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Fecha: 19/01/2026 09:16
Dormir es una función biológica clave para la salud física y mental, pero no siempre es fácil saber si el descanso fue verdaderamente reparador. Levantarse sin sueño no garantiza haber dormido bien. De hecho, según investigaciones en medicina del sueño, una gran parte de la población presenta déficit de descanso sin ser plenamente consciente de ello. De acuerdo con un artículo publicado por la Sleep Research Society, el sueño de mala calidad puede manifestarse a través de señales sutiles que pasan desapercibidas y se naturalizan con el ritmo de vida actual. La clave está en observar cómo responde el cuerpo durante el día, más allá de las horas dormidas. Señales diurnas que revelan un descanso insuficiente Uno de los primeros indicadores es la fatiga persistente, incluso después de una noche aparentemente normal. Según estudios de la Sleep Research Society, sentirse cansado a media mañana o necesitar estimulantes como café en exceso puede ser un signo de sueño fragmentado o poco profundo. Los síntomas frecuentes incluyen: - Sentirse cansado a media mañana - Necesitar café en exceso - Dificultad para concentrarse o mantener la atención. - Irritabilidad, cambios de humor o menor tolerancia al estrés. - Sensación de mente nublada o lentitud mental. - Bajones de energía marcados por la tarde. La investigación señala que estos efectos se relacionan con una alteración en las fases del sueño, especialmente del sueño profundo y del sueño REM, fundamentales para la recuperación cerebral. El cuerpo también habla cuando no descansás bien El mal descanso no solo se percibe en lo mental. Según la evidencia científica, el organismo envía señales físicas claras cuando el sueño no es reparador. Dolores musculares sin causa aparente, cefaleas frecuentes y mayor sensibilidad al dolor son algunas de ellas. Además, la Sleep Research Society advierte que dormir mal afecta la regulación hormonal, lo que puede provocar: - Mayor apetito, especialmente por alimentos dulces o ultraprocesados. - Dificultad para mantener un peso saludable. - Alteraciones en el sistema inmune, con mayor predisposición a resfríos o infecciones. Estos efectos pueden aparecer incluso en personas jóvenes y activas que creen descansar lo suficiente. Rendimiento, memoria y emociones: el impacto invisible Según un estudio de la Sleep Research Society, la falta de sueño de calidad deteriora funciones cognitivas clave, como la memoria, la toma de decisiones y la creatividad. Dormir mal reduce la capacidad del cerebro para consolidar aprendizajes y regular las emociones. Entre las señales más comunes se destacan: - Olvidos frecuentes o dificultad para retener información. - Menor productividad laboral o académica. - Reacciones emocionales exageradas ante situaciones cotidianas. - Sensación de estar desconectado o poco motivado. Leé también: La ciencia logró descifrar las causas de la fatiga del lunes y reveló cuatro estrategias para poder superarla Dormir bien no es un lujo, sino una necesidad biológica. Reconocer estas señales tempranas permite corregir hábitos, consultar a un especialista si es necesario y evitar que la falta de descanso se vuelva crónica. Porque, según la evidencia científica, el verdadero indicador de un buen sueño no es la noche, sino el día siguiente.
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