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» La Nacion
Fecha: 27/01/2026 14:05
Son argentinos y transformaron una tradición en un negocio que los hizo desembarcar en Barcelona En el centro de Barcelona, dentro del barrio LEixample, se encuentra un local que, sin importar la nacionalidad de la persona que pase por allí, llama su atención y los invita a querer entrar. Con una vidriera repleta de hojas de distintos verdes de todos los tamaños, flores que se asoman en algunos huecos y los diferentes tipos de mates que se exhiben, se ubica El jardín del mate, un lugar que no solo se caracteriza por ser propiedad de argentinos, sino por su curiosa combinación. Fusionamos las dos cosas que más nos apasionan, contaron en diálogo con LA NACION. Luis Rolla, Joaquín Madero, Manuel Madero y Brian Andreini, amigos de toda la vida, que se conocieron en su Lincoln natal, en la provincia de Buenos Aires, se lanzaron a emprender en otro país para llevar la cultura argentina al otro lado del océano. Con un proyecto que combina sus dos pasiones, desembarcaron en Barcelona para abrir un local donde comercializan una amplia gama de productos: desde mates personalizados, bombillas y yerbas hasta plantas de exterior. Pero no se limitan solo a eso, sino que además brindan servicios de jardinería para parques y balcones. Todo en un mismo lugar. La historia detrás del emprendimiento que comenzó como un boceto Los amigos llegaron a Barcelona en 2024 y abrieron su local. Pero no todo fue fácil ni se resolvió en tiempo exprés. En los años previos a dar el gran salto, Joaquín (31) y Manuel (35), que son hermanos, crearon en el taller de su papá la marca Tabaré, donde producían y vendían mates en Argentina. El menor de ellos, que es ingeniero agrónomo, trabajaba mientras estudiaba con una paisajista, algo que lo acercó mucho al mundo de la botánica. Siempre estuve en contacto con las plantas, recordó. Tiempo después, comenzó a dar sus primeros pasos en agricultura, pero su pasión por las plantas lo motivó a mudarse al exterior e ingresar en una empresa de jardinería. En ese entonces, Brian, (32), que también es ingeniero agrónomo, compartía la misma pasión que su amigo, solo que del otro lado del océano, dado que había emigrado a Italia desde hacía un tiempo. Por último, estaba Luis (31) de profesión contador, que vivía en Madrid y había abierto un bar, pero luego vendió y allí surgieron las ganas de emprender en grupo. En un viaje que hicieron los tres para visitar a Brian a Italia, y con el espíritu emprendedor que los caracterizó desde siempre, empezaron a darle forma a un proyecto conjunto. Fue paulatinamente; siempre quisimos armar algo juntos, hasta pensamos en abrir una verdulería, contó Luis a LA NACIÓN. Joaquín, por un lado, tenía muy latente su pasión por el mundo de las plantas, y contaba con la ventaja de que con el tiempo hizo muchos contactos por su trabajo en la empresa de jardinería. Manuel, por su parte, había comenzado a vender los mates que hacía en el taller de su papá. Fue entonces cuando se les ocurrió fusionar sus pasiones. No sabíamos cómo le iba a ir a un local solo de mates en Barcelona; es por eso que le sumamos el lado de la jardinería. Acá en Barcelona es común tener una carnicería o un kiosko que venda mates, pero nosotros nos queríamos diferenciar y lo que sabemos hacer era trabajar con plantas; es por eso que lo unimos, sostuvo Joaquín. El boom del mate en el público extranjero Barcelona está lleno de argentinos y creímos que nuestro público iba a ser solo ellos, pero nos equivocamos. Hoy el 80% de nuestros clientes que compran mates son de todo el mundo, explicó Joaquín sobre los clientes. Esto, según su visión, se debe a que hay tantos argentinos en esa ciudad que es muy probable que compartan el mate con personas de otras nacionalidades, ya sea en sus trabajos o en su tiempo libre, y esto genera interés. Con esta perspectiva fue que le dieron vida a El Jardín de mate: un espacio donde se pueden comprar mates y plantas, pero también acceder a distintos talleres y experiencias. Y, como dato no menor, aseguran que el consumo de mate en la ciudad aumentó por nada más y nada menos que uno de los argentinos más famosos del mundo: Lionel Messi. Mucha gente conoce el mate y entra a preguntar porque se lo vieron a él, explicó Joaquín, quien además remarcó que muchos ven esta infusión como algo saludable, dado que un deportista de alto rendimiento como la Pulga la consume. Al comenzar a vender los mates, se dieron cuenta de que la gente en la ciudad era muy curiosa y que no solo quería saber cómo preparar el mate, sino que quería conocer el detrás de esta tradición tan característica. La gente entra al local con una sonrisa y pregunta: ¿Qué es esto?, expresó. Y, para atender esta necesidad, fue que tuvieron otra idea y crearon la experiencia matera. ¿De qué trata? De talleres grupales de entre 8 y 10 personas donde se enseña la historia del mate y su consumo y cómo se produce la yerba, y también se hacen degustaciones acompañadas por nada más y nada menos que otras estrellas locales como los alfajores y los bizcochitos. La gente después se queda mateando y se arma un espacio de intercambio cultural espectacular, destacó Luis. Los desafíos de emprender en el exterior Pero no todo fue color de rosas desde un primer momento para los cuatro amigos. Y es que, a la hora de emprender en otro país, se encontraron con algunos desafíos que debieron sortear. Es por eso que aseguran: Emprender en el exterior no es tan fácil como parece. Luis, el encargado de llevar las cuentas del emprendimiento, explicó que hay muchos pasos a seguir y es todo muy burocrático. Al tratarse de un proyecto con productos, donde la mayoría son importados desde la Argentina y, en específico, los mates están en contacto con alimentos, necesitan más controles sanitarios. Tener que traducir al inglés y catalán de qué se trata el mate no es tan fácil, sostuvo. Además de las importaciones, los amigos necesitaron de un inversor para concretar su emprendimiento y seguir algunos pasos: presentar un proyecto al banco, que fue quien les dio un préstamo con el que pudieron señar el local en el que trabajan. A la hora de armar ese espacio y no contar con mucho capital, no todo fue tan sencillo. Con nuestras propias manos atornillamos, arreglamos y pintamos todo el local y hoy en día estamos muy contentos con el resultado, precisó Luis, quien destacó que el principal objetivo que buscaban era el de que el lugar donde se instalaron no fuera un local más, sino que transmita algo a quien entra a ver de qué se trata. Aunque no son los únicos que comercializan mates en Barcelona, destacan que tienen un buen vínculo con sus competidores: Acá intentamos juntarnos entre todos y ayudarnos. Tenemos muy buena onda con todos, explicó Luis. Ahora, El Jardín del Mate sueña con expandirse a otras ciudades, porque hacer algo con amigos y expandir la cultura del mate es lo más lindo, concluyó Joaquín.
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