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Parana » AIM Digital
Fecha: 29/01/2026 02:37
En épocas de crisis económica nuestra sexualidad se ve afectada, ya que nuestra lívido se encuentra disminuida debido al estrés y las preocupaciones a las que nos enfrentamos, dijo a AIM la terapeuta en sexualidad integral y vínculos, Lorena Mercedes Díaz. Además de cómo se ve alterada nuestra psiquis, también nuestra billetera se encuentra resentida y muchas veces las citas quedan postergadas por falta de fondos, señaló Díaz a esta Agencia. ¿Cómo darle lugar al deseo si mi cabeza se encuentra interpelada en resolver cuestiones de índole económica?, ¿qué energía puedo tener para estar con mi pareja si apenas llego a fin de mes? Hombres y mujeres desestiman su intimidad pues el estrés se interpone en el encuentro con otro. Díaz señaló que: Si bien el panorama se percibe desalentador, es en estos momentos donde nuestra creatividad debe aflorar. Pensar el sexo como un oasis es difícil en momentos como estos, pero nos debemos dar la chance. Nos debemos dar la chance de darle esa posibilidad de allanarnos el camino al bienestar. El sexo, cuando le damos el espacio, funciona como liberador, como antídoto para repeler el malestar. Sortear obstáculos es todo un desafío a la hora de poder tener un encuentro con la otra persona en épocas hostiles como la que atravesamos, pero se hace sumamente necesario apelar a nuestra imaginación para darle lugar al deseo, remarcó. El deseo no aparece solo, se construye, la intimidad no se sostiene por inercia, se cuida, se elige, se trabaja, dijo Díaz. Trabajar el deseo no es esperar que todo comience en la cama; es darse un tiempo para conectarse con la pareja, mirar al otro, percibirlo, en esas miradas que haya conexión, demostrar interés, despejar rutinas y darle lugar al contacto físico no siempre buscando el objetivo sexual, dar lugar a la palabra, decir, escuchar, ser sugerentes, fantasear, quitar el peso del encuentro sexual en sí, quitar la presión del rendimiento. Díaz enfatizó: El contacto amoroso valida la posibilidad del encuentro, despojarnos de mandatos y de culpas, relajarnos y no pensar que debemos cumplir, agradar, rendir, entregar mi vulnerabilidad al otro sabiendo que ese otro la abrazará, deponer expectativas, darme el lugar que me merezco. Todas estas herramientas se pueden trabajar tanto individualmente como en pareja. La terapeuta expresó que: Cuando ambas personas asumen el compromiso, la intimidad vuelve a encenderse.
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