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  • Marruecos vs Senegal, la final de la Copa Africana: Sadio Mané, el crack solidario que puede ser villano de un país

    » Clarin

    Fecha: 16/01/2026 06:37

    La Copa Africana de Naciones 2025 llega a su momento cumbre, la gran final que este domingo desde las 16 horas enfrentará a Marruecos, la selección local, con Senegal, las dos mejores selecciones del continente según el ranking FIFA, porque una es 11 y la otra 19, respectivamente. En Rabat, la capital marroquí donde se jugará el encuentro, todo es festejo e ilusión luego de una semifinal dramática ante Nigeria que se resolvió en la tanda de los penales y tras fallar uno de los remates. La sensación es de euforia: es un título que se deben hace 50 años y que servirá para confirmar la locura por el fútbol que se generó en el último tiempo con inversiones millonarias y resultados, el más destacado su histórico cuarto puesto en Qatar 2022, récord para cualquier equipo africano. Pero la ilusión de los 65 mil marroquíes que irán a la cancha, la de los 40 millones que viven en el país y la de varios más entre migrantes y descendientes desparramados por el mundo, tendrá enfrente el peor enemigo posible: Sadio Mané, el pequeño hombre que se le rebeló al destino para convertirse en futbolista y que se mueve con una fe que es capaz de derrumbar lo que se le ponga enfrente. El ex Liverpool, hoy en el Al Nassr junto a Cristiano Ronaldo, es el líder de un equipo que se metió en la final casi sin hacer ruido, por peso propio. Mané cuenta a su lado con buenas figuras, como Nicolas Jackson (Bayern Munich), Ibrahim Mbaye (Paris Saint-Germain), Iliman Ndiaye (Everton), Pape Gueye (Villarreal), entre otros, además de una gran defensa, que sólo permitió dos goles en seis partidos, sostenida principalmente por su arquero, Édouard Mendy, con pasado en Chelsea, y el central Kalidou Koulibaly, que se pierde el duelo ante los marroquíes por llegar al límite de tarjetas, además de que se lesionó en la semifinal frente a Egipto. Pero el hombre clave ante los Faraones volvió a ser Mané, autor de un golazo cuando el partido parecía que no podía quebrar el cero. Así, volvió a frustrar a su viejo socio en la Premier, Mohamed Salah, a quien le ganó la final de la Copa Africana de Naciones 2022 (la primera en la historia de Senegal) y ese mismo año lo dejó afuera de las eliminatorias rumbo al Mundial de Qatar. Las gráficas de la TV previas a la final lo muestran a Mané cara a cara con Achraf Hakimi, el crédito local. Son los Leones de la Teranga contra los del Atlas. Más allá del marketing, el atacante y el lateral se chocarán en el mismo sector de la cancha, y será un duelo casi a la altura del de los equipos. El lateral del PSG, elegido el año pasado como el mejor futbolista africano, se destaca por ir al frente, y el extremo, que se llevó ese prestigioso premio dos veces, por presionar cada salida. El que gane ese mano a mano tendrá medio título asegurado. "Cuando le dije a mi mamá que quería ser futbolista, se puso como loca". Mané, hoy de 33 años, sonríe cuando recuerda aquellos días en Bambali, la pequeña villa agrícola de 20 mil personas en donde nació, ubicada junto a un río y perdida en el corazón de Senegal. Su papá murió cuando tenía 7 años y el futuro para él en un pueblito sin futuros era ser trabajador en el campo o, con algo de fortuna, estudiar y convertirse en abogado. Pero él quería ser futbolista. A los 15 se escapó de su casa con una mochila y un par de zapatillas para probarse en una academia cazatalentos de Dákar, la capital. Era la primera vez que salía de Bambali. Lo convencieron de volver recién cuando llegó a un acuerdo: iría al colegio un año más y luego sí trataría con el fútbol. El resto es una historia de documental, El Metz francés tardó seis meses en descubrirlo y darle un contrato de 4 años que le cambió la vida cultural y económicamente, apenas el primer peldaño en su carrera que siguió por Salzburgo, Southampton, Liverpool y Bayern Munich hasta este remanso en la liga saudí. En los Reds, con Jürgen Klopp como entrenador, ganó la Champions League 2019 y el primer título de Premier League para el club después de 30 años, con siete jornadas de anticipación. Admirado en todo el planeta pero venerado en su tierra natal, el mayor logro de Sadio sigue siendo no olvidarse de sus orígenes. "En mi país casi no hay clubes por eso la gente ama a la Selección, es al revés que en Europa. Por eso yo siento la presión de hacer feliz a esa gente, porque no la pasa bien", dice para explicar su sentimiento casi maradoniano por la camiseta nacional. Pero a Senegal no solo le entregó la gloria sino también la esperanza de una vida mejor. Desde que comenzó a firmar contratos en siete cifras empezó a separar una parte de su salario para mejorar la vida de la gente de su pueblo a través de donaciones que sirvieron para construir un hospital, colegios, casas, una antena 4G, una oficina de correos, una panadería y hasta una estación de combustible, además de una pensión mensual a las familias más necesitadas y un premio en dinero para los mejores estudiantes. "Ser un jugador de fútbol para mí no es suficiente, yo quiero dejar un impacto en la sociedad. No tenés una idea de las condiciones en que vive esta gente, si lo supieras harías lo mismo que yo...", dijo hace poco en una entrevista. Este domingo en Rabat buscará arruinarle la fiesta a los marroquíes y se dice que contará con una presencia muy especial en el estadio alentándolo: Aisha Tamba, su esposa desde hace dos años. La joven lo conoció cuando tenía 16 y el futbolista, según aclaró su suegro en 2024, esperó que cumpliera 18 para invitarla a salir y proponerle casamiento. En marzo pasado tuvieron su primer hijo, una niña, y en Marruecos esperan que la pequeña no haya venido con una Copa bajo el brazo. Sobre la firma Mirá también Mirá también Mirá también Mirá también Newsletter Clarín

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