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  • Ventajas de tener mi edad: confesiones de una casi cincuentona

    » Clarin

    Fecha: 16/01/2026 07:58

    Cumplo 48, el morto qui parla, y como le ocurre a mucha gente de mi edad, no me autopercibo PARA NADA de la edad que tengo, pero la tengo. Ya no soy joven. Igual, para mí, decir joven ya delata que no sos joven. Y estoy en condiciones de afirmar que estoy contenta de no ser joven, porque para mí la juventud está sobrevalorada. Por lo menos voy a hablar desde mi experiencia. Primero, que la mayor parte de mis años de juventud me la pase dudando de todo: ¿será por acá? ¿o por acá? ¿será él? ¿o será él? ¿es acá? ¿doblé bien? Años de mi vida sintiéndome como cuando querés ir caminando a un lugar guiándote por el google maps y no entendés un corno para dónde hay que ir. Bueno así, pero con la vida. Porque mucho se habla de la juventud divino tesoro, pero poco se dice de lo incómodo que es vivir sin experiencia en haber vivido. Vivir estrenando emociones que no sabés muy bien qué hacer con ellas, situaciones que te pasan por primera vez y te generan una incertidumbre insoportable. Puede ser que tenga más marketing tener colágeno, elastina y todas esas cosas que a mi edad empieza a escasear su producción, pero poco se dice de los beneficios del paso del tiempo. Y hoy aquí quiero mencionar algunas cosas que me encantan de mi edad Primero y principal, una enorme ventaja: ya podés poner en práctica lo aprendido de todas esas cagaditas que nos hemos mandado en el pasado. Yo ya fui tóxica, celosa, infiel, rencorosa, desorientada, me abatí, me enfermé, me curé, me levanté, me desilusioné, me volví a ilusionar, ya fui concreta y ya me fui por las ramas como diría el temón del Cuarteto de Nos: Ya no se que hacer conmigo. ¿Qué? ¿no lo escuchaste nunca? Ponelo Ya. Bah, después. Ahora seguí leyendo los beneficios de ser madurita. Minón infernal quiero ser siempre, pero a esta edad pesa más cómo me siento que cómo luzco. Que no me duela nada y que todo funcione ya es un montón. Además entiendo mejor lo que me queda bien, qué colores usar y cuáles no, tengo estilo... Las opciones se acotan pero lo que me encanta me encanta y lo que no, no hay manera. Sé lo que me cae mal, que a esta edad puede ser que sea casi todo, pero al menos trato de evitarlo. Porque a esta altura de la vida una ve como nunca antes los red flags (señal de alerta que indica que algo es peligroso). Y ya no da seguir haciéndose la boluda. Porque el verdadero divino tesoro ya está confirmado que es el tiempo. Y como no te queda tooooda una vida por delante, hay que cuidarlo como nunca. Además el peligro ya no es tan atractivo y seductor como en los años mozos. Porque cuando sos pendeja te atrae el sabor a lo prohibido, y a esta edad si algo viene complicado por demás ya hasta da fiaca. Porque una quiere evitar los quilombos al pedo, ya no hay energía para sostenerlos. Y que alguien garca nos garque es un garronazo y angustia un montón, pero a su vez la alegría de saber la verdad, y la urgencia por sacarte de encima a ese individuo y limpiar tu vida de malezas, también se valora. ay un beneficio en particular que me encanta de esta edad: las amistades nuevas. Esas que te dan revancha y te permiten remediar viejas cagadas que te has mandado con otros vínculos. El otro día una amiga nueva me dijo: Nosotras nos encontramos ya trabajadas, y es verdad. Aunque también es verdad que alguna que otra cagadita nos mandaremos siempre mientras estemos vivas. Y algo espectacular para nosotras, chicas: entendés mejor lo que te pasa. A los veinte, entre las hormonas que te manipulan y la falta de experiencia en vivir, no se entiende bien casi nada de lo que sentís. Cuando sos joven las emociones te atrapan. A mi edad ya la olés, la ves venir, y podés hacer algo al respecto. Por más que se diga lo contrario, para mí ser grande está bueno. Yo desde chica quise ser grande. Sacar el registro de conducir y poder irme a donde quisiera. El tema es que después tuve hijos y criarlos limitó un poco este espíritu libre de hacer lo que se me cante. Pero por ejemplo el proyecto de recorrer la Ruta 40 de Argentina de punta a punta, me espera. Creo que esas cosas me mantienen joven al menos de alma. Tener proyectos por delante. Querer vivirla, tenerme cariño, eso es clave. Reprocharme menos, intentar preocuparme solo por cosas importantes (aunque tenga un don único para estar siempre preocupada por algo). Pero por lo menos a esta edad ya me río un poco de eso. Porque me deseo lo mejor. Feliz cumpleaños para mí y para todos los que cumplimos en vacaciones. Por suerte ya no vamos a la escuela y no dependemos de nuestros compañeros de grado para celebrar nuestro cumpleaños. Ahora lo podemos festejar a nuestra manera. Que con la data que fuimos recolectando en todos estos años, ya tenemos más idea de cuál es. Los shows de Dalia Gutmann están en www.daliagutmann.com.ar Sobre la firma Newsletter Clarín

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