16/01/2026 21:00
16/01/2026 21:00
16/01/2026 21:00
16/01/2026 21:00
16/01/2026 20:54
16/01/2026 20:54
16/01/2026 20:50
16/01/2026 20:50
16/01/2026 20:50
16/01/2026 20:50
Parana » Entremediosweb
Fecha: 16/01/2026 19:59
El barrio porteño de Recoleta permanece en total conmoción luego de que una mujer de 41 años fuese hallada sin vida junto a su hijo de 7, dentro de la bañera del hotel Ker, ubicado en Marcelo T. de Alvear 1368. Las víctimas fueron identificadas como Gisela Mercedes Yurka y su hijo Gabriel Saru Ovejero. Ambos se encontraban desaparecidos desde el jueves 15 de enero, lo que había activado una búsqueda desesperada por parte de sus allegados. Finalmente, alrededor de las 10 de la mañana de este viernes, los empleados del lugar hallaron los cuerpos de ambos, al advertir que no se habían presentado en el comedor para desayunar. Tras llamar insistentemente a la puerta, forzaron el ingreso y descubrieron la peor escena. Gisela era conocida por su vocación docente. A lo largo de los años, había dejado su huella en diversas instituciones religiosas y sociales, tales como: la Asociación Civil Hogares del Espíritu Santo, el Colegio San Mauricio y el Instituto Nuestra Señora del Hogar. Sus colegas y los padres de sus alumnos la describen como una profesional comprometida. De hecho, fue la comunidad educativa la que primero hizo oír su voz de alarma cuando Gisela faltó a sus responsabilidades y su rastro se perdió. «Los buscamos. Faltan de su domicilio desde el día 15/01/26 por la tarde», rezaba el mensaje desesperado que circulaba en las redes sociales, impulsado por las familias del colegio donde ella trabajaba. «Mi vida, mi todo»: el vínculo entre Gisela y Gabriel Para quienes conocían la intimidad de Gisela a través de sus redes sociales, la figura de Saru (como llamaban cariñosamente al pequeño Gabriel) era omnipresente. El niño era el centro gravitacional de la vida de la docente. En su cuenta de Facebook, las fotos de ambos compartiendo momentos cotidianos solían ir acompañadas de declaraciones de amor incondicional: «Mi vida, mi todo», había escrito Gisela en uno de sus posteos más recientes. Ese lazo estrecho hace que el desenlace en la habitación 306 del hotel resulte aún más incomprensible para su entorno. La pareja de madre e hijo había ingresado al establecimiento con la supuesta intención de pasar una sola noche, un plan que terminó abruptamente en la bañera de su habitación, donde fueron encontrados por la policía luego de que el encargado notara que nunca bajaron a desayunar ni a entregar la llave. La investigación La Justicia ahora busca intensamente a otros familiares que puedan aportar luz sobre el estado emocional de Yurka en las últimas horas y los motivos que la llevaron a registrarse en un hotel a pocos kilómetros de su domicilio habitual. La fiscal Laura Belloqui, a cargo de la Fiscalía Criminal Correccional 59, lidera las pericias para determinar las causas del deceso y ha citado a declarar al personal del establecimiento.
Ver noticia original