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  • Noruega se indigna con el regalo del Premio Nobel de Machado a Trump | Análisis

    Parana » AnalisisDigital

    Fecha: 17/01/2026 11:02

    La decisión de la líder opositora venezolana de obsequiarle al presidente de EEUU su Premio Nobel de la Paz, generó indignación. Nunca había ocurrido algo así. Gabriel Michi Inaudito. Irrespetuoso. Increíble. Vergonzoso. Perjudicial. Patético. Insólito. Ridículo. Surrealista. Esos son algunos de los adjetivos con que los que políticos, académicos y medios de Noruega han calificado a la actitud de dirigente opositora venezolana María Corina Machado por haberle regalarlo la medalla del Premio Nobel de la Paz al presidente de EEUU, Donald Trump. Fue tras el almuerzo que compartieron en la Casa Blanca y después de que el propio Trump la ninguneara diciendo que no veía que tuviera respaldo popular para conducir Venezuela -tras el ataque estadounidense y el secuestro de Nicolás Maduro- y horas más tarde de que el mandatario señalara que había tenido una excelente conversación con la presidenta delegada Delcy Rodríguez, calificándola como una mujer maravillosa. Pese a todo eso, Machado no sólo le entregó la medalla del Nobel sino que defendió su decisión, elogiando a Trump por lo ocurrido con Venezuela. Y contradiciendo al propio Instituto Noruego de los Nobel que había dicho que ese prestigioso Premio es intransferible y, mucho menos, se puede regalar. Las palabras del Instituto fueron contundentes: Una vez anunciado el Premio Nobel, no puede ser revocado, compartido ni transferido a otras personas. La decisión es definitiva y válida para siempre. La organización también explicó que los comités que otorgan los premios Nobel nunca han considerado revocar un premio. Janne Haaland Matlary, profesora de la Universidad de Oslo y ex política, descalificó el regalo de Machado a Trump: Es completamente inaudito. Ua total falta de respeto por el Premio. Su opinión es coincidente con la de Raymond Johansen, secretario de la ONG Ayuda Popular Noruega y ex concejal de Oslo, quien dijo: Esto es increíblemente vergonzoso y perjudicial para uno de los premios más reconocidos del mundo. Y Benedicte Bull, especialista en Latinoamérica de la Universidad de Oslo, sostuvo: Es surrealista, simplemente inaudito. Me parece una falta de respeto que desprestigia al Premio, porque está siendo utilizado [por la opositora venezolana] con la esperanza de obtener influencia política. Pese a que el Instituto Nobel ya había anticipado su opinión en contra y que era conocido el malestar que esto estaba generando en Noruega -país al que Machado llegó como heroína horas después de que su hija recibiera el Premio ya que ella estaba intentando escapar de Venezuela en medio de un espectacular operativo supervisado por EE.UU.- decidió regalarle a Trump esa medalla porque, según dijo, se lo merece. Y el presidente estadounidense -que había reclamado porque no se lo dieron a él- la aceptó sin ningún prurito. Según Machado en el encuentro con Trump en la Casa Blanca se produjo un momento muy emotivo, y argumentó que los venezolanos están muy agradecidos por todo lo que ha hecho. El republicano calificó el regalo como un gesto maravilloso de respeto mutuo. Antes de que se concretara ese polémico regalo, el Centro Nobel de la Paz, que se encarga de administrar el museo del reconocimiento en Oslo, publicó en sus redes sociales un largo mensaje sobre la medalla que se entrega a los ganadores y sus características: tiene 6,6 centímetros de diámetro y está forjada en oro. En la publicación, también recordaba que el periodista ruso Dmitri Muratov, premiado en 2021, subastó su galardón por 100 millones de dólares (unos 86 millones de euros al cambio actual) para apoyar a los refugiados de la invasión de Rusia a Ucrania. La medalla puede cambiar de dueño, pero el título de un laureado con el premio Nobel de la Paz no, aclaró el centro. En ese punto y comparando aquel antecedente histórico, Bull señaló: Es completamente diferente usar el premio para recaudar fondos para una buena causa que entregarlo al hombre más poderoso de la Tierra, alguien que está socavando la democracia constantemente. Y agregó: Es muy triste. El Premio le había sido concedido (a Machado) por su trabajo por la democracia en Venezuela. Janne Haaland Matlary, profesora de la Universidad de Oslo, coincidió con su colega. Esta analista política y ex secretaria de Estado del Ministerio de Exteriores noruego, calificó el gesto de la venezolana como patético. En tanto, el historiador Asle Sveen al Verdens Gangy argumentó: Machado está absolutamente desesperada por obtener algo de Trump con el objetivo de desempeñar un papel en una eventual democratización de Venezuela Por su parte, desde la izquierda, el Partido Rojo noruego fue más allá y propuso que se destituya a los miembros del Comité que eligieron a Machado como la ganadora del año pasado. Ahora, el premio Nobel está colgado en la oficina de Donald Trump, y desgraciadamente es una consecuencia previsible de la decisión del Comité del Nobel, afirmó Bjornar Moxnes, uno de sus portavoces. Otras formacione políticas, como el Partido Conservador, también están en contra de lo que hizo Machado, aunque ratificaron que es la ganadora del Premio aunque Trump haya recibido ahora la medalla. Lo paradójico es que mientras se desarrollaba el encuentro entre Machado y Trump, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, declaraba que la posición del presidente estadounidense no cambió en cuanto a la continuidad del chavismo -sin Maduro- en el poder y elogió a Delcy Rodríguez por cumplir con todas las exigencias y peticiones de Estados Unidos. Es una persona fantástica, escribió Trump sobre Rodríguez en Truth Social. Es una mujer maravillosa que ha pasado por tantas cosas, comentó sobre Machado en esa misma red social. Esta es la primera vez que un ganador o ganadora del Premio Nobel de la Paz regala su medalla a un presidente o un referente en ejercicio. Sí había ocurrido que el escritor estadounidense Ernest Hemingway -años después de que le otorgaran el Nobel de Literatura por obras como El viejo y el mar- donara la medalla y el diploma al pueblo de Cuba, poniéndolos al cuidado de la Iglesia Católica de El Cobre. Esa medalla fue robada y recuperada rápidamente en 1986. Hoy solo permanece el diploma en exposición. Además, también ocurrió lo del remate para fines benéficos ya citado, que aquel caso de 2022, el periodista ruso Dmitry Muratov subastó su Nobel de la Paz por US$103.5 millones para recaudar fondos para los niños refugiados de Ucrania. También hubo quienes rechazaron recibir la distinción como fue el caso del escritor Jean Paul Sartre y del diplomático vietnamita Lê uc Tho, por ejemplo, quien había sido galardonado junto con el entonces secretario de Estado de Estados Unidos, el polémico Henry Kissinger en 1973, por haber negociado el alto el fuego en la Guerra de Vietnam. El vietnamita negó a aceptarlo argumentando que el otro bando había violado la tregua y que la guerra continuaba. Otra situación anómala se vivió en 2014, cuando el desacreditado científico estadounidense James Watson subastó la medalla que recibió en 1962 junto con Maurice Wilkins y Francis Crick por descubrir la estructura del ADN, convirtiéndose en el primer galardonado en vender su premio. Watson argumentó que se había desecho de la medalla porque había sido condenado al ostracismo por la comunidad científica tras hacer comentarios racistas en una entrevista en 2007. En tanto, Leon Lederman, un físico de EE.UU. que ganó el Nobel de Física en 1988 junto con dos colegas, decidió en 2015 subastar su medalla, ganada tras el descubrimiento de una partícula subatómica llamada neutrino muónico y con el dinero recaudado compró una cabaña de madera cerca del pequeño pueblo de Driggs, en el este de Idaho, para irse de vacaciones. En 1939, 12 parlamentarios suecos nominaron al primer ministro británico Neville Charmberlain al Nobel de la Paz argumentando que había salvado la paz mundial mediante el Acuerdo de Múnich con Adolf Hitler en septiembre de 1938, cuando la región checoslovaca de los Sudetes fue entregada a Alemania. Tres días más tarde, el parlamentario sueco y líder socialdemócrata Erik Brandt envió una carta al Comité del Nobel explicando que quien debía ser nominado era Hitler. Eso generó una enorme indignación que derivó en una ola de protestas en el país. El repudio fue generalizado y el legislador intentó explicar que era una ironía para clavarlo en el muro de la vergüenza como enemigo número uno de la paz en el mundo. Pero las airadas respuestas de rechazo lo obligaron a retirar la postulación. Hoy el Premio Nobel está en el centro de otra polémica, pero esta se relaciona con la inédita decisión de una galardonada de regalarle la medalla a otra persona. María Corina Machado argumentó que el presidente de los EEUU se lo merecía. Y agregó: Sepan que contamos con el presidente Donald Trump para la libertad de Venezuela. Me impresionó mucho lo claro que está. Cómo conoce la situación de Venezuela, cómo le importa lo que está sufriendo el pueblo de Venezuela. También le quiso dar un contexto histórico a ese inusual gesto: Le dije: 'Hace 200 años, el general Lafayette le entregó al presidente una medalla con la cara de George Washington a Simón Bolívar, que siempre atesoró. Justo 200 años después, la gente de Bolívar le está devolviendo a Washington una medalla en reconocimiento. El hecho de que este gesto tenga lugar dos siglos después, casi como un espejo histórico, le otorga un poder simbólico excepcional, agregó Machado en un comunicado publicado tras el encuentro. Pero todas las explicaciones y justificaciones de la dirigente opositora venezolanas sonaron a excusas dentro de una conducta muy cuestionada. Quizás María Corina Machado sueñe con que ese regalo le va a allanar el camino y en el futuro el líder de la principal potencia del Mundo apoye su postulación a la Presidencia. Pero a los ojos del planeta, su actitud no fue bien vista. Y ni hablar de los noruegos que lo vivieron como una afrenta personal. Y los adjetivos con los que describieron ese regalo lo dicen todo: Inaudito. Irrespetuoso. Increíble. Vergonzoso. Perjudicial. Patético. Insólito. Ridículo. Surrealista. Así de duro. Así de terminante.

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