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» La Nacion
Fecha: 26/01/2026 10:01
Una megaobra de infraestructura redefine la conectividad, cortando distancias y superando barreras geográficas - 3 minutos de lectura' En las últimas décadas, China se consolidó como uno de los países que más transformó su territorio a través de la infraestructura. Carreteras, puentes, ferrocarriles de alta velocidad y obras de ingeniería de escala monumental se convirtieron en una marca distintiva de su estrategia de desarrollo. En territorios extensos y diversos, estas construcciones redefinen la relación entre las personas y regiones, acortando distancias que durante siglos condicionaron el comercio, la movilidad y el desarrollo local. En ese proceso, la geografía, pasó de ser un impedimento a ser un desafío a resolver con planificación, inversión y tecnología. En particular, las regiones del oeste y noroeste de China han sido históricamente zonas de difícil acceso, marcadas por barreras naturales imponentes y una conectividad limitada. Mejorar los vínculos entre estas áreas y los principales centros urbanos del país forma parte de una agenda estratégica que combina integración territorial, impulso productivo y modernización de la infraestructura logística. Cada nuevo corredor vial o ferroviario en estos territorios implica no solo un cambio en los mapas, sino también en las dinámicas económicas y sociales. En este contexto, y luego de cinco años de construcción, se destaca la inauguración oficial del Túnel Tianshan Shengli, la infraestructura para autopistas más larga del mundo. Con 22,13 kilómetros de longitud continua, este túnel atraviesa la cordillera de Tianshan, una montaña de más de 2.500 kilómetros en la región de Xinjiang, y simplifica la conexión de la capital regional, Urumqi, con la ciudad de Korla. El proyecto, que demandó una inversión aproximada de 46.700 millones de yuanes (unos 6.630 millones de dólares), se diseñó para facilitar un camino extremadamente complejo, conocido por altitudes superiores a los 3000-4000 metros, condiciones climáticas severas, sismos y cierres frecuentes. Un recorrido que podía demorar hasta siete horas, se redujo a tres horas y media, y el cruce de la zona más complicada, a 20 minutos. Las autoridades destacaron que la autopista, con dos tubos para tráfico y un conducto central de servicio, está diseñada para circular con velocidades de hasta 100 km/h. La construcción del túnel supuso numerosos desafíos técnicos y ambientales. Equipos de perforación especializados y métodos de tunelación de última generación permitieron avanzar bajo condiciones extremas acortando el tiempo de ejecución en más de un 25%, cruzando hasta 16 zonas de fallas geológicas, con presiones de terreno elevadas y temperaturas bajo cero en las zonas más altas. Para minimizar el impacto ambiental, el proyecto incorporó caminos de acceso ecológicos y sistemas de manejo y reutilización de residuos para proteger áreas sensibles, incluidas zonas de glaciares y hábitats de especies en peligro de extinción, como el leopardo de las nieves. El túnel a su vez tiene implicancias económicas significativas para Xinjiang y la conectividad euroasiática. El gobierno chino ha señalado que esta obra se inscribe en una estrategia más amplia para integrar la región en corredores comerciales clave, impulsar el desarrollo interno y fortalecer la participación de Xinjiang en la Ruta de la Seda y otras rutas de transporte entre Asia y Europa. La apertura del tramo también se interpreta como un impulso para atraer inversiones, fomentar la creación de empleo y potenciar el intercambio comercial entre regiones, además de facilitar el acceso a recursos naturales de la vasta región noroeste del país.
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