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Parana » APF
Fecha: 21/01/2026 09:28
Funcionario de Paraná recordó la resistencia de ATE en 1993 a la Ley 8.706 de ajuste del Estado El dirigente justicialista de extracción sindical y actual secretario de Desarrollo de la Municipalidad de Paraná, Enrique Ríos, emitió un comunicado en el que recordó la gesta del pueblo de Entre Ríos que hace 33 años, el 21 de enero de 1993, salió masivamente a la calle a manifestarse contra la implementación de la Ley Nº8.706 que implicó en Entre Ríos el despido de 2.605 trabajadores del Estado de un día para otro y distintas medidas de ajuste de la Administración Pública, entre las que se destacó el desfinanciamiento del ex Instituto de la Obra Social de la Provincia de Entre Ríos (Iosper), durante la gestión del gobernador peronista, Mario Moine. La Ley fue sancionada en 1992 y dispuso ajustes en los gastos de la Administración Pública, enfatizándolos en la planta de personal que de la noche a la mañana perdió 2.605 trabajadores, recortó la Contribución Patronal al Iosper en un 2%, desfinanciando a la principal Obra social de la provincia que en aquel momento tenía más de 300.000 afiliados y una amplia cartilla de prestaciones asistenciales y de medicamentos, constituyéndose en la Obra Social de los empleados del Estado provincial y sus familias. A continuación el comunicado completo: Memoria y Unidad: un nuevo aniversario del pueblazo entrerriano. Hoy no es un día más. Hoy es una fecha que arde en nuestra memoria. Se cumple un nuevo aniversario de aquella gesta en la que el pueblo trabajador de Entre Ríos se plantó frente al frío de la injusticia. Fue el día en que, por decreto y sin pudor, intentaron rematar el futuro de nuestras familias para alimentar la voracidad del ajuste. Eran tiempos de neoliberalismo explícito. La Ley 8706 no fue un error técnico: fue una decisión política. La herramienta elegida por Moine para alinear nuestra provincia con el mandato de Cavallo y Menem. Tenían sobre el escritorio el Informe Domenicone, ese verdadero manual del despojo, y hablaban de flexibilización mientras en los barrios se hablaba de hambre. Pretendieron convertir derechos en mercancía y al Estado en una oficina de remates. Pero se encontraron con un pueblo que no se entregó. No fue una discusión técnica: fue una maniobra para disciplinar a la clase trabajadora. Y tuvo responsables. Pero también tuvo resistencia. Salimos a la calle, pusimos el cuerpo y escribimos una página de dignidad que todavía marca el rumbo. No fue solo contra los despidos: fue el grito de una provincia que se negó a ser colonia. Me tocó estar ahí. Como afiliado a ATE, como militante y como trabajador. No había dudas: o estabas con los que ajustaban o con los que luchaban. Elegimos la vereda del pueblo. Hoy, con otros nombres pero el mismo cinismo, vuelven las recetas de siempre. Por eso la respuesta sigue siendo la misma: organización, memoria y lucha. Los derechos no se agradecen de rodillas, se defienden de pie. El trabajo no es un gasto en una planilla de Excel, es la dignidad de la familia argentina. Y la historia no suele ser indulgente con quienes olvidan de qué lado estuvieron cuando la mecha se encendía. Que esta fecha nos encuentre con la memoria activa y el compromiso intacto. Por los que estuvieron cuando había que estar, por los que siguen hoy y por los que vendrán... Enrique Kike Ríos. (APFdigital)
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