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  • El impacto de la nueva guía alimentaria de los Estados Unidos en la salud bucal

    » La Nacion

    Fecha: 29/01/2026 04:21

    La alimentación es uno de los principales determinantes del cuidado de la boca - 3 minutos de lectura' Durante décadas, la odontología abordó las consecuencias, pero no siempre el origen. Hoy, un cambio profundo en la mirada nutricional en los Estados Unidos vuelve a poner sobre la mesa una verdad incómoda: la alimentación es uno de los principales determinantes de la salud bucal y, por extensión, de la salud general. Las guías alimentarias publicadas por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) y el Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos, consolidan un enfoque que desplaza a los carbohidratos refinados (harinas blancas, arroz, pastas, azúcares) a un consumo limitado, priorizando proteínas de calidad, vegetales, grasas saludables y alimentos mínimamente procesados. Si bien estas guías no están pensadas específicamente para odontología, su impacto en la salud oral es directo y profundo. Boca: la primera barrera de entrada al organismo La cavidad oral no es un compartimento aislado. Es una de las principales puertas de entrada al cuerpo humano, con una microbiota altamente sensible a los estímulos alimentarios. Los carbohidratos refinados se metabolizan rápidamente por bacterias cariogénicas, favorecen ambientes ácidos sostenidos, aumentan el riesgo de lesiones de caries, erosión y enfermedad periodontal, y generan inflamación crónica de bajo grado. Cuando estos alimentos dominan la dieta, la boca se convierte en un ecosistema inflamado. Cuando se reducen, la biología empieza a jugar a favor del paciente. Menos caries, más longevidad (y mejor estética) Una dieta con menor carga de azúcares y harinas refinadas se traduce, a largo plazo, en menor incidencia de caries, de pérdida dentaria, de inflamación gingival y mejor preservación del esmalte. Esto no es solo salud dental: es longevidad funcional. La posibilidad de masticar bien, de conservar piezas propias, de evitar infecciones crónicas orales, tiene correlación con mejor salud cardiovascular, metabólica y cognitiva, algo ampliamente estudiado en la literatura médica. Desde la estética dental, el impacto también es claro: dientes más sanos envejecen mejor. Mantienen color, estructura y función por más tiempo. ¿Y el bruxismo y los hábitos orales? Aquí es clave ser precisos. El bruxismo es multifactorial. No se cura con la dieta. Pero una alimentación altamente inflamatoria, rica en azúcares y picos glucémicos, sí puede contribuir a estados de estrés sistémico, alteraciones del sueño y mayor tono muscular basal, factores que agravan los hábitos orales. Reducir estos estímulos no elimina el problema, pero disminuye el terreno biológico que lo perpetúa. ¿Por qué esto también importa en la Argentina? Las guías de los Estados Unidos suelen marcar tendencia en educación nutricional, en políticas públicas, en financiamiento de investigaciones y en programas de prevención. A mediano y largo plazo, estos cambios terminan influyendo en América latina. Si se consolida una población que consume menos carbohidratos refinados, el impacto será transversal: menos patologías orales prevenibles, menor costo sanitario, mejor calidad de vida y más años con dientes funcionales y estéticos. Odontología del futuro: menos intervención, más prevención Durante años, la odontología fue reparadora. Hoy, la odontología moderna especialmente la estética entiende que no hay diseño de sonrisa posible sin biología saludable detrás. La nueva guía alimentaria de los Estados Unidos no es solo una recomendación nutricional: es una señal clara de hacia dónde va la salud global. Y la boca, una vez más, está en el centro. *Por Dr. Ariel Merino, odontólogo especialista en estética dental.

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