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  • Las 3 verdades engañosas de los descuentos con tarjeta y cómo detectarlas a tiempo

    » Clarin

    Fecha: 27/01/2026 07:17

    El comprador se acercó a la caja con unos $80 mil en mercadería entre remedios, productos de cuidado personal y algunos alimentos. Había elegido ese local porque leyó que había un "25% de reintegro" con las tarjetas su banco. Sin embargo, justo antes de pagar, llegó el baño de realidad. Un empleado le advirtió que la promoción no era válida si pagaba -tal como tenía previsto- con su tarjeta física, sino sólo desde una app que no tenía. Y además, incluso si abonara del la forma indicada, no ahorraría los $20.000 esperados (el 25%) sino sólo la mitad (un 12,5%), ya que el beneficio tenía un tope de $10.000. La situación, vista en una cadena de farmacias, es apenas una muestra de una tendencia que también se advierte en supermercados, estaciones de servicio, restaurantes y hasta en el transporte público, entre otros rubros. Y que preocupa a asociaciones de consumidores. Según plantean, cada vez más, muchas promociones con tarjeta buscan llamar la atención con vistosas promesas para atraer clientes. Pero se convierten en "verdades engañosas" o "trampas". Y esto es porque la ventaja propuesta, al verse tan limitada por distintas cláusulas en "letra chica", a menudo se vuelve irrelevante o incluso imposible de aprovechar para buena parte del público. A continuación, cuáles son las promociones más cuestionadas hoy por los expertos en derechos del consumidor y cómo evitar confusiones que cuestan caro. 1. Porcentajes altos con topes muy bajos Hay promociones con tarjeta que prometen un 20%, 25% o 30% de reintegro, pero al mismo tiempo -y de forma menos destacada- fijan topes muy bajos para el beneficio, como por ejemplo de $6.000, $4.000 o menos. Por lo cual, sólo por hacer una compra normal, el límite quedará muy excedido y el ahorro real resultará muy inferior al porcentaje publicitado. "Está pasando todos los días y es un disparate. Llegan a poner por ejemplo un 30% pero con un tope de $3.000 que no tiene nada que ver con los montos que suele comprar la gente. Son promociones que confunden mucho y al final no sirven para nada", cuestiona Sandra González, presidenta de la asociación de consumidores Adecua. También desde Deuco (Defensa de Usuarios y Consumidores) se manifiestan "preocupados" por este tipo de ofertas que, según consideran, "avanzan cada día más" y no están debidamente reguladas para proteger a los clientes. "Hay rebajas que parecen convenientes, pero terminan siendo irrisorias. El tope debería ser beneficioso para el consumidor realizando una compra normal", asegura Pedro Bussetti, el titular de la entidad. 2. La discriminación de las tarjetas físicas Tradicionalmente, para aprovechar un descuento con tarjeta bastaba con ir a un local adherido en el día señalado, sacar el plástico de la billetera y abonar. Pero ya no. En los últimos años, proliferaron promociones que excluyen a las tarjetas físicas. En estos casos, el reintegro sólo se activa cuando la tarjeta se usa a través de una billetera virtual instalada en el celular. Ejemplo: pagando con QR desde MODO o la app del banco. La última novedad, sin embargo, son los beneficios que también dejan afuera al QR porque son exclusivos para la modalidad contactless o NFC, en la cual se abona acercando el smartphone al lector. Una función no compatible con muchos celulares, en especial si tienen dos o más años de antigüedad. Así, por ejemplo, ahora hay reintegros del 100% para viajes en Subte y en colectivo con tarjetas Visa de todos los bancos, pero que sólo valen en caso de hacer el pago desde un celular o reloj inteligente con antena NFC. "No aplica para pagos con tarjeta física ni con código QR", avisan los legales. "Las promociones deberían regir para todos los mecanismos porque no todos no todos saben manejar billeteras virtuales ni tienen celulares con NFC. A muchos adultos mayores, que apenas manejan el celular y WhatsApp, los dejan afuera", objeta Bussetti. "Esto es algo que se debería discutir porque, así, muchas veces el que se pierde el descuento es el que más lo necesitaría", suma González. 3. Demasiados productos excluidos Otro grupo cuestionado de promociones son las que prometen un descuento llamativo, pero aclaran en la letra chica que ese beneficio no se aplicará en ciertos productos. Y resulta que, al ver el detalle, esas excepciones son muchas o muy importantes. El caso típico: las propuestas para ahorrar en el súper que dejan afuera rubros enteros y categorías infaltables de una compra típica, como todas las carnes, frutas, verduras, aceites, yerba, azúcar, harina y las principales gaseosas. "La persona lee el porcentaje y le parece atractivo, pero a veces es enorme la cantidad de productos que no entran, y ahora consultar esa lista no es fácil porque sólo está en un sitio web. Entonces, después, resulta que al cliente le cobraron al valor pleno gran parte de la compra", protesta Bussetti. "Con tantas exclusiones -suma González-, casi que tenés que hacer un curso para que tu compra tenga el nivel de ahorro prometido. Se vuelven una verdadera trampa", define González. La mejor defensa: leer la "letra chica" Claudia Collado, abogada y presidenta de Adelco (Acción del Consumidor), coincide en que estas prácticas, pese a no ser nuevas, "se han incrementado en el último tiempo". Y explica que ciertas promociones podrían considerarse ilegales si imponen demasiados requisitos o muchas excepciones, más allá de que los avisen como piden las normas vigentes. "Si los topes de reintegro son muy bajos, o hay demasiados productos excluidos, podría ser una publicidad engañosa o falsa, o bien un incumplimiento de la ley de Defensa del Consumidor, ya que la oferta podría considerarse un engaño", ejemplifica. Por otra parte, sobre la discriminación entre formas de pagar, según Collado, aunque no está prohibido hacerla, lo importante es que la difusión de la promoción sea clara y precisa, para que no induzca a error al consumidor. "En cualquier caso, aconsejamos no dejarse tentar por los porcentajes que aparecen en publicidades o anuncios, sino que busquen la información total de esas promociones, y sobre todo cuáles son las exclusiones o límites, antes de comprar", dicen en Adelco. Y añaden: "Si no existe esa información o las exclusiones son muchas o muy estrictas, es posible hacer una denuncia a las autoridades para que declaren la promoción ilegal y la suspendan". Para esto, habrá que recurrir a Defensa al Consumidor. "Hay promociones que sí son convenientes, pero hay que prestar mucha atención para identificarlas -apuntan en Deuco-. No dejarse llevar. Entrar a los legales, analizar lo que dan y lo que no, y asegurarse que no sea una trampa." MDG Newsletter Clarín

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