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» Clarin
Fecha: 17/01/2026 22:03
Hasta hace algunos meses, eran más las declaraciones ruidosas, los escándalos en la pista y los saques de abajo o gran Willie que lo que Alexander Bublik verdaderamente podía dar en términos de resultados. Pero algo cambió últimamente y el comienzo de la presente temporada lo reafirma. El kazajo de 28 años, flamante incorporación al Top Ten de la ATP, viene de ser campeón del ATP 250 de Hong Kong en la previa del Abierto de Australia tras vencer por 7-6 (2) y 6-3 en la final a Lorenzo Musetti, el número 7 del mundo. ¿Sorpresa? Nada de eso. Suma más victorias (7) que derrotas (6) ante los integrantes de ese selecto grupo de los diez mejores tenistas del mundo entre 2025 y 2026, se alzó con cinco títulos en ese lapso (dos sobre cancha dura y polvo de ladrillo y uno sobre césped) y está logrando ahora poner todo su talento al servicio del juego. ¿Qué cambió, entonces, para ver semejante evolución de un tenista que prometía y que finalmente está convirtiendo el futuro en presente? Él mismo lo explicó en una entrevista con el portal de tenis Clay: Cambié el enfoque en muchas cosas desde que nació mi hijo. Al fin y al cabo es mi trabajo y tengo que hacerlo bien. Antes no me gustaba jugar en polvo de ladrillo, pero eso ya no me importa. Ahora juego donde sea. Realmente lo disfruto. Si es polvo, que sea polvo". El trofeo que conquistó en Halle, al margen de las resonantes victorias ante Jannik Sinner -1 del mundo en aquel momento- y Daniil Medvedev (11°), no generó un impacto tan fuerte. Su altura (mide 1,96 mts y tiene un saque potente y variado) y buen manejo de la red lo convirtieron en un especialista sobre césped. Sin embargo, dio un paso adelante en cuanto a la capacidad para sostener largos intercambios desde la línea de base y no caer en la desesperación, especialmente necesario en canchas lentas. Eso sí que fue una sorpresa. Bublik, aquel que en la primera ronda del Masters 1000 de Montecarlo 2024 le entregó su raqueta a una alcanzapelota cuando estaba siendo destrozado por Borna Coric y no encontraba respuestas o el que el año anterior rompió tres raquetas en menos de 30 segundos en Montpellier, no parece el mismo que ejercitó la paciencia para vencer a Alex De Miñaur (9°) en la última edición de Roland Garros tras verse con sets de desventaja. Aquella victoria marcó un quiebre en su carrera y lo impulsó a ganar en semanas consecutivas los títulos de Gstaad y Kitzbuhel. Nacido en la ciudad rusa de Gátchina, 45 kilómetros al sur de San Petersburgo, eligió en 2016 representar a Kazajistán porque en su momento la Federación de Tenis de Kazajistán (KTF por sus siglas en inglés) le ofreció el apoyo que no recibía en su país natal. Lo que no pudo escoger, largo tiempo atrás, fue qué deporte practicar. Nunca tuve otra opción. Mi padre me dijo que jugara y jugué. Nunca se planteó la cuestión de si quería ser tenista o no. En mi familia era así y mi madre apoyó a mi padre", contó en aquella misma entrevista. Esa imposición puede resultar chocante, aunque él la tomó siempre con naturalidad: "Creo que fue una gran decisión. Si querés que tus hijos sean buenos, tenés que cuidarlos, decirles lo que tienen que hacer. Lo cierto es que renegó durante mucho tiempo con el tenis y dejó en sus primeros años en el circuito muchas de esas frases irreverentes que contrastan con el enorme talento que mostró desde chico al empuñar una raqueta. "Odio el tenis con todo mi corazón. Para ser honesto, no veo nada positivo en ser tenista", declaró a comienzos del 2020, poco después de su irrupción en el top 100. "Sólo juego por dinero. Si no hubiera dinero, dejaría de jugar al tenis al instante", agregó en aquel entonces. Y se animó a lanzar un crítica al esquema de competencia del circuito rentado, a las presiones e incluso a los fans: "Es difícil ser un profesional, jugar todos los días, siempre con nuevos rivales, aunque tengas dolores por todas partes. Incluso si te divorciás, si te separás de tu novia, tenés que jugar; y si perdés, todos te preguntan por qué perdiste. Esa es la parte del tenis que odio". De hecho, reconoció que estuvo cerca del retiro. Terminé muy insatisfecho conmigo mismo al final de la temporada pasada (2024), incluso a principios de esta (2025). Considere el retiro porque tenía la preocupación de salir del top 100, que lo hubiera cambiado todo. Después de Indian Wells me fui tres días a Las Vegas para desconectar, pero lo cierto es que me fui bastante preocupado. Desde entonces, fue como empezar una misión, confesó a Tennis Magazin. Reaccionó a tiempo Bublik, quien debutará en la madrugada del domingo ante el estadounidense Jenson Brooksby (48°) en su primer Grand Slam como top ten, y promete ser una de las revelaciones de la temporada que continúa en Melbourne Park. Su tenis cambió. Igualmente, queda esperar también sus saques de abajo y alguna otra de sus locuras en la pista. Esas son parte de su ADN. Mirá también Mirá también Newsletter Clarín
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