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  • El futuro del entretenimiento es neural

    » Clarin

    Fecha: 16/01/2026 06:37

    Durante el siglo XX asistimos al surgimiento progresivo de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC). A lo largo de décadas se consolidaron la radio, el cine, la televisión e internet como los grandes vehículos del entretenimiento y la transmisión de contenidos. Sin embargo, pese a su impacto cultural y social, todas estas tecnologías comparten una limitación estructural: estimulan únicamente dos sentidos humanos, la vista y el oído. Ese paradigma está comenzando a quedar obsoleto. En la última década, la neurotecnología ha dado pasos decisivos hacia una nueva forma de experiencia sensorial. Un ejemplo es Brain Polyphony, una interfaz cerebro-computadora desarrollada por científicos españoles, que permite leer las ondas cerebrales y traducirlas en música mediante un casco neural asistido por inteligencia artificial. Por primera vez, las emociones humanas pueden convertirse directamente en sonido. El proceso también funciona de manera inversa: la música puede ser escuchada sin vibración acústica, a través de estimulación cerebral directa. De este modo, el ruido ambiental desaparece y las melodías son decodificadas por el cerebro con una fidelidad inédita. El sonido deja de ser físico para convertirse en una experiencia puramente neural. Algo similar ocurre con la imagen. En marzo de 2023, la Universidad de Osaka anunció avances que permiten reconstruir imágenes a partir de la actividad cerebral. Si bien investigaciones previas como las de la Universidad de California en 2011 ya habían logrado reconstrucciones visuales básicas, el nivel de definición era limitado. La innovación japonesa radica en la convergencia entre resonancia magnética funcional y modelos de inteligencia artificial como Stable Diffusion, logrando imágenes mucho más precisas y realistas. Estas tecnologías anticipan un futuro en el que las imágenes no se proyectarán en pantallas, sino que se reproducirán directamente en la mente humana, con un realismo comparable a la percepción visual natural. El paso siguiente es la experiencia sensorial absoluta. Las interfaces cerebro-computadora no solo estimulan vista y oído, sino también tacto, gusto y olfato. Empresas como NeuroSky ya trabajan en programas como ZenZone, que utilizan estos dispositivos para inducir estados de relajación, mindfulness, actitud positiva y autodisciplina, activando áreas específicas del cerebro sin necesidad de guantes, cascos hápticos u otros accesorios externos. El entretenimiento del futuro no será audiovisual. Será neural. Y su impacto no solo transformará la industria cultural, sino también nuestra forma de percibir la realidad. Sobre la firma Newsletter Clarín

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