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» Clarin
Fecha: 26/01/2026 06:16
Cuando reviso mis apuntes de hace una década (cuadernos con ocurrencias, versos, notas para artículos), me sorprende la urgencia por dar con el modo de ralentizar y domesticar el vértigo de mi vida de entonces. He logrado cambiar el paso, pero como tiendo a acelerar, controlo mis traspiés para que la caminata diligente no se transforme en delivery atropellado. La acción distrae. De todo sí, pero de la melancolía en particular, leo ahora en Una apacible turbulencia (Libros del Asteroide), hermoso ensayo de Antonio Ayuso, un ingeniero aeroespacial que comparte en este primer libro los que llama desengaños e intuiciones con Héctor, su hijo, un chiquillo al que angustia la idea de la muerte. A lo largo del diálogo entre dos colegas cuyas ocurrencias reproduce el autor en un capítulo, se explica que vamos deprisa a todas partes siguiendo el mito de la flecha: basta continuar hacia delante, donde quedaría el progreso, para sentirnos a salvo y en carrera. Es una ficción, casi un conjuro, pero enmarca la dinámica maratoniana que nos rige, a la manera de Tom Hanks en Forrest Gump, que exorcizaba sus desajustes a toda velocidad (Corre Forrest, corre). Mal de muchos, fiebre de época: ser contemporáneo se parece a veces a vivir en fuga, saltando de un estímulo al siguiente, de una actividad a la próxima. Se van a ligar un sosegate, advertía mi papá llamándonos a la calma cuando el barullo era excesivo (qué rara es la memoria, me parece escucharlo en este instante). Frenar, mirar, repensar no son malos antídotos contra los efectos secundarios del capitalismo tardío. En busca de respuestas a sus propias inquietudes, Ayuso explora la belleza de ciertos modelos científicos para explicar el mundo (la física newtoniana, la cuántica, la teoría del caos). Y propone aceptar que el consuelo que encontramos al asirnos a esas respuestas es insuficiente. Faltan certezas y la ciencia -llena de leyes y variables- ofrece solo una de las ventanas posibles para observar lo que existe. Eso que llamamos azar puede que sea algo cuyo principio de funcionamiento todavía no hemos entendido. La turbulencia de lo inexplicable sobreviene; el desgarro es inevitable. También el asombro. El amor como infinito poliédrico se propone como llave maestra que da sentido. Si llegas allí, no corras. Entre el dolor y la nada, prefiero el dolor, escribió Faulkner alguna vez. Dejate llevar. Sobre la firma Newsletter Clarín
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