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» TN
Fecha: 15/01/2026 10:30
Hacer actividad física es una de las mejores decisiones para la salud, pero hacerlo mal puede generar el efecto contrario: bajo rendimiento, frustración, lesiones y abandono. En el consultorio y en el gimnasio veo a diario errores que se repiten, tanto en personas que recién empiezan como en quienes entrenan desde hace años. Muchos de estos fallos no tienen que ver con la falta de voluntad, sino con la desinformación. Hidratación y alimentación, la base que muchos descuidan Uno de los errores más comunes es beber poco líquido. El organismo necesita estar hidratado siempre, pero aún más durante el ejercicio. No hay que esperar a sentir sed: la hidratación debe ser antes, durante y después de entrenar, especialmente en días de calor o humedad. Para actividades de hasta una hora, el agua es suficiente; luego, pueden incorporarse bebidas deportivas. Las bebidas energizantes, alcohólicas, el café y las gaseosas no son recomendables porque favorecen la deshidratación. Otro problema frecuente es alimentarse de forma desequilibrada o insuficiente. La alimentación debe ser variada y cubrir las necesidades energéticas según el tipo, la intensidad y la frecuencia del ejercicio, además de las características físicas de cada persona. Las dietas de moda o muy bajas en calorías, especialmente en adolescentes, pueden provocar efecto rebote y trastornos alimentarios. También es un error entrenar en ayunas o inmediatamente después de comer. Hacer ejercicio sin haber ingerido alimentos puede provocar hipoglucemia y bajo rendimiento. Del mismo modo, entrenar justo después de una comida copiosa dificulta la digestión. Lo ideal es un desayuno equilibrado o una colación liviana, y dejar pasar al menos una hora tras una comida principal. Técnica, indumentaria y planificación: entrenar no es improvisar Usar ropa o calzado inadecuados aumenta el riesgo de lesiones. La vestimenta debe ser cómoda y permitir la transpiración y las zapatillas deben amortiguar el impacto, sobre todo al caminar, correr o saltar. En las mujeres, los tops deportivos son fundamentales para proteger las mamas. Relacionado con esto, abrigarse de más o usar fajas térmicas no ayuda a adelgazar. Transpirar más no significa quemar más grasa, sino perder líquidos y minerales. El resultado es deshidratación y menor rendimiento. Otro error clave es no tener una rutina personalizada. Entrenar sin planificación, copiar rutinas o sobreexigirse desde el inicio suele terminar en lesiones o abandono. La progresión debe ser gradual y adaptada a cada persona. Además, no variar los ejercicios o la intensidad hace que el cuerpo se acostumbre y se frene el progreso. El cuerpo también necesita pausas y cuidados No realizar estiramientos antes y después del ejercicio es un error frecuente. El calentamiento prepara al cuerpo y la elongación posterior mejora la flexibilidad, la postura y ayuda a prevenir lesiones. Sumar más carga de la indicada tampoco es sinónimo de mejores resultados. Levantar más peso del recomendado suele deteriorar la técnica y aumentar el riesgo de desgarros, especialmente en adolescentes. Igualmente importante es no respetar los días de descanso. El músculo necesita recuperarse para progresar. El sobreentrenamiento es habitual en quienes entrenan sin asesoramiento profesional. Además, entrenar con una lesión solo empeora la situación. Hasta no recibir el alta médica, no se debe retomar la actividad. Otros errores que pasan desapercibidos Hacer abdominales sin supervisión, pedalear con el asiento de la bicicleta demasiado bajo, correr sin medias o descalzo, o entrenar en horarios de máximo calor o muy tarde a la noche son fallas comunes que pueden generar dolor lumbar, lesiones articulares, problemas en la piel o trastornos del sueño. También es un error evitar el ejercicio durante el período menstrual: la actividad moderada suele aliviar los síntomas y mejorar el estado de ánimo. Leé también: Si haces entrenamiento de fuerza y no bajas de peso es por este motivo que casi nadie explica Hacer actividad física por obligación, entrenar en lugares lejanos al hogar o la oficina, o no exigir que los profesionales estén capacitados, atenta contra la constancia y la seguridad. Finalmente, uno de los errores más repetidos es empezar a entrenar solo para llegar bien al verano. El cuerpo se cuida todo el año. No existen soluciones mágicas ni atajos saludables. Moverse es salud, pero hacerlo bien es la clave para sostener el hábito en el tiempo y disfrutar realmente de sus beneficios. (*) La Lic. Viviana Viviant es nutricionista y entrenadora personal, autora del libro Su Personal Trainer en Casa.
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