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Paraná » Confirmado.ar
Fecha: 15/01/2026 10:13
La aerolínea low cost volvió a quedar en el centro de las críticas tras una seguidilla de vuelos cancelados sin previo aviso. El Gobierno labró actas de infracción y crece el malestar de los usuarios por incumplimientos reiterados que exponen fallas estructurales en la operación de la empresa. Las reiteradas cancelaciones de vuelos por parte de Flybondi volvieron a encender las alarmas en plena temporada alta. La situación derivó en la aplicación de actas de infracción por parte del Estado, luego de constatarse suspensiones de servicios comerciales sin notificación previa y una acumulación de reclamos de pasajeros que denunciaron vulneración de sus derechos. El escenario expone un patrón que se repite: vuelos anulados a último momento, falta de información clara y miles de personas varadas en aeropuertos, obligadas a esperar durante horas respuestas que muchas veces no llegan. La gravedad de los incumplimientos abre ahora la puerta a sanciones que podrían ir desde multas económicas hasta la suspensión temporaria de la autorización para operar. Durante los últimos días, más de 22 mil pasajeros se vieron afectados por cancelaciones y reprogramaciones forzadas. En apenas un fin de semana, la compañía anuló más de un centenar de vuelos regionales, con jornadas en las que llegó a cancelar casi un tercio de su programación diaria. La postal se repitió también en los días posteriores, con vuelos suspendidos en masa y terminales colapsadas por el reclamo de los usuarios. Si bien desde la empresa atribuyen el caos a cuestiones operativas y a la falta de disponibilidad de aeronaves, lo cierto es que el problema no aparece como un hecho aislado sino como una práctica recurrente. La promesa de normalización contrasta con la experiencia de los pasajeros, que siguen pagando el costo de una operación frágil y deficiente. Las actas de infracción marcan un punto de inflexión: Flybondi enfrenta ahora un proceso administrativo que pone en discusión no solo episodios puntuales, sino la sostenibilidad de su modelo de negocios. Mientras tanto, miles de usuarios continúan atrapados entre cancelaciones, excusas y un servicio que, lejos de ser confiable, parece depender más de la improvisación que del cumplimiento de sus obligaciones.
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