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  • Pinamar: hoteles de último momento y alquileres fuera de todo pronóstico, las dos caras del verano

    » La Nacion

    Fecha: 16/01/2026 17:13

    Pinamar: hoteles de último momento y alquileres fuera de todo pronóstico, las dos caras del verano El arranque de la segunda quincena de enero encuentra al balneario con dinámicas opuestas y una variable que incide cada vez más en la elección de los turistas - 6 minutos de lectura' PINAMAR (Enviado especial). Con el inicio de la segunda quincena de la temporada de verano, Pinamar se encamina hacia el tramo más intenso del calendario turístico atravesada por una combinación de variables que empieza a definir el pulso del verano. La forma de viajar, cada vez más marcada por decisiones tardías y estadías cortas; un mercado de alquileres temporarios que llega con una demanda sostenida y escasa disponibilidad; y un factor climático que volvió a ganar centralidad en las decisiones de los turistas configuran un escenario que anticipa un enero fuera de los esquemas tradicionales. A la espera de los primeros números que permitan establecer una tendencia, las expectativas de los distintos sectores exhiben dos realidades bien diferenciadas y un punto en común: la influencia creciente del tiempo y las temperaturas en la dinámica del destino. Hoteles y alquileres En el sector hotelero, la atención está puesta en el comportamiento de los próximos días y, especialmente, en las semanas centrales de enero, que históricamente concentran los mayores niveles de ocupación. Venimos de un fin de año con valores muy altos, entre el 95% y el 100%. Esta primera quincena hubo una caída esperable y ahora aguardamos el fuerte de la temporada para la segunda quincena, explicó Fabián Salvucci, titular de las filiales en Pinamar y Cariló de la Asociación de Hoteles de Turismo de la República Argentina (AHT). Según detalló en diálogo con LA NACION, si bien los relevamientos anticipan un repunte significativo a partir de mediados de mes, la ocupación plena se concentrará en períodos puntuales: La semana del 17 al 24 muestra muy buenos valores de ocupación, arriba del 90% en casi todos los establecimientos. Calculamos un escenario similar para la semana del 24 al 31. Los picos se darán en los fines de semana, con niveles del 95% al 100%. Dentro de ese escenario, Salvucci remarcó que el patrón de consumo continúa marcado por la cautela. Hay muchas personas que hacen reservas de último momento. Se repiten las escapadas cortas, de dos o tres días. Es una tendencia que se consolidó y que hoy define gran parte del movimiento, señaló. En la misma línea se expresó Pedro Marinovic, secretario de la Asociación Empresaria Gastronómica y Hotelera de Pinamar (Aehgp), entidad que nuclea a unos 170 establecimientos del partido. La sensación es de una temporada nuevamente de espontaneidad, donde todo depende del tiempo. Estamos muy justos con los precios, con aumentos fuertes en impuestos y costos fijos que siguen subiendo, afirmó a este medio. Según Marinovic, para sostener la actividad fue necesario resignar márgenes. Estamos trabajando a precios de la temporada anterior para ver si podemos salvar algo de lo que es una temporada regular. Va a tener una segunda quincena muy buena, pero después es regular, evaluó, y advirtió que se percibe una retracción en el gasto. Un panorama similar describió el presidente de la Aehgp, Nacho Serra. La ocupación entre semana ronda el 70% y los fines de semana llega al 85%. Creemos que la segunda quincena va a ser mejor, pero se está dando mucho que la gente venga sin reserva previa. Las decisiones se toman a último momento , indicó. En contraste con esta dinámica, el mercado de alquileres temporarios atraviesa un verano con un comportamiento que sorprendió incluso a los propios operadores. Es una temporada fuera de todo pronóstico, afirmó Stella Vignau, de la inmobiliaria que lleva su nombre y opera tanto en Cariló como en Pinamar. Hace años que la temporada ya no se arma con meses de anticipación, como en los años dorados, sino que se va construyendo mes a mes, acotó. En ese contexto, destacó el arranque del verano. Fue una sorpresa para todos tener 100% de ocupación en la semana de Navidad y Año Nuevo, prácticamente hasta el 5 de enero. Hubo un recambio muy corto y volvió a llenarse. Lo que vemos es mucho turismo de pocos días, detalló. Según señaló, los clientes históricos siguen reservando con antelación, mientras que la incorporación de nuevos propietarios también modificó la lógica. De cara a lo que viene, Vignau se mostró optimista. La segunda quincena de enero creo que va a ser una bomba. Creemos que enero, por lo menos en el rubro inmobiliario, va a ser muy fuerte, sostuvo. En esa misma línea, Robertino Castelbajac, de Marcel Gestión Inmobiliaria, aseguró que las proyecciones son muy positivas. A esta altura ya estamos prácticamente en ocupación plena y la demanda continúa firme. Es muy probable que en los próximos días nos quedemos sin disponibilidad, alegó. Las zonas más buscadas continúan siendo Pinamar Norte junto con los barrios La Herradura y Pioneros, con una oferta que incluye casas y departamentos para distintos presupuestos. En nuestro caso, las casas se alquilan mayormente en modalidades quincenales o mensuales, mientras que los departamentos se contratan principalmente por semana, precisó Castelbajac. Un factor que toma cada vez más centralidad Más allá de las diferencias entre sectores, hay un punto en el que coinciden la mayoría de los referentes consultados por LA NACION: el clima volvió a ocupar un lugar central en la toma de decisiones de los turistas. Otro factor decisivo, como siempre lo fue, es el tiempo. Los primeros días no fueron los mejores, el clima estuvo más fresco, subrayó Salvucci. Serra fue en la misma dirección: Dependemos mucho del clima. Ese condicionante quedó expuesto en los primeros días del año. Entre la madrugada del viernes 2 y el domingo 4 de enero, una sudestada afectó a distintas localidades de la costa atlántica, incluida Pinamar, con una crecida del mar que alcanzó los 2,40 metros un registro comparable al de marzo de 2020 y provocó daños en playas, paradores, accesos y sectores urbanos cercanos al frente marítimo. El fenómeno estuvo acompañado por vientos persistentes del sur y sudeste, con ráfagas de hasta 75 kilómetros por hora, y limitó la actividad durante buena parte del fin de semana. A ese episodio se sumaron temperaturas más bajas de lo habitual y jornadas inestables, un combo que, según coinciden los actores del sector turístico, refuerza la tendencia a definir viajes a último momento y a reducir la duración de las estadías. Se trata de un comportamiento que ya se había observado en los últimos dos veranos y que vuelve a aparecer como una variable clave en el inicio de esta temporada. Con la segunda quincena en marcha, el desempeño del tiempo aparece, una vez más, como un factor determinante para terminar de inclinar la balanza entre cautela y ocupación plena en uno de los destinos más emblemáticos de la costa atlántica.

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