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  • Ayuno intermitente y su influencia en el bienestar emocional

    Parana » AIM Digital

    Fecha: 19/01/2026 12:12

    El ayuno intermitente se trata de una práctica milenaria que, además de facilitar la pérdida de peso, incluye numerosos beneficios para el organismo y el bienestar general. No se trata de una dieta, sino de un estilo de vida. Esta práctica, además de contribuir con la pérdida de peso, también favorece el bienestar emocional. Favorece la salud metabólica aumentando los niveles de energía, la cognición por lo que se piensa con más claridad, y extiende la expectativa de vida favoreciendo la longevidad y la calidad de vida. Por la Lic. en Psicología Melody Varisco. Especial para AIM. Algunos de los beneficios psicológicos más importantes de practicar ayuno intermitente son los siguientes: 1. Liberación psicológica respecto a la comida: al contar con menos ventanas abiertas al día para ingerir alimentos, disminuye notablemente el gasto de energía generado por la atención puesta en todo lo ateniente en torno a la alimentación, puntualmente en el estrés que genera estar pendiente constantemente de qué comer, cuánto y cuándo. Practicar regularmente ayuno intermitente disminuye la frustración y ese estrés adicional que genera el estar pensando en la cantidad de ingestas diarias, qué comer, cómo hacerlo, cuándo prepararlo, dónde, etc. Se trata de ser flexibles e inteligentes, adaptando estratégicamente una alimentación nutritiva y de calidad a la rutina diaria. 2. Efecto eutimizante: el ayuno es un antidepresivo natural, ya que mejora y estabiliza el estado de ánimo. Si bien durante las primeras dos o tres semanas de haber iniciado con la práctica del ayuno intermitente se puede experimentar algo de irritabilidad, menos capacidad de concentración y cierto estrés debido a sentir hambre por la falta de ingesta a la que se estaba habituado; el estado anímico comienza a mejorar conforme se vaya avanzando en el tiempo con la práctica del ayuno. El nivel de adaptación al ayuno progresa, y con él, el estado anímico. Este mejoramiento del estado de ánimo se da principalmente gracias a la modificación en un grupo de hormonas gastrointestinales (principalmente la ghrelina, el neuropéptido Y y el GLP1), que disminuyen los picos de hambre, ya que son justamente esos picos de hambre tan marcados y polarizados los que generan los altibajos emocionales. El mejoramiento anímico se ve favorecido, además, por la mayor producción de cuerpos cetónicos (combustibles alternativos para el cuerpo que se fabrican en el hígado a partir de la descomposición de las grasas, cuando ya se consumió la glucosa), algunos de los cuales han demostrado un efecto neuro-depresor sobre el organismo que se traduce a nivel comportamental en un efecto ansiolítico y eutimizante (estabilizador del estado de ánimo). 3. Simplificación del día a día. Como se indicó, reducir las ventanas de ingesta durante el día simplifica enormemente la vida cotidiana en el sentido de que no se está constantemente pensando o gastando energía en la planificación de cada comida cada tanta cantidad de horas. Se propone dejar preparado con antelación la ingesta que va a romper con el ayuno y establecer un contexto afín a los objetivos, controlando lo que queda a mano en las alacenas, identificando los alimentos funcionales a los objetivos en salidas, reuniones etc., y disminuyendo la ingesta de aquellos alimentos que no suman al organismo y que generan inflamación y más ansiedad por comer. 4. Mejora del rendimiento cognitivo. Una vez que el organismo se adapta al ayuno intermitente, se produce tal desinflamación del organismo que la concentración, la atención y la memoria mejoran notablemente. Esta mejora cognitiva se debe a la producción, incremento y utilización de cuerpos cetónicos, los cuales además protegen a las neuronas al ser el combustible ideal para su mantenimiento y mejor funcionamiento. 5. Mejora el sueño y el descanso: al principio de iniciar un proceso de ayuno intermitente las horas de sueño pueden verse reducidas ya que el organismo aún no se ha adaptado al ayuno, pasando en una primera fase por un periodo estresante, que favorece la liberación de una serie de hormonas como el cortisol, adrenalina y noradrenalina; hasta que al fin se adapta, recuperando las horas de sueño que se tenía, incluso, mejorando su calidad; logrando un descanso real y profundo durante el cual el organismo puede abocar toda su energía a repararse y renovarse. 6. Aumenta y refuerza la autoestima: poder sostener un ayuno intermitente brinda al sujeto una sensación de autocontrol inigualable que aumenta el sentimiento de autoeficacia y autoestima. El empoderamiento que genera ser capaz de controlar la propia voluntad frente a cualquier tipo de contexto, incluso frente a cualquier tipo de estímulo, ya sea externo (comida) como interno (hambre) genera una satisfacción y un orgullo personal difícil de describir si no se experimenta. La persona siente que es capaz de controlar su reacción independientemente del contexto que sea, demostrando que, la libertad interior de elegir la forma que se reacciona nunca se pierde, frente a cualquier tipo de contexto. La autoestima aumenta además al ver cómo, gracias al ayuno, se comienza paulatinamente a perder tejido graso, a rejuvenecer, a mejorar la salud al retirar medicación progresivamente, mejorando Enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT) adquiridas por el sostenimiento de hábitos perjudiciales. 7. Incomodidad voluntaria. Frente a la cultura actual del hedonismo y la comodidad, para no enquistarnos y hundirnos en el sedentarismo y en el facilismo de lo cotidiano, es recomendable generar todos los días cuotas de incomodidad voluntaria, es decir, incomodar al organismo y al psiquismo, sacarlo de su estado de reposo, de quietud, de homeostasis, y empujarlo al movimiento, ya sea ayunando, o realizando distintas formas de actividad física, haciéndolo pasar hambre con el objeto de que consuma energía del tejido graso en vez de lo que se ingiere, tomando duchas frías o haciendo inmersiones en agua helada, haciendo el ejercicio mental de cambiar de perspectiva periódicamente, tratando de comprender quizá el punto de vista ajeno, etc. Por último, pero no menos importante, es fundamental el sinceramiento con uno mismo, a fin de lograr paulatinamente un mayor y profundo autoconocimiento y fortaleza frente a las resistencias que el propio organismo y psiquismo levante. Frente al ejercicio de incomodidad voluntaria propuesto más arriba, es prudente advertir que siempre se van a levantar resistencias (ya sea en forma de excusas, desmotivación, desgano, anhedonia, cansancio etc.) para evitar justamente incomodar al organismo, ya que existe una tendencia fundamental de todo ser vivo a regresar al estado inorgánico desde donde emergió a través de la reducción completa de las tensiones, es decir que se tiende naturalmente a un estado de homeostasis, de reposo, de conservación de la energía. Es por ello por lo que, para evitar este estancamiento de la energía vital, se propone practicar la incomodidad voluntaria con el objeto de activar el impulso vital y mejorar consecuentemente la salud psicofísica, venciendo las propias resistencias.

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