16/01/2026 08:53
16/01/2026 08:53
16/01/2026 08:51
16/01/2026 08:45
16/01/2026 08:43
16/01/2026 08:43
16/01/2026 08:43
16/01/2026 08:33
16/01/2026 08:31
16/01/2026 08:30
» Clarin
Fecha: 16/01/2026 06:37
En el Salón Este de la Casa Blanca se acomodaron 20 hombres en sus mejores trajes. Ahí estaban, invitados por el patrón de estancia, los ejecutivos de grandes petroleras. El tema: invertir 100 mil millones de dólares para reconstruir el desvencijado sector petrolero de Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro. Si no quieren entrar, háganmelo saber, porque tengo 25 personas que no están acá hoy y que están dispuestas a ocupar su lugar, les dijo Trump. Es sabido a esta altura del partido que para ganarse las sonrisas de Donald Trump hay que pagar en loas y zalamerías. El colmo de la adulación llegó días atrás de boca de María Corina Machado a quien Trump arrojó a los pies de los caballos cuando Maduro fue extraído de Caracas. Para recuperar la gracia del emperador, la líder opositora venezolana sugirió que estaba dispuesta a cederle el Nobel de la Paz si pudiera, lo que desató una aclaración perentoria desde Oslo: "El premio no es transferible. En otro momento de servilismo grotesco, el jefe de la OTAN, Mark Rutte, llamó a Trump papito. Hay varios recordatorios on the record de los peligros que pueden enfrentar los líderes de empresas o países cuando son invitados por Trump y no se sigue al pie de la letra el juego del anfitrión. Basta recordar el escarmiento que sufrió Volodimir Zelenski por no lucir traje y corbata en la Oficina Oval. Los petroleros, conocedores al dedillo del manual de buenas costumbres, elogiaron al mandatario y le dijeron que disfrutaban de la oportunidad que les abría en Venezuela. Salvo uno. Venezuela es inviable (uninvestable). Brutal, de frente y sin anestesia, Darren Woods, el CEO de Exxon, en vez de una lisonja tiró un ladrillo. Dijo lo que todos pensaban, pero el protocolo indicaba sutileza. Exxon muy probablemente se quedará afuera de Venezuela, avisó Trump después. Quién es Darren Woods. Es un "hombre de una sola empresa". Entró a Exxon a los 27 años y nunca se fue. A ella se debe y a sus principios. Quedate con lo fundamental, si nada cambia, mantené el rumbo, repite. Y a su juicio y a luz de los hechos, las cosas en Venezuela apenas cambiaron de apellido. A Woods lo criticaron por no haber sabido leer el entorno, por pasarse de vivo pero alguien que atesora el valor de "atenerse a lo que uno cree que es correcto y aceptar los golpes que eso conlleva", lo que Trump diga parece importarle muy poco. Sobre la firma Newsletter Clarín
Ver noticia original