Contacto

×
  • +54 343 4178845

  • bcuadra@examedia.com.ar

  • Entre Ríos, Argentina

  • Kennys Palacios: sus comienzos en el medio, sus clientas más famosas y su amistad con Wanda Nara

    » La Nacion

    Fecha: 24/01/2026 02:07

    Kennys Palacios: sus comienzos en el medio, sus clientas más famosas y su amistad con Wanda Nara Es el peluquero y maquillador de las famosas. También su confidente. Sin embargo, en el último tiempo este hombre de las tijeras se animó a las cámaras y se convirtió en una estrella del streaming. El reality que le dio su primera oportunidad de mostrarse por fuera de su profesión fue el Bailando. Luego, siguió el streaming de Bake Off y del debate de Gran Hermano. Actualmente, participa como panelista en Fuera de joda y también está a cargo del backstage de MasterChef Celebrity. Me gusta mucho este tema del panelismo, de opinar, le confiesa Kennys Palacios a LA NACION mientras revela que a la única famosa que sigue maquillando es a Wanda Nara. Wanda es una gran amiga, que me dio un poco el empujón a todo esto () Ella entendió que se me estaban abriendo otros caminos y me dio la oportunidad, asegura el estilista. -¿Qué pasó con aquel hombre de las tijeras? -Sigue estando. Sigo trabajando de eso con lo que empecé, que es el mundo del pelo y el maquillaje. Siempre me gustó. Ahí comencé a conocer este mundo de las luces, el panelismo, el detrás de cámara y me divierte mucho. Antes tenía un perfil un poco más bajo pero tampoco lo fui subiendo tanto. Siempre traté de cuidar lo que es mío, lo personal. Siempre me mostré yo, Kennys, pero nunca expuse ni mostré lo que es mi vida privada. -Contame un poco tu historia. ¿Cómo empezás? ¿Quién fue tu primera estrella? -No recuerdo si fue Liz Solari o Araceli González. Yo empecé barriendo pelos. Terminé la escuela, me fui a hacer un curso de peluquería y a los pocos meses me ofrecen trabajar. Dije que sí, pero nunca me presenté porque tenía miedo; o sea no me sentía preparado para empezar a trabajar en una peluquería de nivel. -¿Siempre tuviste talento para esto? -Sí, yo creo que sí, porque el curso era de un año y a los tres meses me ofrecieron trabajar. El primer día que acepté, una señora me hizo llorar y renuncié. Por suerte, mis compañeros me dijeron que laburaba muy bien y me hicieron quedar. Y poco a poco fui creciendo. Después pasé a ser asistente personal de Leo Paparella. Estuve casi seis meses. Lo acompañaba a todas las sucursales, organizaba sus clientas, les lavaba el pelo mientras él cortaba y después las secaba. -¿Fue tu gran maestro? -Mi gran maestra fue Julia, la que me daba el curso. Nunca más la pude ver. No tuve más contacto. Fue la que me tuvo paciencia, la que se me acercaba y me decía: Vas muy bien. Y Leo Paparella fue la persona que me dio una oportunidad. -¿Y qué pasó después? -En su momento, te mandaban a los canales. El primer canal al que me mandaron fue América, al noticiero. Yo me tomaba el tren a las 4.30, para estar 5.30 y peinar a todas las del noticiero; así fui conociendo gente. Después me comenzaron a mandar a desfiles, a eventos. Me acuerdo de un gran desfile que hacía el Sheraton para la Semana de la Moda y yo veía que entraba Luciana Salazar con todo su equipo, Jesica Cirio, Nicole Neumann, Pampita y yo decía: Quiero, en algún momento, trabajar con ellas. Yo era de los que estaban en el montón ahí peinando a las modelos que no eran conocidas. El día en que todo cambió -¿Y cuándo decidiste renunciar a la peluquería y comenzar a trabajar solo? -Cuando conocí a Zaira. Ella fue la que me dio la oportunidad para que me conozcan otras personas. Nos conocimos en la peluquería de Leo Paparella, pero en la sucursal de San Isidro. Un día viene a atenderse, la atiende el encargado (yo era asistente ahí) y le dice que tenía que hacer unas fotos y necesitaba alguien que la peine. Yo dije: Bueno, me mandan a mí, porque al bol... que siempre mandaban a todos lados gratis era a mí. No, fue el encargado de la peluquería. No sé qué pasó con las fotos, que a la semana tuvieron que volver a hacerlas y ahí sí me mandaron a mí. A partir de ahí comencé a laburar con Zaira. Ella ahí también pegó su boom y comenzó a laburar en Justo a tiempo, a hacer tapas de revista, marcas y yo fui como creciendo a la par de ella también. En ese momento tampoco había muchos peinadores, no era el boom de los peinadores y maquilladores entonces Lali le pedía mi número, otra modelo le pedía mi número y así fue como fui abriendo mi camino. La peluquería es un laburo lindo, pero a la vez muy ingrato. No se cobra lo que se tiene que cobrar. Podes estar 15 horas, pero si atendés a dos personas, cobrás por esas dos personas y te sacan un porcentaje alto. Así que si tienen la posibilidad de crecer y de irse está bueno porque es un trabajo muy explotador. -¿Tuviste miedo? -Sí, soy una persona muy miedosa. Hasta el día de hoy, para hacer cosas o laburos lo pienso, lo pienso... Soy muy dudoso [sic] para hacer las cosas. Pero en ese momento estaba 12 horas en la peluquería y me acuerdo que ganaba $800, que era plata pero no para estar tantas horas metido. Cuando comenzás a laburar en revistas y campañas, capaz que ganas $200.000 en un solo día y si hacía, no sé, cuatro o cinco campañas al mes, era un montón. Entonces dije: Me abro, me arriesgo. Me arriesgué y me fui. -¿Y cuándo entra el maquillaje en tu vida? -Cuando viajabas y hacías campañas afuera o en provincias siempre se buscaba una persona que haga las dos cosas por un tema de presupuesto entonces dije: Yo no me pierdo los viajes, me hago un curso (risas). Hice el curso primero con Mauricio Cataraín y luego, con Bettina Frumboli. Es algo que me gusta. -¿Y después de Zaira quién siguió? -Después conocí a Jelinek. Con ella trabajé muchos años. Hasta el día de hoy seguimos siendo amigos. Con Floppy (Tesouro), con Charlotte Caniggia, he trabajado con Mirtha cuando hacía temporadas en Mar de Plata. -Estás en una relación desde hace 14 años, ¿Cómo se combina el trabajo y tantos viajes con la pareja? -Por suerte, siempre tuve los pies en la tierra. Nunca me creí nada, ni más ni menos que nadie. Siempre supe ubicarme donde estoy y vivir el momento. Sigo teniendo mis mismos amigos de toda la vida, mi familia es la que me acompaña y mi novio, de hace 14 años, es el que me pone en orden. Nunca me dejó volar a destinos que no eran míos. Siempre me dijo: Vos sos esto. Trabajás de esto. Esto somos nosotros y yo creo que eso fue lo que no me hizo creérmela o fantasear un mundo que no era mío. El me ha acompañado bastante. Muchas veces de su bolsillo se sacó su ticket, me vino a ver y se quedó conmigo. Es un compañero en todo sentido. -¿Cómo se conocieron? -El tiene una cervecería, nada que ver con esto. Nos conocimos en un bar de Tigre. Un amigo de él me dijo: Che, mi amigo te quiere conocer. Nos conocimos y desde ese día nunca más nos separamos. En ese tiempo, yo vivía con mi familia y él con la suya. Los dos laburábamos pero se ganaba poco. Para vernos era medio complicado porque no era muy común ver a una pareja de dos tipos en una plaza o en un restaurante, así que un día dijimos basta y nos fuimos a vivir juntos. Era la primera vez que yo salía de mi casa y él de su casa a convivir directamente. Además, por primera vez era mostrarle a mi familia y él a su familia que teníamos una pareja y que estábamos bien. -¿Fue difícil esa parte? -No, por suerte no. Tuve la suerte de que mi papá, mi mamá y todos nunca tuvieron la necesidad de preguntarme ¿qué sos?; nunca. Siempre me dijeron: Si vos sos feliz, está todo bien. Siempre me acompañaron en ese sentido (se emociona). Recuerdos de familia -¿Qué te emociona? -Recordar a papá (llora). Cuando papá lo iba a conocer, mi hermana le dijo: Vos mirá, observa y cállate, no digas nada. Y por suerte papá nunca me dijo nada. Al contrario, siempre me apoyó y pudo conocer la relación linda que tenía con él. Pudo conocernos juntos. Pudo ver que salí adelante y que nos llevábamos muy bien. -¿Hace cuánto falleció? -Mi papá falleció en 2020 en pandemia, por la pandemia. Es algo que, en mi caso, sigue siendo como una herida. Hace poco también perdí a mi abuela, que para mí fue todo y sigue siendo todo. Pero a mi papá lo perdí en una situación rara, complicada, difícil para todos (en referencia a la pandemia del coronavirus). Nosotros lo llevamos a la puerta de un hospital y nunca más lo vimos. Fue entregarlo, no saber nada, estar horas y horas parado afuera para que nos den noticias y que un día nos llamen y nos digan: Falleció. Y no poder ver su cuerpo, no poder despedirlo, no poder decirle nada. Creo que eso es lo duro (llora). -¿Quién te ayudó a salir adelante? -Yo creo que entre todos: mi mamá, mi hermana, mi novio. Igual es algo que te queda marcado. Para todos los que vivimos esa situación en pandemia fue complicado. Fue muy difícil y sigue siendo difícil por la situación y por cómo fue. -¿Qué diría al ver que en Año Nuevo tu novio te pidió casamiento? -¿Sabes que yo también estaba con esa misma idea de pedirle casamiento? Había averiguado los anillos, todo, pero la persona que los iba a hacer no llegaba para la fecha. Yo como siempre todo a último momento y él ya los tenía hace tres meses. Yo tenía un anillo que me habían mandado de una marca X de regalo pero no soy de usar anillos. Me lo puse una vez y lo dejé en el auto, y él lo agarró y tomó la medida de ese anillo. Nadie sabía. Mi mamá se quedó sorprendida, su mamá se puso a llorar con el video. No tenemos fecha todavía pero él quiere este año. -¿Y con qué tipo de fiesta soñás? -La idea de los dos es casarnos en algún lugar donde estemos de viaje tranquilos, sin toda esta cosa del típico casamiento. Después haremos una fiesta con amigos. El siempre desde que nos conocimos, me dijo: Yo me quiero casar y tener hijos. -¿Discuten mucho? -Somos de discutir, sí. Tenemos carácter los dos. De hecho, la convivencia no funcionó. Nos separamos al año y hasta el día de hoy vivimos en casas separadas. Fue lo mejor que pudimos hacer. Los lunes y martes sí o sí es de los dos. Yo me quedo a dormir en su casa o él en la mía. No puedo arreglar nada para esos días. Como él tiene la cervecería, de miércoles a domingo de noche trabaja. Todos los domingos almorzamos en su casa, mi familia y su familia. Los sábados también almorzamos juntos. Está bueno porque si hay una discusión, me voy hasta que se pasa el enojo y después charlamos (risas). -Ahora que te volviste una figura pública, ¿es fan de tu laburo o es crítico? -Es muy crítico de las cosas que hago o que digo. Me dice: ¿Para qué haces esto? ¿Con qué necesidad?. Al principio no lo entendía. El año pasado, por ejemplo, yo estaba en el debate de Gran Hermano y cuando salían los participantes había una prenda de darles un pico. ¿Para qué?, me decía pero, poco a poco, fue entendiendo que se apagan las luces y terminó el show. Hay que hacer un poquito de show en la tele para que funcione. -¿Cuál fue tu primer trabajo televisivo o de streaming que te permite convertirte en una figura por fuera de las celebridades que peinabas? -El Bailando. La verdad que al principio tuve mucho miedo por tanta exposición. El Bailando es un programa fuerte que trae quilombo entonces lo recontra pensé. Hasta lo llamé a Ángel De Brito para preguntarle. El me dijo: Sí, hacelo. Te doy una mano. Y la verdad que me divertí mucho. Entendí lo que es el show, armé mis propias peleas, mis discusiones. Me armaba el vestuario, me compraba la tela, ensayaba, me gustó el baile. Me divertía que Moria me diga: Bailaste para el ort; que Ángel De Brito con su cara de cul... me ponga -2. Me divertí mucho. Y aparte que Marcelo me de esa gran oportunidad de estar en el programa. -Y a partir de ahí te empezaron a llamar para otros programas... -Sí, después pasé al streaming de Bake Off con Anto, que fuimos compañeros. Después estuve en el streaming del debate de Gran Hermano y ahora sigo con Fuera de joda y con el back de MasterChef. Me gusta mucho este tema del panelismo, de opinar. -¿Y qué pasó con tus clientas cuando te convertiste en una figura? -Las dejé a todas (risas). -¿Ninguna te hizo un planteo del tipo: La famosa era yo? -No, cero. Sigo trabajando con Wanda, que ahora está en MasterChef. Le sigo haciendo el make-up. El pelo se lo hace Chaco. Termino y me voy a hacer las notas en el detrás; todo lo voy combinando. Pero hace mucho tiempo dejé de trabajar con Karina (Jelinek), con Floppy (Tesouro) porque también decidí un poco preocuparme y ocuparme de mí que capaz antes no lo hacía. Siempre estaba pendiente de ellas y comencé a soltar un poco eso porque sentía que me afectaba. Cuando te tomás todo muy a pecho y te cargas esa mochila que no es tuya, decís ¿para qué? ¿Para qué si vos no tenés nada que ver?. -Porque tu trabajo además implica un poco ser el terapeuta de tus clientas -Sí, absolutamente es así. El peluquero es el que escucha y la mujer se descarga. Soy el que sabe muchas cosas; algunos prefieren decirlo, otros prefieren callarlo. Yo la verdad que siempre he respetado a todas mis clientas. Nunca he tocado la puerta ni dije: Tengo información de esto, pero dame esto, nunca. Siempre he ido poco a poco, despacio, remándola. Nunca me han visto en ningún programa hablando mal ni de Karina, ni de Floppy, ni de Zaira, ni de Wanda; de ninguna de las figuras con las que he trabajado. Creo que eso también fue lo que me llevó a esto. Si yo hubiese sido el que contaba todo o el que me sentaba a hablar por un minuto de cámara, tal vez hoy no tendría laburo. -¿Cuánto te afectan las críticas a Wanda? -No, hoy en día no. Aprendí a soltar un poco. A veces contesto en X (ex Twitter) pero es un poquito de show para que me respondan y responder. La verdad que entiendo muy bien lo que es esto. Sé separar muy bien lo que es la tele, lo que es el show y lo que es la vida real. -¿Qué significa Wanda Nara para vos? -Wanda es una gran amiga. Una gran amiga que me dio un poco el empujón a todo esto. Estábamos laburando juntos, ella estaba en el Bailando de Italia y le dije: Che, me salió esta oportunidad en el Bailando y ella entendió que se me estaban abriendo otros caminos y me dio la oportunidad. Hoy me da la oportunidad de que la siga maquillando y trabajando en lo que a mí me gusta. Somos amigos, adoro a sus hijas; las amo. Cuando compartís muchas cosas y muchas horas con esa persona, te haces amigo, familia. Las clientas pasan a ser familia. -¿Sos team Maxi López? -Tremendo lo que pasó con Maxi López; la gente lo ama. Es un personaje no visto, no conocíamos a este Maxi López. -¿Vos tampoco? -En su momento, conocí a este Maxi que habla, que es verborrágico. La gente lo acepta y lo quiere. -¿Vas a estar en la novela vertical que se viene con Wanda y él? -Hasta ahora no me llamaron. ¡Levrino, dale! (risas). -¿Qué personaje pedirías hacer? -Es que no sé de qué va a ser la novela. Pero podría hacer de notero. Viste que siempre están con noteros al lado, así que estaría toda la ficción buscándolos (risas). ¡Levrino, llamame! -¿Celebrás este buen vínculo que hay entre ellos? -Sí, obvio. Siempre lo digo y digo lo mismo de Mauro. Espero que toda esta tormenta en algún momento pase y que todo sea amor y paz. Entiendo que capaz en este momento sea difícil por muchas cosas pero yo creo que el tiempo lo cura todo.

    Ver noticia original

    También te puede interesar

  • Examedia © 2024

    Desarrollado por