientas centrales en cualquier estrategia de defensa marítima moderna, especialmente cuando un país se enfrenta a una fuerza adversaria significativamente superior en números y tecnología. Con la finalización de los ensayos y la futura incorporación de unidades adicionales del mismo tipo, Taiwán busca fortalecer su disuasión bajo el agua, complicar cualquier plan de bloqueo o invasión y asegurar rutas vitales en el Pacífico occidental, donde la tensión con Beijing marcó gran parte de la agenda de seguridad regional. Con información de EFE y Reuters Newsletter Clarín
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