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Parana » Lasexta
Fecha: 16/01/2026 17:53
Resumen IA supervisado María Corina Machado, líder de la oposición venezolana, se reunió con Donald Trump en Washington, pero salió perdiendo influencia. Durante el encuentro, Machado entregó simbólicamente su Premio Nobel de la Paz a Trump, quien agradeció el gesto, pero no mostró intención de devolvérselo. La Casa Blanca dejó claro que Trump no considera que Machado tenga el apoyo necesario para liderar Venezuela, inclinándose por Delcy Rodríguez, a pesar de las sanciones internacionales que enfrenta. El Instituto Nobel subrayó que el premio no puede transferirse, aunque la medalla cambie de manos. Trump mantiene abierta la posibilidad de apoyar a cualquiera de las dos figuras, generando un ambiente de ironía y tensión en la política venezolana. * Resumen supervisado por periodistas. María Corina Machado se fue de Washington con menos cosas de con las que entró. La líder de la oposición venezolana pudo almorzar con el presidente de Estados Unidos, un Donald Trump que quería hablar solo de "lo básico" sobre la situación de Venezuela, como apuntaron desde la Casa Blanca. Es de lo poco que hemos podido conocer de una reunión que ha tenido mensajes de cordialidad y ningún mensaje concreto, con la Administración Trump dejando claro que apuesta por Delcy Rodríguez, y no por Machado, para liderar la transición en Venezuela (por ahora). Se podría decir que eso es lo primero que perdió Machado, la posibilidad de liderar la nueva etapa en Venezuela en favor de una Delcy Rodríguez que se ha reivindicado en las últimas horas, asegurando que, en caso de ir a Washington, lo hará "de pie" y "sin miedo" a encontrarse cara a cara con Trump. "Iré de pie, no arrastrándome", declaró, una clara alusión a una María Corina Machado que también perdió el bien más preciado que ha logrado en su vida. Al menos lo hizo de forma simbólica, porque de facto sigue siendo la ganadora del Nobel de la Paz 2025. Pero la imagen de la líder opositora venezolana entregando su galardón a Donald Trump "en gratitud por su extraordinario liderazgo en la promoción de la paz a través de la fuerza", como rezaba la nota que acompañaba el marco dorado que mostraba su medalla, hace que Trump se salga con la suya y consiga el galardón, como él dice, por las buenas o por las malas. Machado entrega así el Nobel a un Trump que se limitó a dar las gracias a María Corina Machado y a calificarla como "una mujer maravillosa que ha pasado por muchas cosas". Por su parte, la Casa Blanca se limitó a subir la foto de ambos sosteniendo el Nobel de la Paz de Machado, cedido a Trump de modo simbólico, con el mensaje: "El presidente Donald Trump se reúne con María Corina Machado, de Venezuela, en el Despacho Oval, durante la cual ella regaló su Nobel de la Paz al presidente como reconocimiento y honor". Todo mensajes de cordialidad y buenas maneras sin reconocimiento alguno para Machado, que sigue apartada en ese proceso de transición que se ha abierto en Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro. Según la agencia Reuters, que cita a un funcionario de la Administración, Trump no tiene intención de devolver la medalla. Machado calificó su encuentro con el mandatario como "excelente", estando más de una hora reunida con Trump en su primer encuentro en persona. Tras el encuentro, Machado se reunió con más de una docena de senadores, tanto republicanos como demócratas, en el Capitolio. Mientras se estaba produciendo este almuerzo, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, dejó claro que Trump no cree que Machado cuente actualmente con el apoyo necesario para liderar Venezuela a corto plazo. En definitiva, pese a todos sus esfuerzos por hacer buenas migas con Trump, llegando a entregarle una de las cosas que más anhelaba el mandatario, Machado tendrá que seguir esperando para desempeñar cualquier tipo de papel en el futuro de Venezuela, dejando su imagen muy tocada. El Instituto Nobel deja claro que el premio no se transfiere En un mensaje lleno de carga publicado en sus redes sociales, el Instituto Nobel se dirigió a Trump y a Machado dentro de ese obsequio que ha centrado todas las miradas, una entrega del premio Nobel que es absolutamente simbólica, como deja claro el organismo. En sus redes sociales, hacen una descripción de la medalla del Nobel, la cual mide 6,6 centímetros de diámetro, pesa 196 gramos y está acuñada en oro. "¿Sabías que algunas medallas del Premio Nobel de la Paz han sido transferidas tras su entrega? Un caso conocido es el de la medalla de Dmitry Muratov, que se subastó por más de 100 millones de dólares para apoyar a los refugiados de la guerra en Ucrania", aseguran desde el organismo, que añade un "pero" demoledor en su publicación. "Pero hay una verdad que persiste. Como afirma el Comité Noruego del Nobel: 'Una vez anunciado un Premio Nobel, no puede revocarse, compartirse ni transferirse a otros. La decisión es definitiva y perdura para siempre'. Una medalla puede cambiar de dueño, pero el título de Premio Nobel de la Paz, no", sentencian. Delcy Rodríguez y Machado, un 'duelo' entre la ironía y la tensión En Venezuela se está librando una batalla entre María Corina Machado y Delcy Rodríguez por ganarse el favor total de un Trump que puede no decantarse por ninguna de las dos para gestionar el futuro de Venezuela. De ambas ha dicho que son mujeres "estupendas" y "maravillosas", siendo el caso de Delcy Rodríguez especialmente particular, porque no puede entrar en Estados Unidos. La presidenta en funciones de Venezuela está sancionada por violaciones de derechos humanos y corrupción, la Unión Europea le mantiene la entrada prohibida desde 2018 y ONGs como Human Rights Watch la señalan como parte de la maquinaria de represión en Venezuela. Además, la Corte Penal Internacional la investiga por crímenes de lesa humanidad. Trump, por su parte, mantiene su equilibrio imposible. Se inclina hacia Delcy por miedo a un alzamiento militar y por conexiones estratégicas, pero sigue dejando la puerta abierta a Machado, asegurándose de que ninguna de las dos pierda totalmente su oportunidad. Su estrategia es clara: todas las opciones abiertas y todas las cartas sobre la mesa, jugando con ambas como si fueran fichas de un tablero que él controla. El resultado es un escenario cargado de ironía y tensión. Machado busca protagonismo y legitimidad internacional, Delcy mantiene su influencia pese a sanciones y prohibiciones, y Trump observa, camaleónico, decidiendo quién gana, quién queda relegado y quién sigue en el juego.
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