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  • Cómo es la cadena de comercialización de la cebada y cuál es su relevancia productiva

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    Fecha: 19/01/2026 05:26

    La cebada ocupa un lugar estratégico dentro de la agricultura argentina y su cosecha acaba de finalizar con la mayor producción de los últimos 10 años. Aunque su superficie sembrada y volumen de producción quedan por detrás de otros cultivos extensivos, su inserción en cadenas industriales específicas y su alto perfil exportador la convierten en un engranaje clave del complejo cerealero, según analizó un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) elaborado por Belén Maldonado, Bruno Ferrari y Emilce Terré. Leé también:La cosecha de cebada finalizó con la mayor producción de los últimos 10 años Con destinos que van desde la producción de malta hasta la alimentación animal y los mercados internacionales, el cereal muestra una dinámica comercial particular, con reglas propias y una estructura claramente definida. En términos productivos, la cebada se posiciona como el quinto cultivo en superficie sembrada y el cuarto en volumen de producción a nivel nacional. Su relevancia no radica solo en los números, sino también en la diversidad de usos que explica una demanda segmentada y exigente. Leé también: Estiman que el maíz tendrá una cosecha récord de 62 millones de toneladas La industria cervecera depende exclusivamente de la cebada cervecera como insumo básico, mientras que la cebada forrajera encuentra salida en el consumo animal y en la exportación, lo que amplía el abanico de destinos comerciales. Este análisis se desprende de un informe elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), a partir de datos del sistema SIO Granos, cuyos autores son Belén Maldonado, Bruno Ferrari y Emilce Terré. El trabajo examina en detalle cómo se estructura la comercialización de la cebada en Argentina, cuáles son sus principales zonas de origen, los destinos de la mercadería y las modalidades de negociación que predominan en el mercado. Leé también: Afirman que el complejo girasolero consolidó su crecimiento y gana peso en el escenario mundial Uno de los rasgos más salientes es la fuerte concentración geográfica de la producción. En promedio, durante las últimas cinco campañas se comercializaron cerca de 4,7 millones de toneladas de cebada por ciclo, considerando tanto el segmento cervecero como el forrajero. De ese total, el 94% tuvo origen en la provincia de Buenos Aires, muy por encima del resto de las provincias productoras. Santa Fe, La Pampa y Córdoba aparecen muy por detrás, con participaciones marginales. Incluso dentro del territorio bonaerense, la originación no es homogénea. Los partidos del sur provincial concentran la mayor parte de la producción comercializada, con distritos como Tres Arroyos, Necochea, Tandil, Coronel Dorrego y Lobería como puntos neurálgicos. Esta localización responde tanto a condiciones agroclimáticas favorables como a la cercanía con los puertos de aguas profundas, un factor determinante en un cultivo con marcada vocación exportadora. Puertos, exportación y demanda interna La estructura de destinos de la cebada refleja con claridad su perfil externo. En promedio, cerca de dos tercios de la producción nacional se colocan en el mercado internacional, mientras que el resto se reparte entre la industria local y el consumo forrajero. Esta proporción explica la importancia de la logística portuaria dentro del circuito comercial. Según el relevamiento, el 69% de la cebada comercializada en las últimas campañas tuvo como destino los puertos argentinos. La zona de Quequén lidera las entregas, seguida por Bahía Blanca y, en tercer lugar, el Gran Rosario. En conjunto, estas terminales concentran alrededor de 3,3 millones de toneladas por campaña, consolidando su rol como nodos centrales del comercio cerealero. Leé también: La cosecha de trigo finalizó en 27,8 millones de toneladas y es la mejor producción de la historia Más allá de los puertos, una parte relevante de la mercadería se dirige al oeste bonaerense y al este de La Pampa, regiones vinculadas principalmente al consumo forrajero y a circuitos industriales específicos. Otras zonas del sur y norte de Buenos Aires reciben volúmenes menores, mientras que el resto del país participa de manera marginal en la recepción del cereal. La demanda interna, aunque menor en volumen, cumple un rol clave en la formación del mercado. La industria maltera absorbe la totalidad de la cebada cervecera destinada a la producción de malta, insumo esencial para la elaboración de cerveza. En paralelo, la cebada forrajera se posiciona como una alternativa energética dentro de las dietas animales, especialmente en sistemas de engorde. Contratos, precios y formas de pago En cuanto a las modalidades de negociación, la cebada presenta un patrón bien definido. Más de la mitad de la producción se comercializa durante la campaña, que se extiende de diciembre a noviembre, aunque una proporción significativa se vende de manera anticipada. En promedio, el 41% de las operaciones se concreta antes del inicio formal del ciclo, lo que pone de relieve la importancia de la planificación comercial. Los contratos de compraventa explican prácticamente la totalidad de las operaciones, mientras que el canje ocupa un lugar marginal. Al analizar el momento de entrega, se observa una clara predominancia de los contratos forward, es decir, aquellos con entrega diferida. En el total de las negociaciones, cerca del 69% se pacta bajo esta modalidad, frente a un 31% con entrega disponible o contractual. Leé también: Presionada por la baja del dólar, la soja tuvo una semana negativa en Rosario y cerró a $485 mil por tonelada La elección del tipo de contrato está estrechamente vinculada al momento de la venta. Antes de la cosecha, los contratos forward concentran casi la totalidad de las operaciones, una lógica esperable en un mercado donde la mercadería aún no fue recolectada. Durante la campaña, en cambio, se equilibran las entregas inmediatas y diferidas, mientras que una vez finalizado el ciclo vuelve a ganar peso la entrega disponible. Otro aspecto relevante es la fijación del precio. La mayoría de las operaciones se realiza a precio hecho, aunque en los contratos forward crece la proporción de negocios con precio a fijar. En estos casos, la referencia más utilizada es el mercado comprador, por encima del Precio Cámara u otras alternativas. Esta característica refleja la ausencia de un mercado de futuros con volumen significativo para la cebada, a diferencia de lo que ocurre con otros granos. Leé también: Afirman que las exportaciones del poroto de soja caerán en 2026 y volverán a su promedio histórico En materia de pagos, predomina la cancelación contra entrega de la mercadería, seguida por los pagos a plazo y, en menor medida, los anticipados. En los contratos forward, además, se destacan ventanas de entrega extensas, muchas veces superiores a los 180 días, lo que indica que estos acuerdos buscan asegurar volumen a lo largo del ciclo más que abastecer momentos puntuales del año. En síntesis, la cebada muestra un circuito comercial altamente concentrado en lo geográfico, con fuerte orientación exportadora y reglas de juego claras en materia de contratos y logística. Un esquema que, con matices, se mantiene estable campaña tras campaña y que confirma el rol estratégico de este cereal dentro del entramado agroindustrial argentino.

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