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» La Nacion
Fecha: 26/01/2026 08:31
Lautaro Di Lollo, el jugador gana-partidos de Boca: sin un N°9 natural y ante la escasez de goles, el central desata nudos Sin un delantero de área, un defensor tomó el rol de artillero en el estreno de Boca en el torneo Apertura 2026. Con las bajas de Edinson Cavani, Miguel Merentiel y Milton Giménez, los tres lesionados, Lautaro Di Lollo cumplió la tarea de goleador y con su estocada los xeneizes iniciaron con una sonrisa la aventura en la Liga Profesional. Una acción de pelota parada, ejecutada por Leandro Paredes, y el juvenil, de 21 años, asomó para imponerse en territorio de gigantes y mañosos rivales. Un movimiento corto, rápido, para dejar fuera de escena al arquero Ignacio Arce, que se presentaba como un obstáculo infranqueable con atajas a puro reflejo. El chico que cuando Miguel Russo le dio rodaje no desaprovechó la oportunidad y se convirtió en uno de los habituales titulares, desbloqueó un juego en el que el equipo tuvo ráfagas que provocaron esperanzas, aunque por pasajes los intérpretes no descubrían la ruta para justificar la victoria. Disimular la ausencia de un referente de área era la estrategia del director técnico Claudio Úbeda para el debut de Boca, ante Riestra. El entrenador recurrió a una cuarta opción, aunque el elegido no tiene las características de los N°9 y el desempeño de Lucas Janson enseñó que la posición lo incomoda. El atacante explotó en Vélez como extremo izquierdo, donde jugó 188 partidos de los 262 que disputó vistiendo las camisetas del Fortín, Tigre y Boca en el fútbol argentino. El dato de que el último gol se lo convirtió a Argentino, de Monte Maíz, poco más de un año atrás, por la Copa Argentina, es contundente. Tanto, como que apenas disputó 156 minutos en el año. Di Lollo avisó, con un remate desviado, también de cabeza, que era un argumento ofensivo con el que contaba Boca ante la ausencia de sus N°9. También lo hizo Tomás Belmonte y provocó una reacción de Arce, mientras que Lautaro Blanco estrelló un remate en el poste. Todos nombres que diversificaban roles para cubrir la falencia y disfrazar la carencia ofensiva, porque Janson, Alan Velasco y Exequiel Zeballos podían aportar desequilibrio, pero el poder de fuego de los tres es flojo. El zaguero es uno de los jugadores argentinos con mayor proyección y más valioso, según un listado de CIES Football Observatory. Recaló en Boca casi de modo fortuito, después de probar suerte en San Lorenzo. Fue campeón de la Copa Libertadores y la Copa Intercontinental Sub 20, alternó entre la Reserva y el primer equipo entre 2022 y 2025, año en el que encontró una ventana en el Mundial de Clubes: la expulsión de Nicolás Figal y la decisión del DT Russo de mantener a Rodrigo Battaglia en el eje del mediocampo, el escenario para enseñar sus virtudes y convencer. Los flashes siempre van detrás del líder, del futbolista de renombre y el capitán Paredes. De sus movimientos y de las ejecuciones precisas de las jugadas de pelota parada, esas que dejan en posición de gol a cualquier compañero. Y no falló con Riestra para que el juvenil, que firmó contrato hasta 2029, martillara con la cabeza y colocara la pelota lejos del alcance de Arce. Imponerse en las dos áreas es una de las características de Di Lollo, que brinda solidez a una línea en la que los técnicos movieron piezas, rescataron a algún nombre olvidado, pero pocas veces tuvieron fiabilidad. La solución estaba en un joven que pasó de acompañar, como segunda guitarra, a ser un líder. Y la confianza la demuestra en una faceta que hasta hace poco tiempo no lograba dominar: conducción y primer pase. En la primera vez en La Candela jugó como con Riestra, con la camiseta N°2. Y en esa jornada uno de los reclutadores fue Diego Martínez, el entrenador que lo hizo debutar en la primera una década más tarde. Los que lo vieron de chico recuerdan que no era un futbolista dúctil con la pelota, pero tenía virtudes que lo llevaban a avanzar en las divisiones inferiores: fortaleza, timing, juego aéreo, aprovechando su altura. En la prueba, era el más alto; ahora, con 1,89 metros, es también el futbolista de campo de mayor altura del plantel. Después del estreno en Boca, Di Lollo alternaba en la alineación. Con Hugo Ibarra y Jorge Almirón solía mirar desde afuera. Con Martínez sumó 17 partidos, la mitad como titular, siempre detrás de Cristian Lema. Con Fernando Gago recuperó protagonismo y jugó otros 17 encuentros, iniciando 64% de ellos desde el arranque. Durante el interinato de Mariano Herrón fue bajado a la Reserva y ocupó el banco en los tres partidos. Entonces era el quinto zaguero del plantel. Boca apostó por los jugadores de experiencia, aunque era llamativo ver a Di Lollo, con más de 30 partidos en Primera, desempeñándose en la Reserva. ¡AHORA SÍ. HAY GOL DE BOCA! Centro de Leandro Paredes y cabezazo letal de Di Lollo para el 1-0 ante Riestra en La Bombonera. ESPN Argentina (@ESPNArgentina) January 25, 2026 #TorneoApertura pic.twitter.com/L6tPkM7khF Antes de asumir Russo y relegado en las preferencias, Belgrano hizo una gestión para incorporarlo a préstamo por un año. El Mundial de Clubes se presentaba como algo lejano: por decisión del DT y para que el grupo se mantuviera unido, viajó a Miami, pero una molestia muscular lo marginó del estreno con Benfica. La tarjeta roja que recibió Figal lo devolvió a la escena y aunque por experiencia existía la posibilidad de que Battaglia retrocediera a la defensa, Russo confió en Di Lollo para el partido con Bayern Munich y para que pulseara con un artillero consagrado y de selección como el británico Harry Kane. Cuando tuvo continuidad, empezó a convertir goles de cabeza como ante Unión, Aldosivi, Banfield, incluso participó directamente del gol ante Auckland en el Mundial de Clubes, aunque la anotación terminó siendo en contra. Ahora es una pieza titular. Aquellas capacidades de las divisiones inferiores las puso en práctica el domingo en la Bombonera con Riestra para que Boca destrabe el resultado y, además, disimule la ausencia de un N°9 de área.
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