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  • 'Fui abusado sexualmente': ex preso político relata las torturas que sufrió en Venezuela

    » Nova Entre Rios

    Fecha: 20/01/2026 11:07

    El ciudadano francés Camilo Pierre Castro relató las condiciones de reclusión y las prácticas de tortura psicológica y física que, según denunció, padeció durante su detención arbitraria en la cárcel Rodeo I, en Venezuela. Camilo Pierre Castro, un ex preso político de nacionalidad francesa liberado en noviembre del año pasado, relató recientemente parte de las torturas que sufrió mientras estuvo bajo custodia de organismos de seguridad del Estado venezolano, tras haber sido detenido en el puesto fronterizo de Paraguachón, que separa Venezuela de Colombia, en junio de 2025. Desde Ginebra, Suiza, donde reside actualmente, Castro detalló lo que vivió desde las primeras horas de su detención en la frontera, lugar al que acudió para renovar su visa de residencia colombiana, hasta que fue recluido en la cárcel del Rodeo I, ubicada en el estado Miranda. El ex preso político contó que tras su secuestro fue llevado de noche a un lugar que describió como un sótano subterráneo, cuya ubicación nunca le fue informada, aunque presume que se encontraba en Maracaibo. Explicó que fue conducido a través de varias salas conectadas por puertas sucesivas, hasta llegar a un espacio donde había tres baños completamente desbordados de heces, aparentemente acumuladas durante semanas o meses. El lugar estaba repleto de cucarachas, mientras que en el techo se escuchaba el movimiento de ratas. Me dijeron que ahí era donde me iba a duchar, relató. Tras cerrar la puerta, quedó recluido en una sala con rejas, donde observó telas, una mesa y diversos objetos que identificó como posibles instrumentos de tortura. También notó manchas en el piso y en las paredes, que asociaba con prácticas violentas. En los muros afirmó había marcas y rayas que parecían cuentas para calcular los días, lo que le permitió deducir que al menos dos personas habían permanecido allí durante unos ocho meses. Camilo Castro describió su primera noche en ese sitio como terrible. Señaló que el ambiente era sofocante, con alta humedad, calor intenso y un olor insoportable producto de los desechos. Durante horas, las cucarachas caminaban sobre su cuerpo y el aire resultaba difícil de respirar. Permaneció en ese lugar cerca de 24 horas, hasta que, según su relato, en la tarde-noche apareció un hombre al que describió como un barbón, quien comenzó a intimidarlo y amenazarlo con torturas para obligarlo a hablar. Camilo Castro denuncia abuso sexual. Castro denunció que fue encapuchado y esposado, con las manos hacia atrás, y sometido a un proceso de intimidación psicológica. Aseguró que fue drogado con una sustancia que sospecha pudo haber sido escopolamina, aunque dijo no poder confirmarlo, y que percibió un fuerte olor a solventes. Durante el traslado posterior, relató haber sido víctima de agresiones sexuales, incluyendo tocamientos por parte de una mujer mientras permanecía inmovilizado, encapuchado y sometido físicamente. Dijo que le jalaban el cabello, le forzaban la cabeza contra sus rodillas y le susurraban comentarios obscenos mientras escuchaba música a alto volumen. Indicó que estuvo una semana completa en un sótano, esposado y encapuchado, comiendo una sola vez al día, sin poder bañarse, cambiarse de ropa ni asearse. Durante ese tiempo fue interrogado de manera intermitente y sometido a manipulación temporal, al indicarle repetidamente horas falsas para desorientarlo. El traslado y la llegada al Rodeo I. Tras ese período fue llevado bajo engaño, haciéndole creer que sería trasladado a un aeropuerto, al Rodeo I. Al ingresar a la celda, sus compañeros le indicaron: No te preocupes, aquí todos somos inocentes como tú. No hay delincuentes aquí, esto es político. Todos fuimos secuestrados. Castro aseguró que esas palabras le permitieron comprender en segundos la situación en la que se encontraba y asumir que no estaba solo. Fue entonces cuando entendió que había sido incorporado a lo que describió como una política industrial de secuestro, en la que extranjeros eran utilizados como rehenes políticos. El hombre de 41 años de edad detalló que las celdas del Rodeo I medían aproximadamente dos por cuatro metros. En el fondo de cada una había un hueco de cerca de un metro por tres, donde los reclusos debían bañarse y hacer sus necesidades. En entrevista para Blu Radio, relató que ese espacio se desbordaba con frecuencia, inundando las celdas con aguas residuales cuyo olor resultaba insoportable, al punto de impedirles dormir o alimentarse con normalidad. La limpieza, cuando era posible, se realizaba con una toalla que les entregaban de forma ocasional, la cual debían usar para todo. El francés afirmó que los internos dormían sobre estructuras de cemento, sin colchones, sábanas ni mantas, y vestían únicamente una pijama durante las noches. Tortura psicológica y prácticas sistemáticas. Además de las condiciones materiales, Pierre denunció la aplicación de una práctica que describió como tortura blanca o psicológica, destinada a aislar a los presos de estímulos básicos y a quebrarlos progresivamente. Indicó que los reclusos eran sometidos de forma recurrente al uso de capuchas y esposas, para luego ser dejados durante horas a la intemperie, bajo el sol, en el patio del penal. Según su versión, estas exposiciones provocaban desmayos entre algunos detenidos. En su testimonio, Camilo Castro también habló de castigos físicos y amenazas extremas. Mencionó la existencia de una cámara de gas en el sótano del penal, donde se lanzaban gases lacrimógenos contra los presos. Asimismo, relató los traslados al denominado cuarto pico, un espacio al que los reclusos eran llevados para recibir golpizas.

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