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» La Nacion
Fecha: 18/01/2026 16:42
En un artículo del New York Times, Lula advirtió que la captura de Maduro amenaza la estabilidad global BRASILIA. En un artículo publicado este domingo en el diario norteamericano The New York Times, el presidente Luiz Inacio Lula da Silva afirmó que los bombardeos realizados por Estados Unidos sobre territorio venezolano y la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro el 3 de enero representan otro capítulo lamentable en la continua erosión del derecho internacional y el orden multilateral establecido después de la Segunda Guerra Mundial. El mandatario afirmó que la región no se someterá a proyectos hegemónicos y defendió la construcción de una América Latina próspera, pacífica y plural como única doctrina compatible con sus intereses. En el artículo, Lula reconoce que los jefes de Estado o de gobierno de cualquier país pueden ser considerados responsables de acciones que socaven la democracia y los derechos fundamentales. Sin embargo, enfatiza que no es legítimo que otro Estado se arrogue el derecho de administrar justicia. Según el presidente, las acciones unilaterales amenazan la estabilidad en todo el mundo, perturban el comercio y la inversión, aumentan el flujo de refugiados y debilitan aún más la capacidad de los Estados para enfrentar el crimen organizado y otros desafíos transnacionales. Lula afirma en el texto que es particularmente preocupante que este tipo de prácticas se apliquen en América Latina y el Caribe. Según él, estas acciones generan violencia e inestabilidad en una región que busca la paz mediante la igualdad soberana entre las naciones, el rechazo al uso de la fuerza y la defensa de la autodeterminación de los pueblos. Lula observa que, en más de 200 años de historia independiente, esta es la primera vez que Sudamérica sufre un ataque militar directo de Estados Unidos, aunque fuerzas estadounidenses ya han intervenido en la región. Al abordar la postura regional, Lula recordó que América Latina y el Caribe comprende más de 660 millones de personas y tiene sus propios intereses y sueños que defender. En un mundo multipolar, escribió, ningún país debería ver cuestionadas sus relaciones exteriores por buscar la universalidad. Al abordar la situación en Venezuela, el presidente afirmó que el futuro del país, como el de cualquier otro, debe estar en manos de su pueblo. Añadió que esta es una condición esencial para que millones de venezolanos, muchos de los cuales se encuentran temporalmente refugiados en Brasil, puedan regresar sanos y salvos a su país. Lula enfatizó que Brasil seguirá trabajando con el gobierno y el pueblo venezolanos para proteger los más de 2100 kilómetros de frontera común y profundizar la cooperación. Sólo un proceso político inclusivo, liderado por los propios venezolanos, conducirá a un futuro democrático y sostenible, escribió. Lula enfatizó que, en este espíritu, su gobierno mantiene un diálogo constructivo con Estados Unidos. Según él, Brasil y Estados Unidos son las dos democracias más pobladas de América, y aunar esfuerzos en torno a planes concretos de inversión, comercio y combate al crimen organizado es el camino a seguir. Sólo juntos podremos afrontar los desafíos que aquejan a un hemisferio que nos pertenece a todos, concluye. En el artículo, Lula argumenta que los países de la región deben impulsar una agenda positiva capaz de superar las diferencias ideológicas en favor de resultados pragmáticos. Entre las prioridades, cita atraer inversiones en infraestructura física y digital, promover empleos de calidad, generar ingresos y expandir el comercio dentro de la región y con países de fuera de ella. Para el presidente, la cooperación es fundamental para movilizar los recursos necesarios para combatir el hambre, la pobreza, el narcotráfico y el cambio climático. Lula argumenta que, año tras año, las grandes potencias han intensificado sus ataques a la autoridad de las Naciones Unidas y su Consejo de Seguridad. Según él, cuando el uso de la fuerza para resolver disputas deja de ser la excepción y se convierte en la regla, la paz, la seguridad y la estabilidad mundiales se ven amenazadas. El presidente afirma además que la aplicación selectiva de las normas internacionales crea un escenario de anomia que debilita no solo a los Estados individuales, sino al sistema internacional en su conjunto. Sin normas acordadas colectivamente, es imposible construir sociedades libres, inclusivas y democráticas, escribió. El presidente brasileño también criticó la división del mundo en zonas de influencia y las incursiones neocoloniales en busca de recursos estratégicos, calificando estas prácticas de obsoletas y perjudiciales. Según él, es crucial que los líderes de las grandes potencias comprendan que un mundo de hostilidad permanente no es viable y que, por muy fuertes que sean, no pueden basarse únicamente en el miedo y la coerción.
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