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  • Emigró a España, trabajó en un museo y ahora tiene su empresita futbolera: el volantazo de Diego Korol en Madrid

    » Clarin

    Fecha: 29/01/2026 06:51

    Conoció España en 1995 gracias a VideoMatch, ese tanque televisivo en el que producía los sketches de Pachu y Pablo, y en el que se hizo popular su voz, con la frase "¡Aquí, Pekerman!". Después de llevar a Madrid esas delirantes cámaras ocultas, la aventura española continuó con el boom de la legión argentina en el Extremadura y, más tarde, con la cobertura de la campaña del Badajoz, el club que compró Marcelo Tinelli en 1998. Tres décadas después, Diego Korol se animó a seguir su corazonada y juega en el equipo de los emigrados de ese lado del Atlántico. Decidió probar suerte en 2023, sin certezas laborales, y ya tiene su productora audiovisual futbolera -Sepiko- mientras sigue la campaña del Atlético Madrid y otros clubes para DSports. A los 56, el salto sin red del menor del trío de hermanos Korol lo tiene flotando en un sueño: logró estabilidad y no piensa en el retorno. Tuvo una primera experiencia en el área de Comunicación del Museo Legends, de reliquias deportivas, en la Puerta del Sol de Madrid, y debió dejar el puesto meses después, absorbido por la empresita propia, con la que produjo y estrenó documentales como La Ferro, el resurgimiento de la Agrupación Deportiva Ferroviaria, un club legendario de Madrid. Acaba de dejar a su hijo José, de diez años, en la escuela, y mientras pasea por su barrio Arturo Soria, una zona residencial de las más verdes de Madrid, lanza la carcajada ante la pregunta de si fue el impulsor involuntario de Javier Milei en Sin codificar. "Ni nosotros instalamos a un presidente ni el oso Arturo volteó a De la Rúa". Diego Armando, el mismo que actuó en La noche de los lápices en 1986, el movedizo que archivó su título de creativo publicitario pero de algún modo lo aprovechó en sus roles de notero y conductor, anda poniendo manos a la obra en su próximo documental, Pibes atléticos, sobre los argentinos que a lo largo de la historia formaron parte de la institución colchonera. Antes de mudarse de continente, el planteo a su hijo fue "el de un futbolista": vivir la experiencia española como si fuera un jugador al que necesitan un tiempo con otra camiseta, sin fecha de vuelta: "No desarmamos nada en Argentina. No vendimos la casa ni el auto, y dije: 'Si mi hijo no se adapta, no encuentra contención y se la pasa llorando y extrañando, armamos las valijas sin dudarlo'", cuenta, sin falsos seseos. Con un permiso de residencia por tres años, apuesta por la autogestión pero descansa en el trabajo en relación de dependencia de su mujer, Romina Ricle, quien aplicó para un puesto en una empresa de cosmética y hoy es Directora comercial de la firma Boxnox. -¿Cómo se dio tan rápidamente un trabajo en el Museo Legends? -Yo llegué en junio de 2023, pero había viajado dos o tres meses antes para el papelerío. Vine con la corresponsalía de DirecTV de la liga de fútbol, de básquet. A la gente que fundó el museo la conocía porque habían sido mis entrevistados alguna vez. Cuando comenté que me venía, me dijeron: "Tenés que trabajar con nosotros desde la creatividad y la producción de contenido". Parte del gerenciamiento del museo es argentino y parte español. En 2024 armamos la productora. -¿Con quién? -Con un amigo español que conocí en el camino. Él viene del rubro de los números, así que hicimos un combo, arreglamos que él se encargara de conseguir financiación para proyectos, y yo lo otro. El primer proyecto fue un documental del Club Argentino de Fútbol de Madrid, que nació en 2023, y en el que juegan Agustín y Rafa, los hermanos de Julián Álvarez. Quedé como nexo entre argentinos, como bandas de música que llegan y quieren vincularse con los jugadores acá. -¿Es más fácil allá, o hay mucho mito? -No, no es fácil laboralmente para el argentino ni en la Argentina. Acá hay que tener papeles al día y paciencia. Eso sí, el argentino, si no viene de canchero, hace diferencia a nivel laboral y social. Yo siempre fui autogestivo, desde la época en que trabajaba con mis hermanos en el grupo Los Vergara. Me he ofrecido en trabajos, rara vez me sonó el teléfono y alguien me convocó. Acá veo gente que se jubila del trabajo de toda su vida, el argentino trabaja en distintas cosas y está mirando de reojo si hay un puesto mejor o qué hacer en simultáneo. El jugador número 12 Hace 40 años, Korol salió de una entrevista en el ciclo Aerosol, de Canal 7, y terminó encadenado a la televisión. Había sido invitado junto a sus hermanos -el trío Vergara- para hablar de ese arte de grafitis que dejaban en las paredes de Buenos Aires, cuando apareció la oportunidad laboral para los tres en La noticia rebelde. "Habíamos dejado por debajo de las puertas de las producciones de los programas nuestro teléfono y a los dos días nos llamó Raúl Becerra para hacer grafitis con temas de actualidad en los cierres de cada bloque", evoca Diego sobre esa experiencia de 1986. En 1994 producía en la entonces radio de Marcelo Tinelli -103.1- cuando Miguel Ángel Rodríguez lo acercó a Videomatch como productor. Su crecimiento dentro del programa fue impensado. Sus simpáticas coberturas de fútbol lo hicieron infaltable en las canchas argentinas, pero también lo pasearon por Israel, Bolivia, Francia, Japón, Sudáfrica... En 1999, en medio de la cobertura del Mundial Sub 20 en Nigeria, el "Diego Armando" del pasaporte lo salvó. En una ruta vio fuego, y en medio de una revuelta de hombres con fusiles sacó a relucir su documento al grito de "como Ma-ra-do-na", y lo dejaron seguir camino. "En un asado Don Diego alguna vez me dijo: 'Qué locura. Tus padres y nosotros pensamos el mismo nombre'". Un domingo de septiembre de 1995, sin descuidar su rol de productor de Pachu y Pablo en sketches inolvidables como Los conocidos, Grandes poemas, Los modelos, Deporte en el recuerdo, se animó a lo que le pedía Marcelo, meterse en estadios y lograr el color extrafutbolístico. La primera misión fue Racing-Huracán. Su forma de infiltrarse terminó en una divertida "novela" con Ramón Díaz, DT de River por entonces, a quien Korol enloquecía cada domingo. Cuando el programa fue historia para él, apareció otro producto de culto. En 2008 tomó el mando como conductor de Peligro, sin codificar, y hasta el Papa Francisco supo de su labor y de delirios como la Cumbia papal, ese viral internacional junto a Yayo Guridi, Pachu Peña, Pichu Straneo y compañía. Hijo de contador y docente, Korol es bisnieto de inmigrantes -los Korol eran eslavos, de la zona actual de Ucrania-. No siente la melancolía, ni elige toda esa poesía triste del desarraigo. Julián Álvarez, El Cholo Simeone, Giuliano Simeone, Thiago Almada... A la hora de las entrevistas, los argentinos del Atlético Madrid ven a Korol con micrófono y tienen especial preferencia. Lo mismo ocurre con los músicos que pisan Madrid: "Ya recibí a Roberto Moldavsky, a Sebastián Wainraich, Nathy Peluso, a Duki. Hay Argentina en cada cuadra. En el colegio de mi hijo son diez familias argentinas, en cla ancha de Atlético Madrid vivo saludando argentinos". "Tal vez sea inconciente, pero tengo la idea de que no emigré. Madrid te hace sentir que no te fuiste", dice Diego, ex vecino de Belgrano, que sólo extraño a "Don Abraham y a Doña Marta", sus padres, de más de 90 años. "Tengo contacto diario con mis hermanos y comunicación diaria con dos amigos de la infancia". Rumbo al octavo Mundial Desde Francia 98 a Qatar 2022, Korol contabiliza siete mundiales cubiertos in situ y va por Canadá-México-Estados Unidos 2026. Su descaro lo llevó a terminar dando la vuelta olímpica con el seleccionado francés, a puro chiste con David Trezeguet y Zinedine Zidane y repetir en el Lusail con la Scaloneta. Las morisquetas de Diego nacieron hace casi medio siglo, cuando a los diez empezó un taller de Juegos teatrales en el que permaneció hasta los 18. "Siempre me pagaron por divertirme", se jacta el que nunca tuvo que apelar a otro rubro que el deseado. El primer sueldo formal lo cobró como actor de La noche de los lápices, la película de Héctor Olivera para la que fue elegido entre 3 mil estudiantes. "Vi el aviso de casting en Clarín y me presenté. Yo era el alumno conflictivo que quería arruinar la huelga por el boleto estudiantil, pero la verdad es que no volví a verme, no me gusta hacerlo". Aquel pibe que despegó en la primavera alfonsinista, no podía imaginar que años después tendría que ver de algún modo con el ascenso de Javier Milei, un economista extravagante al que invitaban con frecuencia al estudio de Sin Codificar. -¿Qué recordás de aquel primer impulso a Milei? -Fue la época en que empezó a aparecer en tele y le gustaba nuestro programa. Nosotros le dábamos la oportunidad a la gente, no particularmente a él, desde el Chaqueño Palavecino al chico salteño que tocaba un instrumento. Nos cruzábamos a uno en la calle y decía: "Che, tengo un loro que canta la marcha peronista". Le pedíamos que lo trajera. -¿Y él cómo apareció? -Nosotros lo habíamos visto a Javier por ahí, y armamos un personaje con Yayo, un economista, porque Yayo es economista de verdad. Campi lo imitaba, y a Milei le gustó, llamó y pasó. Vino un par de veces, tres o cuatro. Cada tanto alguien me manda el video. Se ha divertido y nos divertimos. -¿Seguís teniendo relación? -Nos hemos mandado mensaje. Nada más que eso. Pero mi teléfono lo tiene mucha gente. -¿Cómo terminó la relación con Tinelli? -La mejor. VideoMatch fue una escuela que nos abrió el mundo. Nos dio nociones de cómo contar algo, cómo editarlo, musicalizarlo, manejar la cámara. Nos mensajeamos siempre. Le escribí cuando arrancó el problema familiar. Siempre ha sido generoso conmigo y con mi familia. -Cuando llegaste a España y te preguntaron por tu especialidad... ¿Qué respondiste? -Difícil, porque en Argentina, para la Asociación Argentina de Actores, soy actor, pero para SAGAI no. Con título soy Redactor de la Escuela Superior de creativos publicitarios. A la vez productor y conductor. Sé que soy un laburante que a los 16 años tenía que esperar que el rector del colegio me autorizara para salir 11.30 a hacer notas para La noticia rebelde con mis hermanos. Desde entonces nunca no tuve laburo. -¿Dónde te vas a jubilar? -En los dos lados. Un poco allá, otro acá... Sobre la firma Mirá también Newsletter Clarín

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