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Fecha: 18/01/2026 07:01
La reinserción social y laboral de las personas privadas de la libertad suele mencionarse como un objetivo central del sistema penitenciario, aunque pocas veces se traduce en experiencias visibles y sostenidas en el tiempo. En la Unidad Penal Nº 9 Granja Penal El Potrero, ubicada en Gualeguaychú, provincia de Entre Ríos, ese concepto se materializa a través de un esquema de trabajo productivo que combina capacitación, responsabilidad y contacto directo con el entramado productivo regional. Leé también: Sin agua, no hay alimentos: el trabajo de un ingeniero agrónomo para revertir la crisis en el Chaco salteño Este establecimiento, el segundo centro penitenciario más antiguo del país, se encuentra sobre la ruta provincial 136, a la altura del kilómetro 26,5. Actualmente aloja a 569 internos, entre mujeres y hombres, y es la unidad con la segunda mayor población carcelaria de Entre Ríos. Para su funcionamiento cuenta con 238 agentes, entre personal de seguridad y administrativo, que sostienen una estructura que incluye 10 pabellones masculinos y 1 femenino. Una experiencia que trasciende el encierro Dentro de este contexto, la granja penal desarrolla un modelo de reinserción basado en el trabajo agropecuario y en la formación en oficios. Los internos son distribuidos de acuerdo a los acuerdos judiciales y al tipo de causa, y en esta unidad tenemos tanto pabellones de máxima seguridad como pabellones modelo, explicó Rubén Ezequiel de los Santos, oficial subalcaide y jefe de Industria de la unidad, a cargo de los talleres productivos y de laborterapia. El esquema incluye tareas vinculadas a la cría de animales, la huerta y una amplia variedad de talleres. La unidad cuenta con un inventario productivo que abarca bovinos, porcinos, ovinos, equinos y aves de corral. A eso se suma un espacio destinado a la apicultura y una panadería que no solo abastece el consumo interno, sino que también provee a la Policía, al Hospital y a distintas escuelas de la ciudad. Los productos de panificación se comercializan en un salón de ventas ubicado en Gualeguaychú. Leé también: La boga se abre camino como opción estratégica para la acuicultura argentina Además, los internos pueden capacitarse y trabajar en talleres de albañilería, herrería, carpintería, tapicería y costura, ofreciendo servicios a la comunidad. Todos los trabajos se realizan dentro del penal, con internos capacitados y maestros que dictan los distintos talleres. Primero pasan por instancias de formación y luego se incorporan a las tareas productivas, precisó De los Santos. Uno de los desarrollos más relevantes del proyecto es la sala de faena de ovinos, habilitada oficialmente en julio de 2024. Se trata de la única sala de estas características dentro del sistema penitenciario provincial. Allí, un grupo reducido de internos realiza tareas de faena y desposte bajo estrictos controles sanitarios y bromatológicos, con el acompañamiento de personal especializado. Leé también: Afirman que las exportaciones del poroto de soja caerán en 2026 y volverán a su promedio histórico El proceso comenzó con una etapa de capacitación brindada por el asesor Sergio Taffarel, reconocido especialista en ovinos, quien instruyó a los internos en el manejo de animales, uso de herramientas y tipos de cortes. A ese trabajo se sumó el asesoramiento permanente de la médica veterinaria Cecilia Lugaresi. La selección de los internos que participan es rigurosa, dado que manipulan elementos cortantes y maquinaria específica, y cuentan con permisos y seguimientos especiales. La sala tiene capacidad para faenar hasta 30 animales por día, en función del espacio disponible en las cámaras de frío, que pueden albergar unas cien reses. Los productores llevan sus animales y, en un plazo de 24 horas, los retiran faenados, con la documentación correspondiente para su traslado. El servicio no funciona como frigorífico, sino como sala de faena habilitada, con certificación oficial. Leé también: Comprueban las ventajas de la utilización de efluentes de cerdos para la fertilización de la soja Los internos que participan de estas tareas reciben un haber estímulo quincenal, que les permite cubrir gastos personales dentro de la unidad. En paralelo, se trabaja con el Juzgado para que las actividades productivas cumplan con una carga horaria formal, reforzando el enfoque laboral del programa. Con el avance del proyecto, cada vez más productores de la región y de localidades como Concepción del Uruguay comenzaron a utilizar el servicio. Como próximo paso, la unidad ultima detalles para habilitar una carnicería de ovinos en Gualeguaychú, donde se comercializarán cortes envasados al vacío, medias reses y corderos enteros. También se analiza la ampliación de la planta para incorporar la faena de porcinos, con el respaldo de la Municipalidad y del gobierno entrerriano.
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