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Concordia » Diario Junio
Fecha: 27/01/2026 16:16
En plena temporada turística, la Ruta Nacional A-015 principal acceso al Lago de Salto Grande muestra un nivel de deterioro que ya no admite minimizaciones. Baches profundos, asfalto destruido, banquinas inexistentes y sectores donde circular se volvió directamente riesgoso para la vida forman parte de una situación que habitantes y visitantes padecen a diario. No se trata de un problema nuevo ni desconocido. La A-015 se encuentra en mal estado desde hace algún tiempo. Lo que hoy llama la atención es otra cosa: la ausencia de una reacción política clara por parte del intendente Francisco Azcué, incluso cuando desde octubre de 2025 se encuentra disponible la licitación para la ejecución de la obra. Hace apenas algunos días fue noticia un choque múltiple ocurrido sobre la Ruta A-015. Un hecho lamentable, pero absolutamente predecible dadas las condiciones de la traza y, al mismo tiempo, totalmente evitable. Ese episodio dejó en evidencia no solo el riesgo permanente al que se expone a quienes circulan por allí, sino también la falta de preocupación, ocupación, gestión y capacidad por parte del intendente de nuestra ciudad. No se trató de un accidente aislado, sino de la consecuencia directa de una desatención prolongada. La gravedad de esta situación se vuelve aún más difícil de explicar si se tiene en cuenta que ya en el mes de octubre distintos funcionarios reconocían la existencia de la licitación para la reparación de la ruta, una obra que indefectiblemente debía haberse ejecutado antes del inicio de la temporada de verano. Nada de eso ocurrió. La reparación de la Ruta A-015 está incluida en la Licitación Pública Nacional e Internacional N.º 504-0007-LPU25, correspondiente al Tramo Oriental de la Red Federal de Concesiones, que contempla expresamente el tramo que va desde el empalme con la Ruta Nacional 14 hasta el acceso a la Represa de Salto Grande. La licitación existe, los pliegos existen y los plazos administrativos también. Lo que no aparece es una gestión municipal que empuje, reclame y exija que esa obra se haga efectiva. Como ciudadana de Concordia, preocupa profundamente que el Municipio no informe qué gestiones realizó, qué reclamos concretos presentó ni qué plazos está exigiendo para que una obra ya licitada deje de ser un expediente y se traduzca en mejoras reales sobre la ruta. Más aún cuando muchos concordienses confiaron en este gobierno creyendo en discursos de cambio y mejora, y hoy lo que se observa es un silencio cómplice, orientado a proteger vínculos políticos antes que a defender los intereses y la seguridad del pueblo de Concordia. La pasividad también es una decisión política, y sus consecuencias son concretas. No estamos hablando de una ruta secundaria. La A-015 es clave para el turismo, para el comercio y para el trabajo de muchas familias de la ciudad. Tenerla en este estado, en plena temporada, no solo es irresponsable: es una falta de respeto hacia quienes viven de esa actividad y hacia quienes la transitan todos los días. En este contexto, resulta difícil no mencionar el discurso reiterado del Ejecutivo municipal sobre la austeridad que supuestamente busca achicar gastos para reflejarlos en obras. Una austeridad que quedó expuesta recientemente en la última Maratón de Reyes, donde no se otorgaron premios económicos a los ganadores y de la cual, hasta el día de hoy, no existe información pública clara sobre el destino de los fondos recaudados. Ahora bien, conviene aclararlo: la situación de la Ruta A-015 no requiere sacar dinero de las arcas municipales, sino algo bastante más básico y, a la vista, ausente: capacidad de gestión, seguimiento político y decisión de exigir el cumplimiento de una obra ya licitada. Confundir austeridad con inacción es una forma elegante de no hacerse cargo, de no reconocer la incapacidad y la falta de gestión. No es la primera vez que Concordia enfrenta una situación similar. En 2019, con decisión política y articulación institucional, el acceso al Lago de Salto Grande fue reacondicionado mediante un convenio entre el Municipio y Vialidad Provincial. Ese antecedente demuestra que cuando se defienden los intereses de la ciudad, las soluciones llegan, más allá de cualquier burocracia administrativa. Hoy, esa defensa no se ve, y tanto los concordienses como quienes eligen visitar nuestra ciudad se encuentran en un estado evidente de desprotección. La Ruta A-015 termina funcionando como una síntesis precisa del actual gobierno municipal: problemas conocidos, advertidos y anticipados que, aun así, no se resuelven. Una gestión que elige el silencio, la dilación y la excusa permanente antes que la acción concreta, y que confunde deliberadamente austeridad con inacción para ocultar su falta de capacidad de gestión. Cada día que pasa sin intervención agrava el deterioro de la ruta y expone a vecinos y visitantes a riesgos absolutamente evitables. Si se produjeran nuevos siniestros viales, no podrán presentarse como hechos fortuitos ni imprevisibles: serán la consecuencia directa de una decisión política de no gestionar, de no reclamar y de no asumir el rol que le corresponde al intendente de la ciudad, que es velar por el bienestar de sus habitantes como mínimo. Concordia no necesita más explicaciones, ni silencios cómplices, ni discursos que buscan alimentar el odio entre ciudadanos. Necesita un intendente que ejerza el cargo para el que fue elegido, que defienda los intereses de la ciudad y que actúe cuando la realidad lo exige. A más de dos años de gestión, el intendente Francisco Azcué todavía no ha demostrado estar a la altura de esa responsabilidad.
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