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» Clarin
Fecha: 21/01/2026 16:12
Es conocida la estrategia del presidente Donald Trump de golpear durísimo y llevar una situación de amenaza extrema antes de negociar, para luego sentarse a conversar desde una posición intimidante o de mayor poder. En ese sentido, la andanada que lanzó el martes con declaraciones explosivas e imágenes donde se mostraba a Groenlandia como territorio de EE.UU. elevó la tensión al máximo con los miembros de la OTAN, que lo esperaban en el Foro Económico de Davos. Video Pero al llegar a la bucólica ciudad en los Alpes suizos, Trump pareció este miércoles bajar el tono beligerante al descartar el uso de la fuerza para que esa isla del Ártico se incorpore al territorio estadounidense. En su discurso, Trump manifestó en Davos su clara ambición de negociar allí la compra de Groenlandia, y aunque la llamó despectivamente un trozo de hielo, realzó su posición estratégica al decir que es vital para la seguridad de Estados Unidos y que solo ellos pueden protegerla. Sin embargo, Trump añadió un elemento nuevo a su discurso: por primera vez descartó usar la fuerza en su obsesión por Groenlandia, que es territorio autónomo de Dinamarca. Apenas pocas horas antes había elevado la inquietud: Ya lo verán, dijo cuando le preguntaron hasta dónde estaba dispuesto a llegar para conquistar la isla. Si bien hasta hace poco era impensado que la Casa Blanca evaluara una acción militar de esa índole, con Trump en el poder todo es posible y la reciente ofensiva militar en Venezuela, con las diferencias del caso, fue una señal de lo que puede suceder con un territorio que el republicano considera estratégico. "Probablemente no obtendremos nada a menos que decida usar fuerza y fuerza excesiva donde, francamente, seríamos imparables", dijo Trump. "Pero no lo haré. Probablemente esa sea la afirmación más importante, porque la gente pensaba que usaría la fuerza. No tengo que usar la fuerza. No quiero usar la fuerza. No usaré la fuerza. Todo lo que Estados Unidos pide es un lugar llamado Groenlandia", agregó. Utilizar la fuerza en Groenlandia significaría una acción grave, sería apropiarse del territorio de un aliado de la OTAN en contra de su voluntad. Y de hecho, las recientes declaraciones y acciones del jefe de la Casa Blanca (también amenazó a 8 países europeos con aplicarles aranceles si no acceden a sus planes sobre la isla) colocaron en máxima tensión a los líderes de la alianza atlántica. Unidos, salieron al ruedo en Davos con durísimos mensajes contra el nuevo orden implantado por Trump, con Emmanuel Macron y el primer ministro Mark Carney de Canadá a la cabeza. Alerta en los mercados Los ásperos discursos pudieron en alguna medida haber hecho recalcular a Trump. Pero lo que sin dudas lo que más impactó en el nuevo tono fue una alerta del mundo financiero, donde el magnate siempre mide la temperatura de sus acciones. Con sus declaraciones del martes, Wall Street cayó rápidamente, lo mismo que todas las bolsas en el mundo, mientras que subió el oro a máximos históricos y los fondos europeos comenzaron a desprenderse de los bonos del Tesoro porque en medio de la tensión, los inversores buscaron cobertura. Tras el discurso de Davos, Wall Street subió inmediatamente. El gobernador de California, el demócrata Gavin Newsom, que también recorre los pasillos de Davos, dijo en una entrevista con Político: "Lo único que creo que puede mover a Trump, y espero que no se esfuerce aún más hoy, son los mercados" y recordó que Trump suavizó su posición sobre los aranceles globales en abril, luego de que sacudiera a los mercados tras el anuncio. Hay que recordar "que lo que ocurre en los mercados afecta a cada persona que lleva en el avión: la cartera de inversiones de Howard Lutnick, la de Steve Witkoff y la de Trump. Eso es lo que le importa", dijo Newsom en referencia al secretario de Comercio, al enviado para Oriente Medio y al propio presidente. Además, Trump se enfrenta a la oposición de demócratas y algunos republicanos en el Capitolio, y las encuestas más recientes sugieren que hay poco interés entre los estadounidenses por tomar el control de Groenlandia. De hecho, el 86 por ciento de los votantes interrogados en una encuesta de la Universidad Quinnipiac publicada la semana pasada dijeron que se opondrían a una acción militar de EE.UU. para tomar el control de la isla ártica. Eso incluye al 95% de los demócratas, el 94% de los independientes e incluso más de dos tercios (68%) de los republicanos encuestados. Son cifras contundentes, sobre todo en un año con elecciones legislativas en noviembre, en las que corre el riesgo de perder el control total del Capitolio. Sobre la firma Newsletter Clarín
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