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» Clarin
Fecha: 29/01/2026 00:40
En un atractivo y cambiante juego, Estudiantes le ganó 2-1 a Boca porque aprovechó mejor su momento en la calurosa y húmeda noche de La Plata. También porque fue muy superior en el lapso que le fue favorable. Así, un Boca emparchado y con varios juveniles sufrió el primer traspié en el Apertura. No debe existir en el mundo un fútbol más emocional que el argentino. Una acción, un gol en el más certero de los casos, puede cambiar el rumbo de un juego en un segundo. Solo desde lo psicológico se puede explicar el vuelco que hizo Boca a partir del primer gol de Santiago Núñez: los de Claudio Úbeda pasaron de realizar un digno duelo a pedir que culmine la primera parte para no ser goleado. Solo por las atajadas de Agustín Marchesín no se fue al descanso con más de dos goles en contra. Y justo falló Boca ahí donde se hace fuerte: en la pelota parada. De dos córners desde la izquierda pegó Estudiantes. En el primero, Santiago Núñez le ganó el cuerpo a cuerpo a Ayrton Costa tras un centro de Gastón Benedetti; en el segundo, Leandro González Pirez, el zaguero con pasado en River, se impuso a Lautaro Blanco para con un frentazo poner el 2-0. Úbeda tuvo que armar un rompecabezas para plantar el equipo en La Plata. Con Edinson Cavani, Miguel Merentiel, Milton Giménez y Lucas Janson lesionados, el atacante de referencia fue el juvenil Iker Zufiaurre (20), que debutó desde el inicio. Otro que dijo presente después de mucho tiempo fue Kevin Zenón, que había sido titular por última vez el 20 de junio ante Bayer Múnich por el Mundial de Clubes. Además, Williams Alarcón reemplazó al fatigado Ander Herrera. Pero Boca comenzó bien, con ambición y buena circulación de pelota. Es verdad que no generó grandes chances, aunque jugó cerca del arco que defendió Iacovich. La más clara fue un disparo de Alarcón que se fue por arriba. Todo se desmoronó a los 28 minutos, cuando Núñez le ganó a Costa para el 1-0. El zaguero zurdo de 26 años, a quien en la semana había elogiado con justa razón el presidente Juan Román Riquelme, tuvo un choque para el olvido. Además de perder la marca, estuvo muy errático con la pelota. Estudiantes se llenó de furia y de fútbol luego del tanto de Núñez. Y pasó por arriba a Boca hasta el final con el aliento de su gente como motor. Marchesín le atajó un mano a mano a Guido Carrillo y otro a Eric Meza. Antes descolgó del ángulo un disparo lejano del mediocampista Ezequiel Piovi. Nada pudo hacer el ex Lanús en el potente cabezazo de González Pirez. Lo más preocupante de Boca fue la actuación de Paredes. Se le plantó encima Medina y nunca pudo sortear esa marca. Encima, el ex Boca le ganó la espalda en varias situaciones. Fue una de las figuras. En el complemento se quedó demasiado Estudiantes, no le funcionaron los cambios, y Boca mostró una leve reacción sobre el final. Fueron interesantes los ingresos del delantero Gonzalo Gelini (19) y del mediocampista Tomás Aranda (18), ambos con buenos rendimientos en la Reserva. También hay que destacar otro mano a mano que tapó Marchesín a Carrillo. Lo metió en un arco Boca a puro empuje con la frescura de los chicos. Gelini inquietó a pura velocidad y Aranda evidenció buen pie. Descontó Ezequiel Zeballos después de que la bajara Gelini por el segundo palo. Al duelo le quedaron 10 minutos y, si bien Boca no pudo igualarlo, dejó una mejor imagen. Esos últimos instantes le dejan otro sabor a Úbeda porque estuvo tan cerca de ser goleado como de empatarlo. Las conclusiones, igual, no pueden ser buenas para Boca, que inició con buenas intenciones y terminó acorralando a Estudiantes. Pero al lapso que jugó muy mal lo padeció y pudo recibir muchos goles. Solo Marchesín los sostuvo. Así, en un encuentro caliente con mucho fervor en las tribunas de UNO, Estudiantes fue un justo ganador. Y Boca dio un paso atrás respecto de la primera fecha. Sobre la firma Newsletter Clarín
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