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Concordia » Diario Junio
Fecha: 16/01/2026 17:32
Despidos y recorte de alimentos en los CDI: el ajuste recae sobre los más vulnerables Tres trabajadoras despedidas, tras años de precarización laboral, denunciaron recortes en la comida de los niños y expusieron un ajuste que impacta de lleno en los Centros de Desarrollo Infantil (CDI) de Concordia. Griselda Medina, Nilda Sosa y Malvina Meza fueron despedidas entre julio y diciembre de 2025. Las dos primeras eran auxiliares de sala y la tercera, ayudante de cocina. Las tres, junto a una delegada de la UOEMC, fueron hasta DIARIOJUNIO ayer para explicar que las decisiones adoptadas por la actual gestión municipal, además de dejarlas sin trabajo, afectaron la alimentación diaria de niñas y niños que asisten a estos espacios en barrios donde muchas familias dependen de ese plato de comida. En este contexto, el próximo lunes a las 7 de la mañana, según informaron las mujeres entrevistadas, está prevista una reunión entre el intendente Francisco Azcué y representantes de los gremios municipales para abordar el conflicto y analizar la demanda de reincorporación de los trabajadores despedidos. Medina, de 46 años, dijo que el 26 de mayo próximo se cumplirían 17 años de trabajo ininterrumpido en el Centro de Desarrollo Infantil (CDI) Rayito de Sol, en calle Perú, entre Liebermann y Germán Abdala. En el CDI, Medina es auxiliar de sala de 3 años. La actividad nuestra es estar en la sala con la maestra, ayudándola con los nenes. Cuando los chicos se retiran, tenemos que dejar todo en orden para el otro día, expresó. En cambio, si no hay auxiliar, la docente debe encargarse de 15 chicos de tres años. La mujer comenzó en 2009 y en 2022 le otorgaron un contrato sin aportes. A principios de la gestión actual, sin motivos, discontinuó su contrato y le ofrecieron seguir como monotributista por una remuneración de $235.000, de lo cual debe descontar $40.000 de ARCA (Agencia de Recaudación y Control Aduanero) y de Ingresos Brutos de la Provincia. La mujer remarcó que siempre cumplió. Incluso, en pandemia, le tocó ir a trabajar en negro. El golpe final lo recibió a fin de año cuando decidieron directamente darla de baja. Este mes ya no cobramos, dijo. Nadie le dio una explicación. Solo recibió un mensaje de WhatsApp avisándole que iban a prescindir de sus servicios. En ese momento, sintió mucha impotencia. Yo soy sola, alquilo, dijo Medina. Percibe un plan, pero no es mucho tampoco, acotó. La mujer dijo que este mes le habían subido el alquiler a $200.000 mensuales. En mi caso, yo prácticamente quedé en la calle. No sé qué hacer. Es injusto lo que nos hicieron Por su parte, Sosa, de 56 años, trabajaba en el CDI Hormiguita Viajera, ubicado en el barrio San Miguel. Era auxiliar de sala y cobraba por cheques. Luego fue incluida en el Potenciar Trabajo y luego al Plan Construyendo Futuro. Su tarea era ayudar a la maestra, servir la leche y la comida a los alumnos. Además, debían limpiar y calefaccionar las salas para el siguiente turno. Pero, además, en un momento dado, debieron hacerse cargo de una sala de 10 chicos. Sosa sostuvo que los niños no tienen quien los cuide, ya que sus padres trabajan y en el CDI se sienten contenidos. Hay personas del entorno del barrio que nos conocen a nosotros, dijo. Más adelante, mencionó que tanto ella como sus compañeras realizaron capacitaciones. Si no las hubiese hecho, no sabría qué explicarles a una mamá que venga con un nenito (con Síndrome de) Down y que dice: ahora que lo traigo al jardín se va a curar. ¿Qué le tenés que decir desde el lugar que estás? Que lo que tiene su nene es una condición, no una enfermedad, explicárselos con palabras claras y eso te pone re-mal, expresó. A su vez, Sosa destacó que los lunes llegan los chicos y toman dos o tres veces la leche y repiten la comida, debido a que los sábados y domingos tienen pocos alimentos en la casa. La mujer fue desvinculada laboralmente en la tanda anterior de despidos, en julio de 2025. Tenía un contrato con aportes. A pesar de los meses transcurridos, aún no le dieron una explicación acerca de las razones por las que fue apartada de sus funciones. Nos presentamos el 1° de julio, pero llegaron ese día y nos sacaron las planillas y nos dijeron que nos teníamos que retirar, indicó. La mujer dijo que sus responsables son Sebastián Arístídes, secretario de Desarrollo Humano, y Adriana Medina, Directora de Niñez, Adolescencia y Familia. Nunca se pudo reunir con ambos funcionarios y si le pide audiencia, no se la conceden. A su vez, Sosa negó tener algún contacto o conocido dentro del Partido Justicialista que le haya permitido comenzar a trabajar en la municipalidad, rechazando de plano la intención solapada del oficialismo de justificar sus cesantías, remarcando que es gente de la política y que se debe ir cuando cambia una gestión de gobierno. Es injusto lo que nos hicieron. Tendrían que haberse fijado cuál era la gente que trabajaba. Nosotras todas trabajamos, dijo. Despidos por Whatsapp En tanto, Meza trabajaba en el CDI Santa Rita, en calle Rívoli al 1190, hace siete años. Necesitaba trabajar aunque en ese tiempo no estaba tan complicado como ahora, dijo. Trajó dos meses gratis; luego cobraba por expediente, a través del Plan Construyendo Trabajo, y recibía mercadería como parte del sueldo. También era auxiliar de sala, pero luego se tuvo que hacer cargo de dos salas. Y, durante la pandemia, cuando los niños no podían ingresar y los padres iban a buscar una vianda, comenzó a cocinar. Se turnaban con una compañera una semana cada una para cocinar. En julio del año pasado, Meza dijo que desde el municipio se comenzó a racionar las partidas para los alimentos de los chicos. La mujer dijo que estaban acostumbradas no a cocinar de más, pero sí a cocinar bien de manera que nunca falte. Los chicos se llevaban su fruta, la leche, dijo. No obstante, le empezaron a marcar la cantidad de verdura que tenían que poner en el plato. Y, además, no era para todos. Nos pareció horrible. Se anotaba quién podía o quién quería ir a buscar la vianda, dijo. Más adelante, la mercadería comenzó a escasear. Nos decían que teníamos que hacer fondos propios la institución para manejarnos con la comida y con las raciones, explicó la cocinera. Para realizar una fiesta de cumpleaños de algún niño, las maestras debían vender rifas. Meza sostuvo que los CDI están enclavados en barrios donde se vive en condiciones de vulnerabilidad social. Al igual que Sosa, Meza recibió un mensaje de WhatsApp avisándoles que no se presentara, ya que no iba a ser tenida en cuenta en el CDI. Por eso, este mes ya no cobrará $180.000 por cuatro horas de trabajo diarias. Prestaba servicios como auxiliar de cocina en el Plan Construyendo Trabajo. Nos hacían firmar un papel donde decían que éramos colaboradoras, dijo. Por su parte, Meza dijo que, si hubieran ingresado por méritos partidarios, no hubiese percibido $ 180.000 mensuales ni hubiese ido a trabajar a un CDI donde nadie quiere ir debido a que deben convivir con la difícil realidad que padecen en muchos barrios. Tenemos que cambiar un chiquito con pañales, les damos de comer, le enseñamos a comer a chiquitos que tienen alguna condición, acotó Sosa. Muchas cosas guardadas Antonella Penayo Amaya, delegada de la UOEMC (Unión de Obreros y Empleados Municipales de Concordia) del área de Niñez, dijo que el mensaje que recibían era que los niños debían comer en sus hogares. Todos tienen que comer en la casa con sus padres. Pero-no-tienen, enfatizó. Por ello, comenzaron a enviar alitas o carcasa de pollo y, además, les solicitaban a los padres que firmasen todos los días. Querían generar esa vergüenza en los padres, que se cansen, con el objetivo de que no se cocine más, dijo. Las mujeres recordaron que les hicieron una entrevista una por una al iniciarse la gestión, debieron entregar sus currículums, debieron ir a buscar las fotocopias de los títulos de la escuela secundaria autenticados, etc. Penayo Amaya le pidió al intendente Francisco Azcué que no repita mentiras ni ofenda a las familias, porque sus compañeras no son ñoquis ni haraganas. No hay errores en las contrataciones y, si las hay, que investiguen porque la Directora de Recursos Humanos, en dos años, no hizo su trabajo. Ella debe saber quiénes son los ñoquis porque no está desde hace horas sino desde hace 15 años, mencionó. De paso, dijo que le hubiera encantado que Azcué vaya a los CDI, ya que en dos años, según sostuvo, nunca pasó por alguno. Penayo Amaya también negó que en los CDI se haga política, tal como adujo la presidenta del bloque del oficialismo, Eliana Lagraña, a mediados de 2025. Dijo que como abogada se iba a ofrecer para intimar a Lagraña a que se retracte públicamente con sus compañeras. En última instancia, recordó que lo pueden hacer fuera del horario de trabajo. Desde el día uno nos manejaron con miedo, persecución, violencia psicológica. Todo orquestado por el equipo de Roberto Niez. Tenemos muchas verdades, muchas cosas guardadas; sabemos lo que están cobrando su gente, advirtió. Más adelante, Penayo Amaya recordó que Azcué, en septiembre de 2023, alegaba persecución y hostigamiento a empleados municipales por el caso de Nélida Vedoya, una empleada de Salud que fue desplazada en ese momento por su militancia a favor del candidato radical, aunque desde la intendencia justicialista de ese entonces negaban que esa había sido la razón. Aún si hubiese sido cierto lo que dijo el candidato en aquel entonces, Vedoya había sido desplazada. Ahora son despedidas.
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