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  • Julio Verne y Groenlandia, un argumento de novela para Donald Trump

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 21/01/2026 16:56

    Las tierras árticas son la continuación del continente americano. Sobre todo Groenlandia, que es exactamente una prolongación de América, puesto que está unida a ella. Estas palabras no las pronunció el presidente Donald Trump. Las escribió en 1889 el novelista francés Julio Verne, uno de los máximos exponentes de la ciencia ficción universal, en su libro El secreto de Maston. La obra literaria describe las actividades de una asociación estadounidense (la North Polar Practical Association), la que a través de una subasta pública realizada entre las principales potencias del mundo adquiere las tierras del Polo Norte para explotar sus recursos naturales, especialmente los minerales. La asociación era una fachada para encubrir a los miembros del Gun Club, un grupo de artilleros estadounidenses retirados que ya habían sido personajes centrales de la destacada novela de Verne, De la tierra a la luna publicada en 1865. En esta obra clásica de la ciencia ficción, el escritor nacido en Nantes afirma: Los yanquis no tienen rivales en el mundo como mecánicos, y nacen ingenieros como los italianos nacen músicos y los alemanes metafísicos. Era, además, natural que aplicasen a la ciencia de la balística su natural ingenio y su característica audacia. El secretario del club era el matemático J. T. Maston, apasionado por la idea de modificar el eje de la Tierra gracias a la construcción de un gigantesco cañón de casi treinta metros montado en la ladera sur del monte Kilimanjaro. Como consecuencia de la explosión de un proyectil de 180.000 toneladas Maston creía que la detonación provocaría el deshielo de la región polar, haciendo aptas esas tierras para una futura producción minera millonaria. Pero lamentablemente los cálculos numéricos de Maston resultaron erróneos y la potencia del cañón no alcanzó a modificar el eje de la Tierra. De esta manera, Verne deja en claro su visión sobre los límites de la tecnología y el enorme riesgo en el uso de material bélico de alta potencia capaz de provocar desastres naturales de todo tipo a lo largo del planeta. Dinamarca aprobó una nueva Constitución en junio de 1953. La nueva norma transformó el estatus legal de Groenlandia, integrándola plenamente al Reino como provincia, aboliendo su condición colonial establecida desde 1925. Estas modificaciones fueron aprobadas por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 1954 Alrededor del 12 por ciento de las reservas mundiales petróleo y el 30 por ciento de las de gas natural se encuentran en el Ártico, una región que también cuenta con importantes reservas de oro, níquel, cobre y platino. Los principales yacimientos de tierras raras en Groenlandia se concentran al sur de la isla en la provincia de Gardar. A través del acuerdo firmado entre 1951 entre Dinamarca y los Estados Unidos, se legitimó la presencia militar estadounidense en la isla para ayudar a Dinamarca a proteger su integridad territorial de acuerdo con los planes de la OTAN para la defensa de Groenlandia y del resto de la región circundante. La Estrategia Ártica del 2024 desarrollada por el Departamento de Defensa de los Estados Unidos modificó el paradigma de la formulada por el gobierno de Barack Obama en 2013, pasando de un enfoque cooperativo y centrado en el cambio climático a uno más desafiante y militarizado ante las amenazas de Rusia y China sobre la región. Rusia militarizó el Ártico con más de cuarenta bases desde la anexión de Crimea en 2014 y desplegó sobre sus aguas a submarinos nucleares de su Flota del Norte. La estrategia de Vladimir Putin para la próxima década está dirigida a la explotación de gas natural licuado y petróleo, proyectando que el Ártico represente entre el 15 y el 20 por ciento del PBI ruso, y un cuarto de sus exportaciones energéticas para 2035, impulsadas básicamente a través del Corredor Marítimo del Norte. El presidente Donald Trump ha venido argumentando desde su primer mandato que Estados Unidos necesita adquirir Groenlandia principalmente por razones de seguridad nacional, destacando la creciente presencia de barcos rusos y chinos en sus costas árticas. El mandatario republicano siempre calificó como absolutamente necesaria la incorporación de Groenlandia al territorio estadounidense para proteger la libertad global y contrarrestar amenazas extranjeras en la estratégica región del Ártico. En su discurso en el Foro Económico de Davos (Suiza), Trump afirmó que ninguna nación o grupo de naciones está en posición de poder asegurar Groenlandia aparte de los Estados Unidos. Y si bien descartó el uso de la fuerza militar para ocuparla, volvió a reclamar los derechos de la anexión de la isla caracterizándola como territorio norteamericano. El canciller de Rusia Sergúei Lavrov, por su parte, señaló que ni Moscú ni Pekín tienen planes de tomar el control de Groenlandia, aunque están interesados en establecer una cooperación libre y abierta en el Ártico. En tanto, el gobierno chino, ha manifestado en reiteradas oportunidades su intención de construir una "Ruta de la Seda Polar" como parte de su Iniciativa de la Franja y la Ruta global. Días atrás, la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, había advertido que una toma de control estadounidense de Groenlandia supondría el fin de la OTAN. No puede haber una crisis la próxima semana, mi agenda ya está llena, dijo Henry Kissinger hace más de medio siglo. Es probable que el secretario de Estado Marco Rubio le acerque este consejo al presidente Trump en los próximos días. (Agradezco al ingeniero Gerardo Demarco la recomendación de la lectura de la novela de Julio Verne sobre Maston que motivó la publicación de este artículo).

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