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» Clarin
Fecha: 16/01/2026 07:05
La sorpresa de esta temporada está signada por un hecho tan positivo como tangible, sensorial -en contrapunto con las estadísticas álgidas de estas primeras dos semanas-, y hace desaparecer ese ritual trepidante a orillas del mar: la ceremonia para armarse de valor y enfrentar la naturaleza de las aguas del Atlántico, desde siempre frías, opacas. Pero este año no, todo lo contrario: hay calidez e, inesperadamente, mayor transparencia. El fenómeno podría disfrutarse por lo que resta del verano. Las lecturas satelitales tomadas en distintos puntos de la costa muestran lo que ya se percibía en la piel: que la temperatura del agua en superficie está por encima de lo habitual. Segun mediciones recientes, en valores hasta 3°C por encima del promedio histórico. Las razones las revelan los mismo satélites, ahora con imágenes claras: "de manera inusual muestran que la Corriente de Brasil se ha desplazado más al sur de lo habitual". En los gráficos, el naranja que distingue a las aguas más cálidas se apoya sobre el litoral marítimo y se mete con fuerza en el Rio de la Plata. En cambio, el azul de las temperaturas más bajas, de la corriente malvinense, se ve en retroceso. El científico Pedro Di Nezio, doctor en Meteorología y Oceanografía especializado en atmósfera y océanos, explicó a Clarín que la corriente que arriba del norte genera también un hecho que muchos veraneantes han notado, que el agua está más transparente. En Mar del Plata ocurrió en los últimos días de diciembre cuando se registró una sucesión de días con mar calmo y de mucho calor: sorprendía ingresar al mar y continuar viendo el fondo arenoso a medida que se avanzaba hacia la rompiente. Después, una serie de tormentas agitaron las aguas y cambió, puesto que hubo más arena en suspensión, pero en algunas playas esporádicamente se puede percibir esa transparencia. El oceanógrafo explicó que el aspecto caribeño que se puede observar por momentos en la Costa también es provocado por el avance de la corriente de Brasil. "Las aguas frías de la Corriente de Malvinas suelen ser ricas en nutrientes y fito plancton, lo que les da ese típico tono verdoso o amarronado. Por eso en la costa atlántica argentina el mar es más opaco, o turbio. En cambio, las aguas tropicales tienen menos fitoplancton, por lo que se ven más claras y reflejan mejor el color del cielo, son más transparentes", sostuvo. Recambio climático más que turístico El recambio fuerte, este año, es meteorológico, oceanográfico, con un efecto que según el experto se sostendrá durante el resto de la temporada. Pero al emerger del asombro de lo que ocurre en la orilla y atender las sensaciones que dejan esta primera quincena de enero, el panorama se matiza. Aunque no hay estadísticas oficiales de ingresos (no las tiene aun el Ente Municipal de Turismo y Cultura), o de consumo (la cámara comercial hace evaluaciones mensuales), es evidente al hablar con los operadores del sector turístico que la ocupación media y el movimiento comercial no son los mejores y que los indicadores económicos dibujan una línea más plana de lo esperado. "La ocupación promedio de estos primeros 15 días fue del 60%. Ahora, si vamos a casos puntuales, los 5 estrellas por ejemplo, han tenido registros del 85% al 95%. Pero el global, da 60%", explicó Pablo Santín, titular del gremio de los grastronómicos en base a información que recoge de los doscientos delegados en actividad en distintos hoteles y restaurantes. El mismo panorama lee en balnearios, con un movimiento un 15% más bajo que el año pasado. "Pero la temporada funciona, podría ser mejor, claro, pero también podría ser peor. Nos engañaron un poco los últimos fines de semana (los de diciembre) que fueron buenos, pero luego se hizo evidente la pérdida del poder adquisitivo de la clase media: hace dos años y medio que pierde dos puntos mensuales contra la inflación, y eso se siente". Santín confía en el "socio N°1" que tiene la ciudad, "el clima: la gente ve que se vienen cuatro días buenos y se viene. Hay un cambio de paradigma: no hay anticipación. La temporada está como está no porque uno fomenta y otro pone palos en la rueda (por la política): si hubiera poder adquisitivo ahora estaríamos como cuando había listas de espera para alojarse". Sin embargo, ese socio meteorológico, de momento no termina de consolidarse. Esta semana se puede tomar para ejemplificar su ciclotimia: a un lunes de 38°, sol radiante (y un inusual crecida del mar), lo sucedieron un martes ventoso, un miércoles de playa con 25 grados y un jueves que pasó por tormentas eléctricas de madrugada, lloviznas matinales y sol con 30° y altísima humedad a la tarde. El verano 2026 transcurre con turismo que llega para estadías dosificadas y con una mayoría de esos viajantes del segmento más joven, quienes suelen llegar puntualmente para asistir a un festival de música electrónica, por ejemplo, y quedarse uno o dos días más para hacer algo de playa. No hablan de vacaciones, sino de "una escapada a Mar del Plata". Un verano bifurcado por un fenómeno oceánico persistente y benévolo -ya que, como explicó Di Nezio, "las corrientes se mueven lentas y tal vez se dé todo el verano"- , y una realidad económica que navega a contracorriente y no permite a la temporada despegar con el vigor anticipado. Un verano, también, de bolsillos tibios. 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