20/01/2026 15:59
20/01/2026 15:58
20/01/2026 15:57
20/01/2026 15:56
20/01/2026 15:56
20/01/2026 15:56
20/01/2026 15:56
20/01/2026 15:56
20/01/2026 15:52
20/01/2026 15:52
Buenos Aires » Infobae
Fecha: 20/01/2026 12:26
El verano cordobés es sinónimo de noches largas, folklore y emoción en el Festival Nacional de Doma y Folklore de Jesús María, pero este año la ilusión de muchos se vio interrumpida por el cambio de clima. La semana pasada, un temporal persistente, con lluvias, granizo y crecidas de arroyos, obligó a suspender la jornada del festival por segunda vez en menos de una semana, frustrando a miles de asistentes. Entre ellos se encontraban Tamara y Sofía, dos hermanas cordobesas cuyo reclamo por el costo de sus entradas se volvió viral y las convirtió en protagonistas inesperadas de una historia que, finalmente, tuvo un cierre feliz. Todo comenzó cuando, tras la suspensión, un video de las jóvenes expresando su desilusión y enojo se hizo viral en redes sociales. 50 mil pesos tirados en la basura. Los 50 mil pesos, ¿saben lo que yo junté para poder venir al festival? Ustedes piensan que yo tengo todos los días ese dinero; no tengo todos los días esa cantidad, lamentó una de ellas, visiblemente afectada. La otra, en la misma línea de angustia, sumó: ¿Ustedes piensan que yo los tengo todos los días? Uno trabaja muy duro para juntar esa plata, ¿y ahora quién me devuelve la plata?. Sus palabras se transformaron rápidamente en símbolo del enojo y el desamparo de quienes invirtieron en pasajes, entradas y estadía y se encontraron con la suspensión y la incertidumbre sobre los reembolsos. La repercusión fue inmediata. El video recorrió redes y medios, y la historia de las hermanas de los 50 mil llegó a oídos de la radio local La Popu, que decidió transformar la decepción en oportunidad. La emisora las invitó a vivir una experiencia inolvidable: ser parte de la última jornada del festival y conocer desde adentro todo lo que sucede en uno de los eventos más emblemáticos del país. Pero la propuesta no terminó ahí. Además de acceder al espectáculo, Tamara y Sofía pudieron conocer personalmente a Damián Córdoba y compartir con él toda la jornada, desde la previa hasta el post show, cumpliendo así el sueño de estar cerca de uno de sus artistas favoritos. Antes de partir a vivir la experiencia, las hermanas se mostraron agradecidas por el gesto con uno de los trabajadores de la radio. Les damos las gracias a Lautaro que nos va a dar las entradas de Jesús María. Así que muchísimas gracias por todo, por ayudarnos. Es una mano para nosotras, expresó una de ellas desde la terminal de ómnibus de Córdoba, visiblemente emocionada por la oportunidad que se abría después de la desilusión inicial. La historia no solo conmovió a quienes siguieron el caso, sino también a las propias protagonistas. Desde su cuenta de TikTok, que bautizaron como Las hermanas de Jesús María, una de las jóvenes reflexionó: No sabíamos que el video se iba a hacer tan viral y tan público. Nosotras creemos que hablamos por un cincuenta por ciento de los argentinos que no tienen todos los días 50 mil pesos. Sé que quizás la forma de expresarme o de hablar no fue la adecuada. Me costó mucho juntar esa cantidad de plata, y aún no me la entregaron. No pude devolver el ticket ni ellos devolvieron la plata porque no me pude quedar y tampoco volver a viajar. Teníamos muchas ganas de ir a Jesús María, ya que siempre lo veíamos en la televisión. Y para todos los que se burlaron o hablaron o hicieron malos comentarios, deséenles que tengan un poco de empatía, porque no nos conocen ni saben nuestra historia. A pesar de la angustia, las hermanas también agradecieron el apoyo recibido: Hay mucha gente que nos quiere ayudar a que tengamos de vuelta unos 50 mil pesos, anunció, y dejó un alias para la gente que quisiera colaborar. A una semana del episodio, el final feliz llegó. Las hermanas vivieron desde adentro la magia de Jesús María, conocieron a Damián Córdoba y transformaron la bronca en un sueño cumplido. El caso de Tamara y Sofía es un recordatorio de que, en medio de la adversidad, los gestos de empatía y la fuerza de la comunidad pueden cambiar el rumbo de cualquier verano.
Ver noticia original