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» Clarin
Fecha: 27/01/2026 21:26
Pareciera que promediando el verano Javier Milei ha decidido reactivar su versión original. El de la motosierra verbal, disruptivo y hostil. Habrá que observar si se trata solamente de un trance o de la voluntad de enterrar aquel personaje moderado que nació con la debacle de septiembre en Buenos Aires y lo ayudó, más de lo que quizá cree, a dar vuelta el tablero electoral en las legislativas de octubre. El Presidente había hecho algunas insinuaciones sobre un posible regreso a las fuentes cerca del epílogo del Foro de Davos. Prefirió reservar las mejores baterías para confrontar con la siderúrgica Techint que perdió con la empresa india Welspun la licitación para la compra de tubos que la sociedad Southern Energy (SESA) utilizará en un proyecto de exportación de Vaca Muerta. Representa un tendido de casi 500 kilómetros para un gasoducto. Milei reaccionó de manera vulgar cuando trascendió que Techint podría presentar un recurso anti-dumping para evitar la llegada de los tubos de la India. No pasó de un trascendido. El ministro de Desregulación Federico Sturzenegger fue el encargado de difundir que la empresa argentina había realizado una oferta un 40% más cara que la de Welspun. El líder libertario cargó contra Paolo Rocca, titular de Techint, a quien catalogó como Don Chatarrín de los Tubitos Caros. Su escalada, por supuesto, no concluyó con la empresa argentina. Si ves periodistas, economistas y políticos hablándote de la industria del acero y los perjuicios que causa la apertura, ya sabes quién les llena el sobre, denunció. El retorno de los presuntos ensobrados a los que Milei incluyó en su relato fructífero durante el primer año del gobierno. El conflicto vuelve a ser más amplio que la confrontación de intereses que el Gobierno pueda tener con una empresa. Se juzga deshonrosamente la posibilidad de miradas divergentes. Debieran constituir siempre el punto neural de una prédica, como la oficialista, que agita la bandera de la libertad. El que piensa distinto o posee una visión diferente de la realidad es porque, en realidad, estaría siendo sobornado. Nada más alejado del liberalismo. La libertaria es otra música. Confusión nacional. Esa línea argumental podría transformarse sin problemas en un arma de doble filo. Si alguien que informa sobre el conflicto con Techint merece ser acusado por Milei de sobornado. ¿Por qué motivo no podría aplicarse la misma lógica con el Gobierno que defenestra a la empresa siderúrgica en defensa de una fábrica de la India? Valdría la pena precisar alguna información. Southern Energy, que llevará a cabo el gasoducto, es un conglomerado integrado por Pan American Energy, de la familia Bulgheroni, Pampa Energía, del empresario Marcelo Mindlin, la noruega Golar NLG y la británica Harbour Energy. ¿Por qué razón si Techint, como sostiene Milei, alimenta ensobrados aquellas empresas no podrían hacer lo mismo en su beneficio, que en este caso coincide con el Gobierno? La descalificación libertaria, a lo mejor, obedece a la necesidad política de estigmatizar a quienes señalan dificultades sobre el rumbo económico. De esa manera también acotar un debate sobre las consecuencias sociales que provoca la estrategia oficial. Habría que diferenciar dos planos. La estabilización macroeconómica y el descenso inflacionario, aunque ambos precarios, son percibidos como un activo por una mayoría de la sociedad. Aunque entre noviembre del 2023 y octubre del 2025 se perdieron 272.607 puesto de trabajo registrados. El sector privado declinó 49.000 lugares entre junio y septiembre del año pasado. La reducción de cargos públicos alcanza 58.903. Aunque en ese caso se trate de otro cantar. Entre fines de 2023 y agosto de 2025 cerraron alrededor de 19.600 empresas. Casi 30 cierres por día. El retorno de la versión original de Milei, amén de intentar neutralizar aquel paisaje, también respondería al tiempo que se aproxima. El Gobierno pretende, entre varias reformas, sancionar en el Congreso la ley laboral que, bajo una óptica simplista, supone podría constituir un estimulante para la producción y la creación de empleo. El ministro del Interior, Diego Santilli, ha conseguido al menos el compromiso de seis gobernadores para empujar en términos generales aquella reforma. Aunque la toma y daca no está cerrada. Los mandatarios no tienen claro todavía los beneficios económicos que podrían derramar sobre sus provincias el acompañamiento al Gobierno. Tales ambigüedades, sin embargo, estarían a tiempo de poder saldarse ante los problemas que evidencia la oposición. Hay un kirchnerismo a la deriva. En la Confederación General del Trabajo (CGT) también impera una grieta. Los sectores más duros, liderados por la UOM, motorizan un paro y una movilización contra la reforma. El triunviro que conduce la central obrera (Jorge Sola, Cristian Jerónimo y Octavio Arguello) pretende no abandonar los canales de diálogo con el oficialismo. Posee una convicción: sería perjudicial apartarse de las negociaciones porque los libertarios dispondrían de los apoyos suficientes en el Senado y Diputados para sancionar aquella norma. Mientras todas esas cuestiones se cocinan, Milei resolvió retomar el centro de la escena política del cual se corrió luego de las fiestas. Existe un convencimiento en el sistema de poder (el Presidente, Karina, Santiago Caputo y Manuel Adorni, el jefe de Gabinete): el activismo de la figura presidencial potencia todas las acciones libertarias. Atrás quedó, lapidado, aquel debate de la campaña cuando luego de la derrota en Buenos Aires Milei armó un show en el Movistar Arena. En la coyuntura se calibró que caería mal en una sociedad sufrida. Las urnas en octubre demostraron lo contrario. El Presidente es el arma principal y excluyente con que contamos, comentó un diputado libertario. De allí su aparición en Córdoba, en el festival de folclore de Jesús María, donde cantó junto al chaqueño Palavecino. Hubo una multitud que dividió sus preferencias. Sobresalieron aquellos que manifestaron su apoyo. En las últimas horas recorrió Mar del Plata, ex territorio del PRO, donde también cantó con su ex pareja, la actriz Fátima Florez. Concurrió al festival de la Derecha Fest, que se salvó de su opacidad gracias a la asistencia presidencial. Parece haber empezado a tomarle el gusto, por ahora, a esos baños de popularidad. Los llama Tour de gratitud. Para febrero tiene en agenda a Mendoza y La Rioja. Habrá que ver qué sucede en marzo cuando empiece a languidecer el habitual alivio estival. Sobre la firma Newsletter Clarín Newsletter Clarín
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