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Fecha: 17/01/2026 10:51
Después de más de dos décadas de trabajo sostenido, un programa de mejoramiento genético del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) empieza a mostrar resultados concretos que podrían marcar un punto de inflexión para la producción de banana en la Argentina. En la localidad formoseña de Laguna Naineck, investigadores del organismo desarrollaron 30 líneas avanzadas de banana Cavendish, adaptadas a las condiciones del norte del país, con mejores rendimientos, mayor calidad comercial y una resistencia destacada a enfermedades que históricamente limitan el cultivo. Leé también: La boga se abre camino como opción estratégica para la acuicultura argentina El proyecto, que se apoya en evaluaciones a largo plazo y ensayos comparativos rigurosos, permitió identificar materiales con comportamientos diferenciales según destino comercial y región productiva. Después de más de cuatro ciclos de evaluación seleccionamos los clones más promisorios, con excelentes resultados a campo, explicó Gerardo Tenaglia, investigador del INTA El Colorado y responsable del programa de mejoramiento. Más rendimiento, mejor calidad comercial y resistencia a enfermedades clave Los ensayos incluyeron el análisis de 36 variables fenológicas, productivas y agronómicas, además de estudios con marcadores moleculares. A partir de ese trabajo se definieron 12 clones élite, agrupados en tres conjuntos de variedades orientadas a los mercados nacional, regional y local. La estrategia, según destacaron desde el INTA, apunta a ofrecer alternativas concretas para distintos esquemas productivos y comerciales, evitando la lógica de una única variedad ideal. Las líneas destinadas al mercado nacional se destacan por su porte medio, pseudotallos de buen diámetro y una cáscara firme, condición clave para el transporte a largas distancias. Estos materiales alcanzan rendimientos superiores a las 33 toneladas por hectárea, por encima del promedio nacional, y presentan una calidad comercial que les permite competir con fruta importada. Son bananas pensadas para llegar bien a los grandes centros urbanos, con buena presentación, firmeza y sabor equilibrado, detalló Tenaglia. Leé también: En el corazón de la región núcleo, la ciencia busca un maíz más resistente a las enfermedades Para el mercado regional que abarca zonas como Resistencia, Corrientes y Santa Fe el INTA avanzó en materiales con pseudotallos robustos, buen comportamiento agronómico y tolerancia moderada a la Sigatoka amarilla, una de las principales enfermedades foliares del cultivo. Si bien requieren cuidados específicos en la poscosecha, estas variedades ofrecen rendimientos elevados y una fruta uniforme, adecuada para circuitos de comercialización de mediana distancia. En tanto, las líneas pensadas para el mercado local priorizaron características vinculadas a los canales de venta directa. Presentaron un mayor número de dedos por racimo, una ventaja competitiva en contextos donde la banana se comercializa por docena. Aunque su cáscara es más sensible al traslado, muestran rendimientos de medios a altos y una calidad organoléptica bien valorada por los consumidores. Leé también: Comprueban las ventajas de la utilización de efluentes de cerdos para la fertilización de la soja El objetivo es dar estabilidad productiva en distintas zonas del país, señaló el investigador. Trabajamos con grupos de clones para que cada productor pueda elegir el material que mejor se adapte a su sistema de manejo y a su mercado objetivo, agregó. En ese sentido, el programa no se limita al desarrollo genético, sino que incluye validación a campo y asistencia técnica para maximizar el potencial de cada variedad. La banana es una actividad tradicional en el norte argentino, con fuerte presencia en Salta, Jujuy, Formosa y Misiones, donde cumple un rol social y económico central para la agricultura familiar y las economías regionales. Sin embargo, el sector enfrenta desafíos estructurales vinculados a la sanidad, los costos y la competencia con fruta importada. Leé también:Cuáles son las consecuencias del calor intenso en los animales y qué medidas deben tomar los productores Desde el INTA sostuvieron que el banano argentino tiene atributos diferenciales, especialmente en sabor, que permiten pensar en una mayor sustitución de importaciones. Argentina tiene potencial para crecer en producción con un producto propio, de calidad y con buena aceptación en el mercado, afirmó Tenaglia. Según el especialista, las variedades élite explican entre el 18 y el 20 % de la rentabilidad del cultivo, mientras que el resto depende del manejo y de la adopción tecnológica. El trabajo se desarrolla de manera articulada con el Ministerio de la Producción y Ambiente de Formosa y el Centro de Validación de Tecnologías Agropecuarias (CEDEVA), que aportan infraestructura, apoyo técnico y multiplicación de materiales. Esta articulación permite sostener ensayos de largo plazo y dar respuesta a demandas concretas de los productores bananeros de la región. Leé también: Del mar a la mesa: emiten recomendaciones para la prevención de intoxicaciones por marea roja Para el ministro Lucas Rodríguez, la participación provincial fue clave para acelerar la incorporación de material genético adaptado a las condiciones locales. Con estos avances, el INTA y Formosa consolidan un rol estratégico en el mejoramiento genético vegetal, con impacto directo en una de las cadenas frutícolas más dinámicas del país. Las nuevas variedades no solo prometen más kilos por hectárea, sino también una banana nacional más competitiva, capaz de ganar espacio en las góndolas y fortalecer el entramado productivo del norte argentino.
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