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La Paz » Politica con vos
Fecha: 21/01/2026 11:36
La pregunta ahora tiene que ver con el rumbo. ¿Esto será reordenar sin cambiar el perfil o se intentará dar otro mensaje?Lo cierto es que Frigerio sacude el gabinete y todo indica que concentra poder. Bajo el argumento de mejorar la gestión, el gobernador Rogelio Frigerio avanzó con una reconfiguración del gabinete que refuerza áreas clave, centraliza decisiones y suma piezas políticas en sectores sensibles, sin modificar el rumbo general de su programa de gobierno. Los recientes cambios anunciados por el Ejecutivo entrerriano no constituyen un giro de fondo, sino un reacomodamiento interno que busca aceitar el funcionamiento del Estado en un contexto de ajuste, restricciones presupuestarias y creciente tensión social. Más que una renovación, se trata de una redistribución de poder hacia funcionarios de mayor confianza política del gobernador. Economía al mando con más áreas, más control Uno de los movimientos centrales fue el fortalecimiento del Ministerio de Hacienda y Finanzas, encabezado por Fabián Boleas, que pasa a concentrar bajo su órbita las áreas de Energía y Transporte. La decisión no es menor: ambas secretarías impactan de lleno en tarifas, costos logísticos y en la vida cotidiana de los entrerrianos. El nuevo esquema refuerza la lógica de centralización económica en un ministerio que, hasta ahora, venía marcando el pulso del ajuste provincial. En ese marco, Jorge Tarchini asume la conducción de la Secretaría de Energía, mientras que Aníbal Steren queda a cargo de la coordinación del área de Transporte, tras su paso como vocal del IAPV. Lejos de una descentralización prometida en campaña, el rediseño apunta a un mayor control político y financiero de sectores estratégicos, en sintonía con la impronta fiscalista del gobierno. El desembarco político de Nancy Ballejos Otro punto relevante es la incorporación de Nancy Ballejos, presidenta del PRO en Entre Ríos, quien asume como secretaria de Gestión Social dentro del Ministerio de Desarrollo Humano. Su llegada tiene una lectura claramente política: no solo refuerza la presencia del PRO en el gabinete, sino que también reordena internas dentro de la alianza gobernante. Según Letra P, el nombramiento responde tanto a la necesidad de fortalecer el frente social del gobierno como a un movimiento de armado político con proyección futura, en un escenario donde Frigerio busca consolidar liderazgos propios y disciplinar su espacio. La pregunta que queda abierta es si este refuerzo político se traducirá en políticas sociales más activas o si solo funcionará como un engranaje administrativo en un contexto de recorte y contención del gasto. Producción, industria y el discurso del desarrollo En el área productiva, Catriel Tonutti continúa al frente de la Secretaría de Industria, mientras que Noelia Zapata quien deja Energía suma competencias en Comercio Exterior, Minería y Defensa del Consumidor. El esquema mantiene la retórica del desarrollo productivo, aunque hasta ahora sin señales claras de una política industrial capaz de revertir la caída del empleo y la actividad. La creación y consolidación de la Agencia de Desarrollo de Entre Ríos aparece más como una apuesta discursiva a la atracción de inversiones que como una política concreta frente a la crisis que atraviesan pymes y sectores industriales locales. Planificación, organismos y poder político En materia de planificación, Luis Uriona fue designado secretario de Planificación e Inversión, mientras que Mauricio Colello, secretario General de la Gobernación, se incorpora al directorio del IAPSER en representación del Ejecutivo. El movimiento refuerza la presencia directa del poder político en organismos clave del Estado. Desde el gobierno se aclaró que se mantiene la prohibición de acumular cargos, un mensaje que apunta más a lo simbólico que a un cambio estructural en la forma de administrar lo público. Cambiar nombres, sostener el modelo El reordenamiento del gabinete deja una conclusión clara: Frigerio no cambia el rumbo, cambia las piezas. La concentración de áreas estratégicas en pocos funcionarios, la incorporación de figuras partidarias y el refuerzo del control político hablan de una gestión que prioriza gobernabilidad interna y disciplina fiscal. En un contexto social cada vez más complejo, la incógnita no pasa por quién ocupa los cargos, sino por qué políticas se impulsarán desde ellos. Y, hasta ahora, los cambios parecen más administrativos que transformadores.
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