25/01/2026 07:58
25/01/2026 07:58
25/01/2026 07:55
25/01/2026 07:55
25/01/2026 07:55
25/01/2026 07:53
25/01/2026 07:53
25/01/2026 07:51
25/01/2026 07:51
25/01/2026 07:48
Buenos Aires » Infobae
Fecha: 25/01/2026 06:02
Jonny Wilkinson es una de las leyendas más importantes de la historia del deporte inglés. El apertura, recordado por su precisión quirúrgica con la ovalada, fue el héroe que llevó a Inglaterra a ganar el único mundial de un país en el hemisferio norte. El 22 de noviembre de 2003, en Sidney, selló la victoria ante los locales con un drop goal en los últimos segundos, conquistando así el trofeo Webb Ellis. Considerado por muchos ingleses como el mejor jugador de rugby la historia de su país, Wilko logró ser jugador del año de la IRB y en 2016 lo incluyeron en el Salón de la Fama del World Rugby. Su éxito también se trasladó a nivel clubes, conquistando títulos en los dos equipos que jugó. Desde su debut en 1997 hasta 2009 vistió la camiseta de Newcastle Falcons, en el cual ganó la Premiership inglesa en su primera temporada. Luego, fue traspasado al Toulon francés, donde jugó hasta 2014 y obtuvo dos Copas de Europa previo a su retiro. Sin embargo, tras ser campeón del mundo con Las Rosas, sufrió una gran cantidad de lesiones y altibajos emocionales. Desde la conquista en Australia hasta 2007, Wilkinson pasó en total 1.169 días sin jugar un partido con su selección hasta su regreso en el Seis Naciones. En aquella etapa, el apertura sufrió más de diez heridas graves que podrían haber acabado con su carrera. En su historial médico tiene dos roturas de ligamentos, una en cada rodilla en diferentes ocasiones, golpes en el hombro y cuello que le causaban parálisis temporales en uno de sus brazos y, en 2006, un fuerte impacto le provocó la laceración de un riñón, una condición que pudo ser mortal y que lo mantuvo alejado de las canchas por meses. Este complicado momento en su carrera, sumado a la obsesión de la perfección y el entrenamiento en el alto rendimiento, llevó a que atravesara episodios de ansiedad y depresión. La nueva vida de Jonny Wilkinson: el enfoque en el bienestar Tras retirarse del rugby profesional, el caballero ha dado un giro radical a su vida, colocando el bienestar integral en el centro de su día a día. Su rutina actual se caracteriza por una búsqueda constante de equilibrio, donde la atención plena y el autocuidado ocupan un lugar privilegiado, explicó el propio deportista en el podcast Well Enough. Lejos de la presión competitiva, Wilkinson ha construido una nueva identidad basada en la calma y la presencia. Cada mañana representa para él una oportunidad de reinvención: dedica tiempo a meditar y a definir con claridad la actitud con la que quiere afrontar el día. Este enfoque le permite dejar atrás las preocupaciones del pasado y centrarse en el presente, un principio que considera fundamental para cualquier persona, al margen de su trayectoria profesional. El exjugador se ha convertido en un referente en temas de salud y bienestar, compartiendo sus aprendizajes a través de una comunidad en línea, un podcast y una empresa de bebidas saludables. Su mensaje subraya la importancia de la atención plena en cada acción cotidiana, promoviendo la idea de vivir con pasión, creatividad y conexión con los demás. En esta nueva etapa, quien fue capitán de Las Rosas integra prácticas que refuerzan el autocuidado físico y mental, convencido de que el bienestar no se limita al rendimiento deportivo, sino que es una forma de estar en el mundo. Su vida, ahora lejos de los estadios, se orienta a inspirar a otros a priorizar su salud y a descubrir el poder transformador de la presencia consciente. En el campo de la salud mental, el exjugador reconoce que para muchas personas no es sencillo hablar de ello o de traumas personales, y destaca la importancia de que alguien tome la iniciativa: A veces se necesita que alguien más abra esa puerta para que otros puedan pasar, explicó en la entrevista. Según Wilkinson, desempeñar ese papel se ha convertido en un llamado personal, una forma de inspirar a otros a iniciar su propio proceso de sanación. También ha sido autocrítico al reflexionar sobre su carrera, recordando la presión social y profesional que lo llevó a ignorar señales vitales de descanso. Mucha gente de enorme credibilidad en quien confiaba me decía que descansara, pero hice lo que hice, confiesa. Pese a los consejos, continuó exigiéndose físicamente, sin comprender del todo el impacto que la mente tenía sobre su bienestar general. La experiencia le permitió advertir que el desgaste mental puede vaciar a las personas, incluso cuando su condición física es óptima. Cuando las personas tienen dificultades mentales o están ausentes, pueden ser enormes físicamente, pero se vuelven bastante vacías. Con esa reflexión, el británico desafía la antigua visión del deporte, en la que la valentía se medía por el nivel de estrés y sacrificio, y propone en cambio una vida alineada con el amor propio, la autocompasión y la presencia. En la actualidad, ha canalizado sus vivencias en proyectos que buscan acercar el bienestar emocional a un público amplio, convencido de que compartir vulnerabilidades es clave para abrir nuevas posibilidades de crecimiento personal y colectivo. La rutina diaria con el equilibrio mental como protagonista En su nueva etapa, ha estructurado su vida cotidiana en torno a prácticas que refuerzan tanto el equilibrio mental como el físico. Su rutina diaria gira en torno a la atención plena, la actividad física y la toma de decisiones conscientes que beneficien su bienestar general. En Well Enough, considera que cada día es una nueva oportunidad para definirse. Cada día soy una persona diferente, afirma con convicción, y utiliza la mañana como un espacio privilegiado para elegir el rumbo de su jornada. Al despertar, dedica tiempo a identificar cómo quiere sentirse y qué valores va a defender, preguntándose: ¿Qué voy a defender hoy? ¿Voy a intentar ganar y lograr, o voy a defender la presencia, la pasión, la emoción y la creatividad?. En lugar de dejarse arrastrar por pensamientos automáticos o preocupaciones del pasado, el exjugador aseguró que reserva varios minutos al inicio del día para reconectar con su propósito. Este hábito se traduce en una mayor capacidad para afrontar imprevistos y mantener la estabilidad emocional, incluso cuando las cosas no salen como esperaba, revela. Seré quien quiero ser, no reaccionaré, asegura, subrayando la importancia de la intención y la presencia en su día a día. El ejercicio físico sigue siendo fundamental en su rutina. Wilko juega al básquet, entrena a jugadores de rugby y prioriza la actividad cotidiana en pequeños cambios, como subir escaleras en vez de usar el ascensor. Además, la meditación ocupa un lugar central, permitiéndole mantener la calma y la claridad mental durante el resto del día, asegura.
Ver noticia original