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Parana » Inventario22
Fecha: 15/01/2026 14:23
Nacionales: Balance récord de la campaña fina La campaña fina dejará US$ 4.700 millones en exportaciones La campaña 2025/26 finaliza con cifras históricas impulsadas por una cosecha récord de trigo y la mejor producción de cebada en diez años. 15/01/2026 10:52 109727 2.33 minutos. La campaña fina 2025/26 concluye con resultados históricos para el sector agrícola argentino y deja un ingreso potencial de hasta US$ 4.700 millones en exportaciones, impulsado principalmente por una cosecha récord de trigo y una destacada producción de cebada. Según datos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BdeC), este volumen implica un incremento cercano a los US$ 1.000 millones respecto del ciclo anterior, cuando ambos complejos exportaron US$ 3.688 millones. El crecimiento estuvo explicado por un fuerte aumento de la producción, sostenido por rendimientos excepcionales. En el caso del trigo, distintas estimaciones privadas y oficiales ubicaron la producción entre 26,8 y 27,8 millones de toneladas, lo que representó un crecimiento de entre el 44% y casi el 50% en comparación con la campaña previa. Estos números marcaron un récord histórico, con rindes promedio nunca antes registrados. La cebada, cuyos trabajos de cosecha finalizaron la semana pasada, alcanzó un volumen estimado de entre 5,4 y 5,6 millones de toneladas. Si bien no se trató de un récord absoluto, fue la mejor producción de la última década. Alto saldo exportable, pero precios bajos La magnitud de la cosecha dejó saldos exportables elevados. De acuerdo al último reporte oficial de estimaciones agrícolas, la campaña permitiría exportar alrededor de 17,5 millones de toneladas de trigo, mientras que para la cebada se proyectaron unas 4,2 millones de toneladas. Analistas del mercado coincidieron en que, pese al fuerte volumen disponible, los precios se mantuvieron en niveles bajos. El trigo llegó a cotizar en torno a los US$ 160 por tonelada, el valor más bajo desde 2019, como consecuencia de una abundante oferta global. No obstante, remarcaron que esta situación también mejoró la competitividad del cereal argentino en el mercado internacional y permitió ganar nuevos destinos. Finalmente, especialistas advirtieron que, si bien la campaña aseguró volumen y divisas, el contexto internacional de elevada producción mundial y la heterogeneidad en la calidad del trigo cosechado representaron desafíos adicionales para los productores, que condicionaron los valores finales obtenidos. Rendimientos históricos y clima favorable Desde la BdeC señalaron que la clave de la campaña estuvo en los rendimientos. El área sembrada fue elevada 6,7 millones de hectáreas para trigo y 1,3 millones para cebada, aunque no alcanzó máximos históricos. Sin embargo, los rindes promedio nacionales se ubicaron en 43,4 quintales por hectárea para el trigo y 46,6 qq/ha para la cebada, los valores más altos de la historia para ambos cultivos. El factor climático fue determinante. Las lluvias acompañaron al desarrollo de los cultivos desde la siembra y durante todo el ciclo productivo, con buenos acumulados durante el invierno y la primavera. A ello se sumó la mayor apuesta de los productores por los cereales, especialmente el trigo, que incrementó su superficie sembrada en unas 400.000 hectáreas, junto con una fuerte inversión en tecnología. Según datos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BdeC), este volumen implica un incremento cercano a los US$ 1.000 millones respecto del ciclo anterior, cuando ambos complejos exportaron US$ 3.688 millones. El crecimiento estuvo explicado por un fuerte aumento de la producción, sostenido por rendimientos excepcionales. En el caso del trigo, distintas estimaciones privadas y oficiales ubicaron la producción entre 26,8 y 27,8 millones de toneladas, lo que representó un crecimiento de entre el 44% y casi el 50% en comparación con la campaña previa. Estos números marcaron un récord histórico, con rindes promedio nunca antes registrados. La cebada, cuyos trabajos de cosecha finalizaron la semana pasada, alcanzó un volumen estimado de entre 5,4 y 5,6 millones de toneladas. Si bien no se trató de un récord absoluto, fue la mejor producción de la última década. Alto saldo exportable, pero precios bajos La magnitud de la cosecha dejó saldos exportables elevados. De acuerdo al último reporte oficial de estimaciones agrícolas, la campaña permitiría exportar alrededor de 17,5 millones de toneladas de trigo, mientras que para la cebada se proyectaron unas 4,2 millones de toneladas. Analistas del mercado coincidieron en que, pese al fuerte volumen disponible, los precios se mantuvieron en niveles bajos. El trigo llegó a cotizar en torno a los US$ 160 por tonelada, el valor más bajo desde 2019, como consecuencia de una abundante oferta global. No obstante, remarcaron que esta situación también mejoró la competitividad del cereal argentino en el mercado internacional y permitió ganar nuevos destinos. Finalmente, especialistas advirtieron que, si bien la campaña aseguró volumen y divisas, el contexto internacional de elevada producción mundial y la heterogeneidad en la calidad del trigo cosechado representaron desafíos adicionales para los productores, que condicionaron los valores finales obtenidos. Rendimientos históricos y clima favorable Desde la BdeC señalaron que la clave de la campaña estuvo en los rendimientos. El área sembrada fue elevada 6,7 millones de hectáreas para trigo y 1,3 millones para cebada, aunque no alcanzó máximos históricos. Sin embargo, los rindes promedio nacionales se ubicaron en 43,4 quintales por hectárea para el trigo y 46,6 qq/ha para la cebada, los valores más altos de la historia para ambos cultivos. El factor climático fue determinante. Las lluvias acompañaron al desarrollo de los cultivos desde la siembra y durante todo el ciclo productivo, con buenos acumulados durante el invierno y la primavera. A ello se sumó la mayor apuesta de los productores por los cereales, especialmente el trigo, que incrementó su superficie sembrada en unas 400.000 hectáreas, junto con una fuerte inversión en tecnología.
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